La labor actual contra Venezuela se hace sobre la base de revivir los añejos Proyectos Troy y Camelot, empleados por la CIA y la VOA contra el desaparecido campo socialista europeo y la Unión Soviética. Son estos proyectos la prueba de que Estados Unidos recurre a sus viejas armas ideológicas y de guerra sicológica en sus ataques mediáticos contra las naciones del ALBA.
En el caso del proyecto Troy, basado en la ofensiva desinformativa mediante el empleo de la radiodifusión, éste ha sido modernizado mediante el empleo de la televisión por cable y la Internet.
Según declaraciones de Dan Austin, director de la VOA, el pasado 4 de marzo de 2009 al sitio America.gov, su organización “continuará difundiendo noticias y programas informativos a más de 130 millones de personas en todo el mundo, a la vez que explora nuevos medios para comunicarse con este público”. Avalando las ventajas de la VOA, según la vieja visión renovada del uso de la VOA, agregó: “Todo lo que he visto o escuchado de la nueva administración Obama y de la gente en el Congreso es que entienden que lo que hacemos es, dólar a dólar, una de las mejores inversiones que el contribuyente estadounidense puede hacer”.
Con un presupuesto anual de cerca de 190 millones de dólares, la VOA modernizó sus transmisiones hacia Nicaragua, según reconoció la propia embajada estadounidense en Managua, mediante el empleo de la televisión por cable.
En el caso de Venezuela, la aplicación del modernizado proyecto Troy ha abarcado el empleo de todo el andamiaje mediático en manos de la burguesía venezolana, la que cuenta con varios canales de televisión, periódicos y revistas. La publicación de folletines y libros cargados de veneno y tergiversación ha sido otro de los mecanismos empleados por la VOA y sus cómplices en la guerra ideológica contra Chávez.
Dentro de las maquinaciones de la VOA relacionadas con el modernizado proyecto Troy se encuentra el trabajo con estudiantes universitarios, el sostén de una supuesta disidencia interna, la preparación de personas para participar en los procesos desestabilizadores en cursos de capacitación e intercambios universitarios, tal como lo ha hecho Israel en Nicaragua y Estados Unidos con los venezolanos.
El trabajo realizado en Estados Unidos con un grupo de periodistas aliados al golpismo en Venezuela para convertirlos en usuales difamadores de la realidad en ese país, como Patricia Poleo y una amplia gama de periodistas aliados a las intentonas golpistas, la creación de organizaciones de contrarrevolucionarios como Orvex y American Democracy Watch, el trabajo con las mafias políticas en el exterior a las que reorienta para desarrollar ataques cargados de perfidia y desinformación, el monitoreo e interrogación a los viajeros procedentes de los países del ALBA, son prácticas enmarcadas dentro del modernizado proyecto Troy.
Por su parte, el proyecto Camelot, desarrollado por la CIA y la VOA en 1963, está encaminado a la búsqueda de información de inteligencia, realización de modelaciones y para establecer la dirección de los ataques desinformativos. Puesto en práctica en varios escenarios como Cuba, el Congo y Chile, el vasto plan de espionaje contemplado en el proyecto Camelot está centrándose actualmente en Venezuela con una variedad de técnicas como la captación de estudiantes universitarios como entes desestabilizadores, empleo de diferentes técnicas de persuasión, reclutamiento de quinta columnistas, movilizaciones y marchas de contenido provocador y desestabilización, campañas desinformativas y otros artilugios.
La demonización mediante ataques en que se inculpa a los países del ALBA con vinculaciones al narcotráfico, armamentismo y espionaje, es otra variante de las campañas de difamación de la VOA. Así sucedió en la edición del 10 de noviembre de 2008, cuando esta vocera del imperialismo fustigó a los representantes diplomáticos cubanos en Washington por mantener supuestas actividades de espionaje dentro de los Estados Unidos.
Muchos contrarrevolucionarios y agentes de CIA como Carlos Alberto Montaner han encontrado un espacio dentro de la VOA para atacar y denigrar a Cuba, así como los entrañables vínculos de ésta con Venezuela. No ha faltado tampoco la presencia de escuálidos como el golpista Manuel Rosales, quien pidió a través de la VOA el 15 de octubre de 2007 una condena de la OEA a Venezuela por pretendidas violaciones a los derechos humanos.
En otra noticia difundida por la VOA el 25 de junio de 2003 se acusó a Cuba y a Venezuela de falsas inculpaciones sobre violaciones a las instituciones democráticas. Es una reiteración permanente en sus ataques ideológicos.
La VOA contra Cuba
Apenas triunfó la Revolución Cubana, el 21 de marzo de 1960, la VOA inició sus agresiones radiales contra la Isla, mediante un programa en español dirigido a fomentar la desestabilización interna y a desinformar al pueblo cubano. Radio Swam, ubicada en un islote ubicado en el Golfo de Honduras nombrado Isla Swam, y que comenzó a transmitir el 17 de mayo de ese mismo año, sería la encargada de difundir a todo el territorio cubano su veneno desinformativo. La CIA no tuvo reparo en usar a esta emisora clandestina sin registrarla ante el Registro Internacional de Frecuencias de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), ni registrada tampoco ante el North American Regional Broadcasting Agreement.
El discurso ideológico de Radio Swam contemplaba la incitación al terror, el sabotaje y la desobediencia civil. Hizo una apología desenfrenada a la persecución del comunismo y a favor del asesinato de los principales líderes del proceso revolucionario.
Tras el bochornoso fracaso de la Brigada 2506 en las arenas de Playa Girón y Playa Larga, a la que ayudó durante la invasión mercenaria, Radio Swam se transformó, por obra y gracia de sus jefes de la CIA, en Radio América.
Según expresó el profesor Arnaldo Coro Antich el 3 de mayo del 2007, perteneciente al Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en una ponencia en el Coloquio Libertad de Prensa contra la mentira imperial, los años subsiguientes al fracaso de Playa Girón fueron el espacio ideal para un incremento de la agresión radio eléctrica contra Cuba.
Según Antich, “Entre 1962 y 1985 se mantuvieron las transmisiones contra Cuba por ondas medias y cortas mediante la Voz de América, así como una gran cantidad de emisoras supuestamente “clandestinas” que eran financiadas por la CIA, como parte de los paquetes de programas encaminados a dotar a los grupos contrarrevolucionarios de su propia “identidad radial”, como el caso de Alfa 66, La Voz del Cid y otras muchas. Igualmente las emisoras de habla hispana de Miami fueron dotadas de permisos especiales de la Comisión Federal de Comunicaciones, FCC, para que aumentaran la potencia de sus transmisores, y cambiaran los patrones de radiación de sus antenas direccionales.”
Fue precisamente en 1985, cuando el 20 de mayo de ese año nació Radio Martí como un servicio de la VOA, la que pasó a usar la frecuencia usada hasta ese momento por la Voz de las Américas en sus agresiones ideológicas contra Cuba, de acuerdo con el aval de la ley pública 98-111 de 1983, conocida como Ley de Transmisiones hacia Cuba.
Con la creación de Radio y la TV Martí, el programa de agresiones ideológicas contra Cuba alcanza su cenit, destinándose millonarias cifras con este propósito por la Casa Blanca y buscando diversas soluciones técnicas para hacer llegar su señal a la Isla. George W. Bush hizo todo lo posible durante su mandato para lograr la erosión del proceso socialista en Cuba al precio que fuera necesario.
Con el surgimiento de Radio Martí y la TV Martí, no desapareció el papel asignado a la VOA, que ha mantenido su programa Ventana a Cuba, como un espacio para difundir las mentiras de sus lacayos de la contrarrevolución interna, los supuestos periodistas independientes y otros lidercillos y vividores sobredimensionados por la propaganda mediática.
Sin lugar a dudas, repito, Estados Unidos ha emprendido una guerra informativa sin cuartel contra los países del ALBA, particularmente contra Cuba y Venezuela, así como contra los movimientos progresistas en América Latina. Solo contra la Isla de la Libertad trasmiten actualmente 15 emisoras, usando 34 frecuencias diferentes y con más de dos mil horas de agresión contrarrevolucionaria.
Nota:
Fuente: Rebelión




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