Sin contemplaciones ni lisonjas, sin vanaglorias ni creencias de que todo anda bien, en fin, con la mirada crítica allí donde las insuficiencias entorpecen la actualización del modelo económico cubano, y tanto irritan al pueblo, así transcurrieron las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en la última semana.
Tanto en los debates de sus 12 comisiones permanentes de trabajo, en las rendiciones de cuenta de algunas de estas ante el Parlamento y de organismos como el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, el Tribunal Supremo Popular y la Fiscalía General de la República, más que de los logros o avances se habló de deficiencias, insatisfacciones, de la urgencia de cambiar mentalidades y de exigir por el cumplimiento de lo que le toca a hacer a cada institución, entidad y funcionario.
A partir de sus recorridos periódicos por los territorios, de sus encuentros con empresarios y especialistas y con la población en los barrios, muchos diputados fueron portadores de ideas y experiencias recogidas en la base, que resultaron enriquecedoras y muy útiles a la hora de analizar un asunto estratégico, algunos de las cuales también requieren de una respuesta, esclarecimiento o seguimiento por las instancias correspondientes.
Y aunque al cierre del 2011 el Producto Interno Bruto creció un 2,7 por ciento, tal cual aclaró el Presidente cubano Raúl Castro en su medular discurso de clausura, la cifra fue inferior al tres por ciento previsto, por la inejecución de las inversiones y los incumplimientos de algunas producciones agropecuarias y de las industrias alimentaria y de materiales de la construcción.
Precisamente antes de su aprobación por el Parlamento, en los análisis a nivel de comisiones del Plan de la Economía y de la Ley del Presupuesto del Estado, y de otros temas, los diputados profundizaron en las causas de problemas asociados a esas y a otras ramas u actividades, alertaron de tendencias o desviaciones de lo establecido en las leyes y normativas, pidieron que en venideras sesiones los responsables informaran de los resultados de su gestión ante ese grupo de trabajo de la Asamblea Nacional, y acordaron un grupo de acciones de control y supervisión.
Por otra parte, si bien en la sesión final el vicepresidente del Consejo de Ministros Marino Murrillo, jefe de la Comisión Permanente de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos Económicos y Sociales, ofreció una amplísima información de su marcha, también el análisis días antes de varios de esos acuerdos aprobados por el VI Congreso del Partido, les permitió ahondar en ellos, en su nivel de ejecución y perspectivas.
Así pasó por ejemplo, al evaluar la implementación de las normativas jurídicas sobre la trasmisión de la propiedad de vehículos de motor y de la vivienda, la producción y comercialización de materiales de la construcción, el desarrollo local, la atención a las quejas y planteamientos de la población por los órganos del Poder Popular, y la reducción de plantillas en diversos organismos, como parte de la actualización del modelo económico cubano.
También por separado, y siempre con la participación de ministros, viceministros y especialistas, los diputados conocieron en qué situación están las medidas relacionadas con la ampliación y regulación del trabajo por cuenta propia, la sustitución de importaciones y el fomento de las exportaciones, los aportes de la ciencia a la seguridad alimentaria, la entrega de tierras en usufructo, y la situación actual y desarrollo de la camaronicultura, por citar algunos.
Al calor de los debates, salieron a relucir aspectos que en los últimos tiempos, y días, el Presidente cubano Raúl Castro ha llamado la atención con mucha fuerza y énfasis, por cuanto perjudican y obstaculizan la anhelada eficiencia, el cumplimiento de estrategias, planes y programas recogidos en los mismos lineamientos económicos, y que hasta hacen mella en los principios, pureza y ética de la Revolución.
En tal sentido vale mencionar el controvertido asunto de los contratos como instrumentos para exigir a cada parte el cumplimiento de sus obligaciones, -lo cual se viola constantemente-, la indisciplina y el descontrol en las cuentas por cobrar y pagar, la necesidad del sistemático control del presupuesto con la participación de los trabajadores, la falta de previsión e integralidad en la planificación, la calidad en los servicios a la población y en los bienes de consumo, las potencialidades en el ahorro de recursos y portadores energéticos, la indisciplina social, el delito y la corrupción .
Y en medio del análisis concienzudo y responsable de los problemas más acuciantes del país, no faltó el reclamo, y así lo acordó el Parlamento, por continuar en el 2012 la batalla por lograr la liberación de los cinco luchadores cubanos antiterroristas y el fin del bloqueo norteamericano hacia la Isla.
Al clausurar la octava sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en su séptima legislatura, Raúl ratificó la política de la Revolución en estratégicos asuntos, y recordó la alerta hecha por Fidel hace algo más de seis años en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, cuando el 17 de noviembre del 2005 dijo de que este país puede autodestruirse por sí mismo, en alusión a nuestras deficiencias internas, al no cumplimiento de lo que le toca a hacer a cada compatriota, a la proliferación del delito y la corrupción.
En correspondencia con este llamado, y consecuente con el mandato encomendado por ese pueblo que los eligió para representarlo dignamente en el Parlamento, muchos diputados pusieron el dedo en la llaga, allí donde las insuficiencias entorpecen la actualización del modelo económico cubano, irritan al pueblo y podrían debilitar la credibilidad de la Revolución.




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