La unidad del pueblo ecuatoriano en torno al gobierno democrático que impulsa la Revolución ciudadana en Ecuador fue decisiva para el rescate del Presidente Rafael Correa, secuestrado unas doce horas por un grupo de funcionarios policiales sublevados, incentivados a la violencia por grupos de oposición.
Es la primera vez que el pueblo sale de forma masiva, organizada, poniendo en riesgo incluso su integridad para defender a su presidente, refieren medios de prensa ecuatorianos, que reflejaron con inmediatez para el mundo las duras horas vividas por el Jefe de Estado, contra quien atentaron física y mentalmente para lograr la revocación de la ley de servicio civil, que intenta organizar la remuneración de las fuerzas policiales en la nación andina.
Luego de ser rescatado por las fuerzas armadas, el presidente repudió la acción de policías que impulsaron un intento de golpe de estado y se dirigió a los miles de ecuatorianos congregados frente al Palacio de Carondelet, donde confirmó que la conspiración, la mentira, la infamia de detener a la Revolución Ciudadana pusieron en riesgo el futuro de la patria.
Correa conmovido solicitó un minuto de profundo y sentido silencio en nombre de los familiares de los caídos, un muerto y cinco heridos, hermanos ecuatorianos caídos inútilmente, afirmó.
Interrumpido varias veces por gritos de “Correa, amigo, el pueblo está contigo”, el presidente agradeció a miles de compañeros que fueron a verle, a intentar rescatarle al Hospital Militar donde estaba recluido, y recibieron agresiones cobardes con gases pimienta y lacrimógenos.
También agradeció a la guardia personal y a funcionarios de su gobierno dispuestos a morir si fuera necesario, ante lo que expresó que con ese valor y esa lealtad nada ni nadie los podrá vencer.
Asimismo, significó el apoyo recibido desde distintas naciones de la región e Iberoamérica, la Unión de Naciones del SUR (UNASUR), que celebró una sesión extraordinaria para analizar la crisis generada por una oposición retrógrada con la que jamás aceptaron negociar.
Correa narró que en su encuentro con los policías amotinados supo que no conocían la nueva Ley de Servicio Civil, solo se dejaron engañar por supuestos policías, infiltrados al servicio de la oposición, que irresponsablemente jugó con el futuro de la nación, intentando lograr por la conspiración lo que no consiguieron en las urnas.
El mandatario explicó al pueblo ecuatoriano que la nueva legislación toma en cuenta las condiciones especiales de trabajo de las fuerzas policiales, las fuerzas armadas y los bomberos. Comparó la situación salarial de un policía antes de su gobierno, cuando tras 15 años de servicio debía recibir 800 dólares como premio y solo percibía 200; en cambio ahora el que menos gana ronda los 700 dólares.
En su alocución frente al pueblo ecuatoriano, que constantemente le coreaba estar de su lado, Correa instó a unirse, a salvar a la patria, salir adelante y hacer con mucho más honor la Revolución ciudadana.




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