
La obra poética de Jesús Orta Ruíz signó también la Radio Cubana
-¿Escribió los guiones sólo de los programas campesinos?
-Campesinos y de todo tipo, porque pude trabajar en las principales radioemisoras de Cuba. Pero volviendo a los programas campesinos había uno, La Hora Mambisa, donde cantaba Salazar Ramírez, un cantor de guajiras y tonadas de salón que tenía una voz exquisita aunque las letras que escogía parece que no eran buenas, y hubo un periodista que comentó que él cantaba guajira y décimas con una tonada de salón, pero con letras de cochiquera y sugirió que me dieran la tarea de escribir las décimas para que él las cantara. En esto influyó el hecho de que yo había llamado la atención en mi programa por ciertos aspectos que detectaron los críticos en mi décima campesina. Ahí fue cuando precisamente empecé a escribir y trabajar en la Radio como trovador unas veces y otras como escritor de programas.
-¿Cómo fueron sus relaciones con Nicolás Guillén?.
-Siempre fueron cordiales. Lo conocí en l939. Recuerdo que fui invitado como improvisador-decimista a un acto en La Sociedad de Torcedores. En Ciudad de La Habana, y allí canté mis décimas, ellas despertaron entusiasmo y me aplaudieron mucho. Después Nicolás me felicitó y aconsejó que no me limitara sólo a la décima, que acudiera a toda la gama de la poesía española. También me dijo que en mí despuntaba un poeta y que no confiara demasiado en la improvisación.
-Sabio consejo.
.-Un sabio consejo que agradecí. De ahí en adelante fuimos amigos porque los dos militábamos en el Partido Comunista. Muchas veces nos encontramos en la emisora de Radio cubana Mil Diez; yo le enseñaba mis sonetos, mis odas, mis estancias y él me celebraba algunos y me señalaba debilidades en otros que yo fui corrigiendo poco a poco. Finalmente por solicitud de Guillén comencé a trabajar en la UNEAC, donde laboré hasta mi jubilación en 1984. Yo siempre vi a Nicolás Guillén como un maestro.
-El haber conocido a Juan Marinello ¿en qué medida cree que marcó su obra?
-Desde el principio le di a leer mis poemas en los que él encontraba valores, pero me señalaba algunas precipitaciones que debía subsanar. Trabajé en las indicaciones que él me hacía en los textos. De igual forma me orientaba lecturas y a partir de entonces y nunca mientras vivió escribí un solo libro que no fuera visto y aprobado por él antes de publicarlo.
-El periodismo y la poesía ¿cómo se conjugaron en su vida?.
-El vínculo de la poesía y el periodismo se remonta a la antigüedad. Píndaro comentaba los Juegos Olímpicos escribiendo Odas. Los poetas juglarescos de la Edad Media iban de pueblo en pueblo cantando las noticias. El mismo oficio representaron los romanceros que cantaban los sucesos de las luchas de los españoles contra los moros y otros asuntos importantes de la historia de España. Esto allegado como herencia a los cantores populares. Sobre esta base yo escribí una sección fija en el periódico HOY. Durante varios años, comentando los acontecimientos más importantes de la vida cubana entre 1960 y 1965. La sección se tituló Al son de la Historia.
-Si tuviera que seleccionar a los mejores poetas cubanos de todos los tiempos ¿quiénes estarían en su lista?
-No pudiera hacer una selección justa entre ellos. De todos he aprendido algo que me ha servido para el estudio y la gustación de lo poético.
-¿Cómo definiría la Poesía?
-Hay numerosas definiciones con las cuales estoy de acuerdo: emoción recordada, sugerencia, síntesis, vivencia. De todo eso se ha hablado, pero en realidad la Poesía es algo indefinible. Por eso Platón dijo que era magia, misterio. Así lo ve también el gran poeta español León Felipe cuando dice:
Deshaced ese verso
quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia,
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras
y si después queda algo
todavía
eso
será la poesía.
-Le propongo un tema: Naborí y la décima.
-Los llamados poetas cultos, la mayoría, por entonces, desdeñaban la décima. Yo no tenía medios económicos para publicar ni un folleto, así que tuve que publicar e ir pagando de plazo en plazo. Ya desde mi programa de radio yo venía llamando la atención con mis décimas, y algunos poetas se referían a la carga poética que había en ellas. La radio fue muy importante para que se conocieran. A finales del año 1939 yo leía a Lorca y en sus versos, que siempre me atrajeron, encontré algunas afinidades entre sus imágenes y metáforas que decían nuestros campesinos en su hablar cotidiano. Y por ejemplo, me llamó la atención un poema del bardo andaluz que decía: donde los bueyes del agua embisten a los juncos. Yo había oído esa expresión de bueyes del agua en la voz de mi padre, campesino iletrado.
Entonces recordé que cuando él veía que el río venía con mucha fuerza decía ahí viene un buey de agua. Me llamó la atención aquella coincidencia y seguí leyendo y estudiando el Romancero Gitano y en uno de sus romances- La casada Infiel- Lorca escribió: /Aquella noche corrí/ el mejor de los caminos/, montado en potra de nácar/ sin bridas y sin estribos/. Esos versos me recordaban una redondilla antigua, de autor anónimo que cantaba mi padre y que también se la había oído a los campesinos en varios lugares del país: /Que ganas tengo, mulata/ que se acabe la molienda/ para soltarle la rienda/ a esta pasión que me mata/. Cuando este poeta anónimo del pueblo cubano dice: …soltarle la rienda a esta pasión que me mata/ está expresando la misma imagen de la pasión sexual de Lorca. Es decir, hay una afinidad, un parentesco que nos puede haber venido por la sangre directamente desde Andalucía, a través de los pobladores que se asentaron en nuestro país a lo largo del tiempo.
-Eso forma parte del misterio de la Poesía.
-Coincido contigo, Roberto.
-¿A usted le interesó desde el principio de sus inclinaciones poéticas investigar sobre el habla campesina?
-Muchísimo. Yo anotaba las metáforas, las imágenes que los campesinos me decían y anoté expresiones tan bellas como estas: Hoy el cielo se desgaja en lluvia, El cielo está empedrado, El pozo ciego, El río viene a media caja, y otras como Un pelo negro que es un totí, Los corojitos de tus ojos y así, expresiones que me recordaban a Federico García Lorca. Y no era una imitación servil, era un descubrimiento de Lorca en el pueblo cubano. Más tarde leyendo un ensayo de Juan Chabás sobre la obra de Lorca supe que el buey de agua era una expresión de los campesinos andaluces, llegada a nosotros a través de andaluces que vinieron a vivir a Cuba. Por todo ello llegué a la conclusión de que una verdadera poesía campesina no podía ser directa y sí metafórica. Por ese camino me llevaron las investigaciones. Ahora bien, en relación con la décima yo fui un poeta que la comenzó a cantar en primera persona, lo que no era usual hasta ese momento. Casi siempre la décima, aún en los poetas cultos, había sido descriptiva, narrativa.
-Esa se convirtió en una importante innovación introducida por usted en la décima cubana.
-Eso causó muy buena impresión a los críticos literarios.
-¿Considera que su influencia ha llegado hasta el presente?.
-Hay poetas campesinos, actualmente, que dicen que bajo la influencia de mis décimas se interesan por descubrir la poesía, por alcanzarla.
-Naborí ¿qué es una décima?
-Es una estrofa clásica que tiene su misterio como lo tiene el soneto. La poesía de vanguardia ha destruido es estrofismo y ha renunciado a la métrica, a la rima, a lo tradicional, sin embargo ¡qué fuerza hay en esa estrofa, como en el soneto, para permanecer en todas las escuelas¡ En todos los siglos la décima ha estado presente, en unos más y en otros menos. Nace en El siglo de oro, se debilita un poco en el siglo XVIII, se reanima con el Romanticismo en el siglo XIX y en siglo de las vanguardias, que es el XX, los grandes poetas españoles, hispanoamericanos, cubanos, la han utilizado. Ahí tenemos a Lezama Lima que escribió numerosas décimas y, del grupo Orígenes se puede decir que casi todos sus poetas han escrito décimas. Esa permanencia de la décima no sólo en la voz del pueblo, sino en sus intelectuales, es lo que le da su vitalidad.
-¿Considera a la décima entonces uno de los metros más importantes?
-La décima se parece al soneto en su poder de síntesis. Es una estrofa breve donde se puede expresar un pensamiento. Se presenta el pensamiento en la primera estrofa, se desarrolla un poco más en el quinto y sexto versos y en la última redondilla se resume para terminar de una manera casi siempre impresionante.
-¿Cuántas décimas usted ha escrito?
-No las pudiera contar, pero no son tantas. Sólo deben quedarse mis décimas publicadas en los libros.
-¿La rima es una cárcel?
-Esto tiene su misterio. Para algunos poetas la rima y la métrica son una cárcel. La rima es una antena que atrae ideas que tú no tenías y dices cosas que la misma rima te lleva a decir. Claro, no todos los poetas tienen que hacer versos rimados. Creo que la poesía lo mismo puede estar en una décima, en un soneto, en una estancia, en una oda, que en un poema de versos libres. Y puede también que no exista poesía en una décima, en un soneto, en una estancia. Por ser libre no es necesariamente poético y por estar rimado y metrificado no es necesariamente poético.
-Me gustaría que me comentara si la inspiración y la décima se complementan.
-Puede haber décimas inspiradas. Si quien las escribe y las canta es un poeta inspirado la décima sale inspirada y si quien la escribe y la canta es un simple versificador, salen ideas rimadas, metrificadas, pero no la emoción que requiere la poesía. Yo creo en la inspiración.
-De sus libros publicados ¿cuál prefiere y por qué?
-Bueno, Roberto, los poetas somos como los padres para los que no hay hijos feos. Nacieron en distintos estados de ánimo y no se pueden comparar los unos con los otros porque responden a distintas circunstancias del espíritu.
-¿Qué lecturas recomendaría a los jóvenes poetas?
-Como lectura constante, las Obras Completas de José Martí.
-En sentido general, coménteme defectos y virtudes de la Poesía cubana en el siglo XX?.
-Más allá del siglo y desde su origen, la Poesía cubana ha ido en ascenso. Heredia inauguró en Cuba y en América el Romanticismo, Martí, Julián del Casal y Darío, fundaron el Modernismo que también influyó enormemente en América y en España. Ya en el siglo XX nuestros poetas han cultivado los más audaces movimientos de la vanguardia, de ahí que francamente no hay nada que objetarle a la Poesía cubana que entre nosotros ha tenido un desarrollo extraordinario.
-Para usted ¿cuál es el tema más apasionante para la Poesía?
-Todos los temas lo son si logran tocar el corazón, encender la imaginación y hacer que florezcan las palabras. Considero, en mi caso personal, que cuando un tema me humedece los ojos, el poema ya está hecho.
-¿Escribirá sus Memorias?
-Quizás las escriba valiéndome de la ayuda de mi compañera y de mis hijos a los cuales iré dictando mis recuerdos para tratar de organizar un libro con todas esas evocaciones.
-¿Por qué usted se conoce como el Indio Naborí?
-Hubo un momento de mi juventud en que me presenté en un programa campesino como decimista improvisador. Los que estaban allí presentes se autotitulaban caciques: el cacique de este lugar, del otro, de tal ciudad, de tal municipio. Cuando me preguntaron cuál era mi nombre yo quise esconderlo por si quedaba mal, claro, era un actitud del campesino tímido que da sus primeros pasos, y entonces el locutor dijo : ¡El Indio Naborí¡ Ya antes yo lo había decidido así, porque los Naboríes eran los indios que trabajan directamente la tierra y yo quería con ese nombre, como poeta popular, representar al pueblo. Pensé que yo iba a firmar mi poesía popular con ese seudónimo y reservar el nombre de Jesús Orta Ruiz para la prosa y para otro tipo de poesía con mayores pretensiones, pero se fue por encima de mi propósito el seudónimo. Y hoy lo mismo me dicen mi nombre que el Indio Naborí.
-¿Qué ha significado en su vida la obra de El Cucalambé?
-El influyó en mi acercamiento a la poesía. De niño casi aprendía a leer en sus décimas. Mi hermana, que era una buena lectora, le leía en voz alta las décimas de Nápoles Fajardo a mi padre, que no sabía leer, pero le gustaba mucho. Entonces yo me ponía detrás de mi hermana y seguía con los ojos la lectura hasta descubrir el sonido de las combinaciones de una letra con la otra y así aprendí a leer. Aquellas décimas me conmovían. Me parece que El Cucalambé dio un paso progresivo en la poetización de las décimas, porque, por ejemplo, Francisco Poveda, que escribió leyendas cubanas antes que el poeta tunero, nombra las cosas, pero no las poetiza, El Cucalambé no sólo nombra los árboles, sino que les otorgó un sentido metafórico. Y esto se comprueba cuando dice en sus versos:
---que tiemblo como las hojas
de las altas siguarayas
En este caso ya la siguaraya no es un simple árbol, ya es la poetización del árbol. No hay dudas. El Cucalambé es el más alto poeta campesino del siglo XIX en Cuba.
-Si volviera a vivir el Indio Naborí ¿qué errores no cometería?
-Hay un error que han cometido casi todos los hombres en su juventud: ilusionar a una mujer y dejarla clavada en la cruz de una espera. Yo no volvería a cometer ese error.
-¿Cómo resumiría su vida hasta el presente?
-He vivido intensamente. He sufrido y he amado. Mi poesía ha sido popular y también intimista, autobiográfica, donde creo que he dejado la huella de mi sangre y de mi espíritu.
-¿Cómo cree que lo recordarán los estudiosos y los poetas dentro de cien años?
-Sobre eso no me hago ilusiones…ya lo dije en un soneto: /No me duele morir y que me olviden/ sino morir y no tener memoria./.
-Naborí ¿qué no hubiera podido ser usted en esta vida?
-En realidad no hubiera podido ser matemático, ni traidor a la patria, ni traidor a los principios humanistas en defensa de los pobres.

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