Evelio Rodríguez Plaza es uno de los reyes de la música campesina, que desde niño escuchábamos en las emisoras de radio y nos evoca aquellas casitas de los guajiros, el paisaje natural, los árboles frutales, los pájaros en los campos, los sembrados.
Ahora, a 45 años de su grabación “Al vaivén de mi carreta”, con la orquesta Aragón, vuelve a grabarse con el mismo flautista, Richard Egües, bajo la firma de Latin World.
Evelio es un cantor muy amistoso, campechano, cuando conversa con uno. Comienza a improvisarle décimas o alguna de sus 200 composiciones. Son 80 años de vida que acaba de cumplir, en los que ha cantado por todos los campos de Cuba y su voz es imprescindible a la hora de recordar nuestra música campestre.
Evelio, tienes el sello de aquellos isleños canarios que vinieron de la vieja España en la colonia. Me imagino que procedes del centro del país, donde emigran esos guajiros.
“Ciertamente, soy del centro, justamente de Sancti Spíritus”.
¿Cuándo empieza a cantar?
“Cuando tenia 16 años, cantaba tangos. Por aquel tiempo había fallecido Carlos Gardel y estaban de moda los tangos. Yo empecé a presentarme en radio Trinidad, pero rápidamente me lanzó de trovador ambulante para trabajar donde hubiera alguna fiesta, en cabaret, teatros, buscando la comida que no estaba fácil. Ya en 1943 estoy de regreso en Sancti Spíritus cargando las baterías”.
Después de cargar esas baterías enfilas hacia La Habana.
“En la capital había un buen ambiente para cantar. Empiezo por la emisora Mil Diez, seguía interpretando tangos y boleros. Donde más se gozaba era en la zona de la Playa de Marianao, llena de cabaretuchos de mala muerte, pero con mucho sabor cubano. Todos los turistas pasaban por allí buscando la autenticidad. A ese lugar también iban los músicos muertos de hambre, para conseguir alguna oportunidad de ganar algo”.
¿En que otros lugares trabajaste?
“En la calle Prado 86, y me presente con Los Tres ases en La Bodeguita del Medio tiempo después. A La Bodeguita le dedique una décima”: "Me gusta La Bodeguita, con sus clientes/ y me gusta el sano ambiente/ que en ella se precipita/ me gusta la masa frita/ de un buen criado marrano/ me gusta el ambiente sano/ que respiramos aquí/ y me gusta el aguardiente/ sano, sabroso y cubano/."
Hay una etapa en La Habana con el Dúo Espirituano, junto a Ramón Huerta
“Con ellos fuimos muchas veces a la emisora de Radio Progreso en un programa titulado: Estampas criollas”.
Como solista ¿cuándo te decides?
“Ya en 1960, cuando se inicia una nueva era, lo hago con La voz del INRA (Instituto Nacional de la Reforma Agraria), en la emisora Radio Rebelde”.
En la televisión eres uno de los pioneros.
“Desde 1950 me llevaban para todo lo que fuera la música campesina”.
La canción tan difundida de Al vaivén de mi carreta ¿cuándo la grabas?
“Desde 1950 yo cantaba esa canción de Ñico Saquito, pero es en 1954, en el despegue grande de la orquesta Aragón cuando la grabo para la RCA Víctor. "Al vaivén de mi carreta/ nació esta lamentación/ compadre oiga mi cuarteta/ no tenemos protección/. Triste vida la del carretero/ que anda por esos cañaverales/ sabiendo que su vida es un destierro/ se alegra con sus cantares./ Cuando llegaré/ cuando llegaré al bohío./ "Como ves, es una canción protesta de la pobreza que tenía el campesino”.
¿Cómo conoce a Ñico Saquito?
“Sobre 1941 me lo encontré de trotamundo por los campos de Cuba. Nos unimos, él con sus maracas y yo con mi guitarra y a luchar. Después él se va a Venezuela, labora en una fundición y vino con problemas en la vista. Sus últimos años los pasa en La Bodeguita donde ayudaba y cantaba sus canciones”.
¿Sindo Garay también fue tu amigo?.
“Sindo era un trovador nacional, amigo de todos los cantantes. Él me decía: "Que lindo cantas, mientras se agarraba su verruguita, debajo del labio inferior. Bebía como nadie, pero no se emborrachaba. Tenía el don natural de un verdadero cantor natural con una intuición poderosa, muy propia de los genios”.
¿Cómo fue tu experiencia con Benny Moré?
“Benny y yo hicimos jingles dedicados al ron santiaguero. Me decía "Chaguito", porque en Radio Progreso, donde nos conocimos, él me escuchaba aquello de: "Pica gallo, esto es Cuba Chaguito". Entonces él cantaba una décima comercial.
Hay un personaje de sus tiempos, allá por la década de los 1940-1950, que seguramente lo conociste: Clavelito.
“Él nació cerca de mí, en Ranchuelos, era humilde, un hábil repentista. Se hizo popular cantando con La Calandria. El 6 de octubre de 1947 el empresario Gaspar Pumarejo adquiere la Unión Radio y se lleva para allí a Clavelito pagándole un alto sueldo. Pumarejo idea un programa llamado El vaso de Agua de Clavelito. Clavelito cantaba aquello de: "Pon tu pensamiento en mí/verás que en este momento/mi fuerza de pensamiento/ejerce el bien sobre ti."
En Cuba y en el exterior ya habían existido programas de este tipo.
“En Cuba uno llamado La diosa del misterio, por la RHC Cadena Azul y el profesor Carbell por la CMQ de Monte y Prado. Pero Clavelito fue el que más lejos llegó, incluso se postuló para Representante. Fue un tipo muy polémico y hasta se prestó para ir a curar el cáncer de Evita Perón, a Argentina. ¿Para qué contarte?”.
Háblame de tus composiciones. Pasan de 200.
“He compuesto de todo, aunque la canción más conocida es: Mi guayabera: "Yo tuve una guayabera hace algunos años ya/ regalo de mi papá/ cuando yo muy joven era/ recuerdo la vez primera/ que con ella me vestí/ a una fiesta concurrí/ y esa memorable noche/ hice de gala derroche/ y hasta novia conseguí"
Eso es del año 1953, el poeta Raúl Ferrer siempre me decía que era lo mejor que había escrito. Me siento bien y sigo en la pelea, siempre trabajando, componiendo, cantando.




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