Aunque el programa cubano de reforestación está calificado como el de mayor avance en América Latina en los últimos años, por sus sostenidos crecimientos, los especialistas y funcionarios vinculados directamente a la tarea no se vanaglorian de ello.El pasado mes de abril el Palacio de las Convenciones de La Habana fue sede del V Congreso Forestal, y aunque la Isla mucho que mostró al centenar de expertos de una veintena de países de América Latina, Europa y África, además de Canadá, sin dudas aprovechó el intercambio de experiencias para aprender más, valorar qué errores ha cometido y qué requerirá rectificarse en aras de perfeccionar sus acciones y estrategias.
Este es el Año Internacional de los Bosques, y datos oficiales muestran que en los últimos tres años la superficie forestal del país se incrementó en uno por ciento y actualmente ocupa el 26,2 por ciento, la cifra significa 100.mil hectáreas de bosques más, un crecimiento difícil de lograr por las naciones en vías de desarrollo, aseguró recientemente en La Habana, Humberto García Corrales, director del Instituto de Investigaciones Agroforestales.
Para el 2015 los trabajadores agroforestales con el concurso de las organizaciones de masas y diversas entidades, incluido el movimiento cooperativista y campesino, pretenden llegar a un 29,4 por ciento de área cubierta, reto bastante fuerte en medio de una intensa sequía, lo cual obliga a un uso racional y eficiente del agua y a trabajar con eficiencia, disciplina, orden y sentido previsor, como ha pedido la dirección de la Revolución.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, antes del primero de enero de 1959 se contaba con un 14 por ciento de áreas boscosas, y exhibir actualmente poco más de un 25 por ciento ha requerido una voluntad política estable y sostenida.
Organismos internacionales consideran que la mayor de las Antillas es de las únicas naciones de América Latina y del Caribe donde cada año crece ese indicador, mientras en el mundo se pierden anualmente, por desmonte y tala indiscriminada, más de 13 millones de hectáreas, lo cual afecta sensiblemente el ecosistema.
Aunque no da abasto a la demanda, la producción de madera en Cuba es para el consumo nacional, y está regida por una ley que evita la tala indiscriminada y el comercio ilegal. Además de mejorar los problemas medioambientales, también la medida cuenta con un efecto económico significativo, pues así se ahorran anualmente millones de dólares por concepto de evitar importaciones de ese rubro, destinado a una amplia gama de inversiones y programas, como la elaboración de postes eléctricos y telefónicos y tableros.
En los últimos meses, los Ministerios de la Agricultura y del Azúcar, con el apoyo de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños promueven en todo el país la creación de fincas integrales forestales, en las que además de la siembra de árboles maderables, en la misma área se planten frutales y otros cultivos, lo cual amplía la producción de alimentos para el pueblo y ayuda a recuperar el gasto de la inversión en un menor plazo.
Con cierta periodicidad los Comités de Defensa de la Revolución, la Central de Trabajadores de Cuba, la Organización de Pioneros José Martí, la Unión de Jóvenes Comunistas y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, por citar algunas, convocan a su membresía a la siembra de posturas de árboles maderables y frutales.
Asi, especies como ocuje, mango, cedro y palmacia son sembradas, y se reforestan cuadras, escuelas, centros laborales, carreteras y vías de acceso a las urbes, con énfasis en la reposición de fallas en los llamados anillos verdes de las ciudades y en las fajas hidroreguladoras de las cuencas de los ríos, embalses y bahías.
Según los especialistas la temporada idónea de plantación comprende desde este mes de junio hasta el cierre de septiembre, etapa en la cual hay mayor humedad en los suelos y el calor veraniego facilita la supervivencia de las posturas. Pero a decir verdad, la no previsión o planificación correctas de lo que toca a hacer en cada momento y lugar, la falta de sistematicidad, la baja productividad, la realización de trabajos voluntarios en los días de descanso sin contenido real ni la debida coordinación, entre otras deficiencias, han estado presentes en el programa cubano de reforestación, al igual que en otros de la agricultura.
Sin lugar a dudas la rama Forestal en Cuba ha tenido sus avances y logros, pero no podemor dejar de reconocer que nuestra obra no es perfecta, pues como subrayara recientemente el Presidente cubano Raúl Castro, estos no son tiempos para vanagloriarnos, ni para fanfarrias ni triunfalismos, sino para rectificar partiendo de que ante todo reconozcamos nuestros errores.




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