Otra vez los buitres al servicio del imperio yanqui desatan una campaña mediática contra el proceso revolucionario cubano y las intenciones están más que claras.
Les resultaba necesario desencadenar un nuevo show en el actual contexto cuando el pueblo ratifica ampliamente el respaldo a los lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, donde se trazaron estrategias en función de un mejor futuro económico y social para todos.
En el afán por dotarse de algún mártir ahora elementos contrarrevolucionarios han armado un verdadero circo en torno al deceso de Juan Wilfredo Soto García, quien murió este 8 de mayo, debido a una pancreatitis aguda, en el hospital provincial Arnaldo Milián Castro, en Santa Clara y no por causa de ningún incidente con la policía como se han atrevido a cacarear determinados medios de (in)comunicación.
Me detengo a reflexionar un instante y recuerdo similar payasada hace poco más de un año, cuando intentaron presentar también la muerte de Orlando Zapata Tamayo como un genuino martirologio.
Definitivamente los acólitos del Sur de la Florida están desesperados. ¿Cómo no estarlo después de un Congreso Pioneril en el que hasta los más pequeños ratificaron la disposición de continuar la obra revolucionaria en el mayor archipiélago de las Antillas?
¿Cómo no sufrir luego de la Revista Militar y Desfile Popular y las intensas sesiones de la cita partidista, donde se confirmó que el Socialismo cubano es de 50 y pa´ alante?
¿Cómo no aterrorizarse después de ver el mar de pueblo que desbordó calles y plazas cubanas el pasado 1ro de mayo en apoyo a la Revolución y a su dirección histórica?
A los mafiosos anticubanos hay que recetarles de inmediato algún calmante y hasta un psicólogo, que sea mucho mejor que Guillermo Fariñas, el mercenario que ya tienen a su servicio.
Ya nadie les cree sus inventos y mucho menos luego que magistralmente seis agentes de la Seguridad del Estado Cubano pusieran al descubierto los más burdos modos de orquestar una campaña mediática contra la Isla.
Por supuesto que esta reacción es una forma también de “rascarse” la comezón que les dejó la serie documental Las razones de Cuba, en la que además de mentirosos, quedaron en pleno ridículo al tener entre sus filas al agente Emilio -Carlos Serpa Maceira- quien llegó a ostentar el cargo de presidente de la Unión de Periodistas Libres, sufragada desde Miami, para inventar campañas como la que ahora ocurre con Soto García.
Si de algo nos sirve a los cubanos la nueva farsa mediática es para confirmar que no ha cesado, ni siquiera un tantito, la batalla por abrir al mundo nuestra verdad.
La fuerza de la razón que nos asiste es el motivo más grande de los comunicadores cubanos para seguir desbaratando las mentiras que nacen, se desarrollan y crecen a unas escasas 90 millas, y que son acogidas y aderezadas por la prensa europea, que siempre ha satanizado nuestra invencible Revolución.




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