Retórica. Ese es el vocablo que pudiera resumir la esencia de las sesiones del Taller teórico de la XXXIII edición del concurso de Cine, Radio y Televisión, convocado por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Caracol (2011).
Quienes han participado en esta (y otras ediciones) se percatan de una recurrencia en los planteamientos. Una y otra vez coinciden las opiniones. Todos los participantes están de acuerdo y apoyan parte de las ideas. Se expresan tanto los más como los menos experimentados. Y a la vez, todos, absolutamente todos, concurren en un espacio de debate que pretende socializar, polemizar, exteriorizar ideas, renovar.
Algunos de los oradores han sido descriptivos y peliagudos al opinar sobre los actuales procesos que se dan en los medios de comunicación del país. Otros, argumentativos, autocríticos y reflexivos. Pero lo cierto es que confluyen en un conjunto de inquietudes que demuestran la urgente necesidad de “reinventar” la Producción de Comunicación al interior de la radio y la televisión.
En el caso de la radio, por solo poner algunos ejemplos, se destacan algunas ideas asumidas como retos: acentuar perfiles diferentes, no homogéneos; abogar por un modelo radial más dialógico; segmentar la programación para los públicos; pensar en emisoras más utilitarias; detener la desprofesionalización en el medio; concebir una programación más polémica, entre otras.
Aunque los panelistas del evento y los participantes reconocen algunos aciertos, demuestran una inconformidad en las maneras de asumir los productos. El inseparable dúo contenido y forma regresa a la palestra de la mano de los problemas financieros. Mientras que la mayoría insiste en hacer comunicación con pocos recursos pero con refrescantes e innovadoras ideas, unos pocos advierten la necesidad de apartar los velos de la “extrema humildad” cuando en materia de calidad y competencia se habla.
Se respira entonces un aire de reflexión: reconocen los presentes ser defensores de un debate cíclico que se reanuda en cada Caracol. Insisten en la necesidad de poner en práctica los resultados de investigaciones para dar al traste con el empirismo y el “auto-yo”. Meditan de manera atónita en algunas incitaciones llegadas desde la academia: el receptor entendido también como productor de comunicación, la valoración semiótica de cada mensaje, el vuelco de la mirada al interior de los medios, las múltiples mediaciones que se dan en todo proceso de producción de comunicación (rutinas productivas, etc.).
Un espíritu de ímpetu, expectativas y ganas de hacer inunda la sede del plenario teórico en su segundo día. Lo más apreciable es que, a pesar de la retórica, consciente, en cada sesión los caracoles reanudan el vuelo.




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