Aunque la décimo novena edición de la Cumbre Iberoamericana fue convocada en El Estoril, Portugal, bajo el tema de la innovación tecnológica y el conocimiento, no cabe la menor duda de que la situación en Honduras, la crisis económica capitalista y la militarización en América Latina centraron los más enconados debates de la reunión.
De hecho hubo ya un primer cruce de armas entre el Canciller de Argentina, Jorge Taiana, y la Secretaria norteamericana de Estado, Hillary Clinton, quien aunque no forma parte de la comunidad iberoamericana parece no haber resistido la necesidad de hacerse sentir y se comunicó telefónicamente con el funcionario del gobierno de Cristina Fernández.
Según Clinton, los cuestionados comicios fueron un paso importante hacia la democracia en Honduras, lo cual fue tajantemente desmentido por Taiana, quien categóricamente aseguró que “las elecciones no pueden ser válidas si se realizan sin el restablecimiento del presidente constitucional Zelaya. Ha existido un clima de intimidación del gobierno de facto y por lo tanto no hay condiciones mínimas para que haya elecciones libres”, dijo.
La delegación argentina y muchos otros países buscan en El Estoril una condena al golpe de Estado y el desconocimiento regional a los resultados de las votaciones donde, según el Frente de Resistencia, sólo participó entre el 30 y el 35% de ciudadanos.
Con tales márgenes el magnate Porfirio Lobo, más que electo, fue designado por los autores de la asonada como supuesto presidente del país centroamericano.
Pero, los jefes de Estado y de Gobierno y las delegaciones presentes en la cita Iberoamericana tienen otros puntos urgentes que tratar, como los efectos de la crisis global capitalista que ha sembrado pobreza, desempleo y contracción económica en la región.
Aunque muchas voces auguran un pronto restablecimiento de la normalidad, eso cuenta nada más que para el mundo industrializado, porque las economías débiles seguirá sufriendo el ramalazo durante todo el 2010 y quizás aún más allá de esa fecha.
Incluso países exportadores de hidrocarburos, como México, por ejemplo, padecen crecientes tasas de desempleo y miles de pequeñas y medianas empresas fueron borradas del mapa.
Ya las voces de alarma se habían dado un año antes, precisamente en la décimo octava Cumbre Iberoamericana en El Salvador, donde por primera vez se llamó a la construcción de una nueva arquitectura financiera internacional para romper con la hegemonía del dólar estadounidense y de las instituciones multilaterales de crédito creadas por los tratados de Bretton Woods.
Ahora, el territorio portugués también es sede propicia para tratar sobre la situación de la seguridad en Latinoamérica y El Caribe, donde el gobierno de Colombia prácticamente introdujo un extraño en la familia al entregar su soberanía al poder militar de Estados Unidos.
El pacto Bogotá-Washington significa mucho más que la “donación” de siete bases militares, pues en realidad el Pentágono podrá utilizar cualquier instalación aérea civil en caso de considerarlo conveniente.
Con justificada razón toda el área se siente amenazada, sobre todo por el extenso prontuario intervencionista norteamericano.
Si bien el tema original de la cumbre es importante, porque como dijo el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, la democratización de la innovación y el conocimiento es el reto para el desarrollo en el siglo XXI, desafortunadamente el mundo en que vivimos y sus circunstancias obligan a emplear tiempo precioso en resolver cuestiones urgentes que amenazan la vida y la tranquilidad de esta gran comunidad, con nexos históricos y culturales indestructibles.




Twitter
Myspace
Digg
StumbleUpon
Netscape
Yahoo
Technorati
Folkd
Googlize this
Facebook
Wikio
Meneame
