Han transcurrido 143 años desde aquel sábado 10 de Octubre de 1868 y en las ruinas del ingenio La Demajagua, junto al jagüey y la rueda dentada, se conserva la campana de bronce cuyo toque dio inicio al acto más trascendental hasta ese momento en la historia de Cuba: el primer llamado a la independencia.
En su manifiesto, leído ese día, Carlos Manuel de Céspedes resume los elevados propósitos de quienes como él se habían comprometido en llevar adelante cambios inaplazables en el seno de la sociedad colonial.
El concepto de que todos los hombres nacen iguales, la acción de liberar a sus esclavos y el enunciado de la lucha armada, como única vía para lograr la libertad, eran suficientes motivos para –tras una larga espera- apresurar el levantamiento.
Homenaje a los insignes cubanos
La llama encendida por Carlos Manuel de Céspedes aquel 10 de Octubre siguió viva en los cubanos dignos, que décadas más tarde continuaron el largo y difícil camino de la total emancipación. La victoria del primero de enero de 1959 planteaba grandes retos para la sociedad cubana en el plano político.
La Revolución cubana creó, por vez primera en nuestra historia, los instrumentos educacionales e ideológicos para materializar la preparación de las masas populares, devenidas dueñas del poder.
La cultura política ha hecho de la Cuba actual una sociedad con alta dosis de humanismo, altruismo, cohesión y solidaridad. Un digno tributo a los insignes cubanos que se lanzaron a la manigua redentora aquel histórico 10 de Octubre de 1868.




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