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Jorge Luis Leyva en la radio como en la televisión PDF Imprimir E-mail
Escrito por Alfonso Cadalzo Ruiz   
Miércoles, 20 de Agosto de 2008 19:00
Jorge Luis Leyva

Jorge Luis Leyva

Hace unos cuantos años encarnó al gallero Onésimo, tipo caracterizado por su malicia. Eran las noches que la Televisión Cubana transmitía la telenovela "Cuando el agua regresa a la tierra". Ahora lo vemos como el doctor Armando, médico introvertido y serio rodeado de enigmas, en "Historias de fuego".

Pero aquí no termina, porque en Radio Ciudad del Mar es también Ángel Padrón, un ricachón tan viejo como astuto, que se deja oír en la serie policíaca de Pedro Urbezo "Cuando la noche cae", y si pareciera poco, en la radionovela "Espectros", de Freddy Domínguez, aparece como Augusto, un flamante aristócrata del siglo XIX.

En resumen, Jorge Luis Leyva está dando quehacer exitosamente en dos series de la radio en Cienfuegos y en la actual telenovela de Cubavisión. Todo esto pone en situación difícil a mucha gente que al reconocerlo no saben si llamarle Ángel, Augusto o Armando, una A por triple partida únicamente interrumpida por el ladino Onésimo de la Ciénaga de Zapata.

Como nos encontramos en la cotidianidad radial, me di a la tarea de conversar con el actor para que me contara del quehacer en los medios de difusión. Sus respuestas me asombraron tanto, como a quienes lean cuanto dijo.

Háblame de tus raíces?


En primer lugar te diré que soy del signo Tauro, pues nací el 23 de abril de 1957. ¡Es increíble como pasa el tiempo! Te puedo decir que vine al mundo a mediados del pasado siglo en Rodas, municipio de la actual provincia de Cienfuegos. Soy campesino de pura cepa, de lo cual vivo orgulloso porque pienso o, mejor dicho, me gusta pensar que como la planta, desde la tierra comenzó a brotar el artista.

¿Le atribuyes al terruño tu condición de artista?

Sin dudas. El entorno campesino con su mezcla única de naturaleza viva, salvaje, misteriosa y sorprendente tuvo mucho que ver en la formación primaria del germen del actor. Fue allá en aquel lejano campo donde aproximadamente a los 6 ó 7 años junto a un viejo equipo de radio de baterías enormes, le “confesé” a mi padre que “cuando sea grande voy a ser artista”.

Y ese sueño, felizmente se cumplió?


Así es, podría decirte que toda la vida he corrido detrás de un sueño, y la vida toda me ha regalado el sueño.

¿Cómo fueron tus primeros encuentros con la actuación?

Ya con aquella edad, como te dije 6 ó 7 años, solía “disfrazarme” y asumir los más disímiles personajes en fiestas y velorios típicos de los campos de aquella época. Me estimulaba mucho que casi nunca me pudieran reconocer. ¿Cómo olvidar aquellas actuaciones en la escuela primaria con su despliegue de príncipes enamorados y la reproducción de escenas de la vida cotidiana imitando a los adultos?

¿Cuándo comenzó tu vida profesional?

Eso fue a partir de 1978. Después de egresar de la Escuela Nacional de Instructores de Arte, dos años antes. Permanecí durante seis años en el Centro Dramático de Cienfuegos, y veintitrés años en el Grupo Teatro Escambray, mi gran escuela de arte y de vida. Y sería imposible mencionar el Grupo Escambray sin hacer un aparte para ese hombre y artista que lo soñó y lo creó: Sergio Corrieri.

¿Qué recuerdos conservas de Sergio?

Sergio me impresionó tanto cuando me citó para proponerme la entrada a su compañía, que no vacilé al decirle que conmigo podía contar sin duda alguna. Nunca me arrepentí. Sólo tres años trabajé bajo su dirección, y fueron suficientes para conocer de cerca al artista honesto, comprometido con el arte y con la vida. ¡Ejemplo de ejemplos! Recuerdo aquella mañana de la cita primera que sentado a horcajadas en un banco de piedras, lleno de polvo de cemento y completamente sudado, me dijo mirándome fijo a los ojos, como para que no tuviera dudas de su verdad: - “Yo sé que tú eres guajiro, así que el campo no te asustará. Aquí lo que siempre sobra es trabajo en el escenario o fuera de él. A lo mejor podrás estar hasta un año construyendo, pero nunca dudes que el arte siempre es el que ganará”.

¿Y…?

Nunca dudé. Siempre aposté y apostaré por la verdad de Sergio.

¿Cuántos personajes has encarnado en el teatro?

No llevo la cuenta exacta, pero debo de andar por los 50 ó 60 personajes. ¡La lista es larga! ¡Nunca he dejado de actuar!: Comedias, tragedias, dramas, experimentación.

¿Acerca de la superación, esa constante del artista?

Cursos y talleres. Desde Santiago García el colombiano director del grupo “La Candelaria”, hasta Jaime Lozada y Alicia Hermida, fundadora del grupo español “La Barraca”, y Eugenio Barba y Julia Barlet. En fin, es también larga esa lista.

¿Tu entrada en la televisión?

Ahí llego desde el Escambray. Son varias las incursiones. Algunas han marcado pautas importantes en mi desarrollo personal. Recuerdo ahora al “gallero” de "Cuando el agua regresa a la tierra", telenovela dirigida por Mirtha González, o el conductor de la película de Belkis Vega "Viviendo al limite" y el seriado "Del lado de la esperanza" de la misma realizadora, donde sus protagonistas son personas que viven con VIH.

Son más porque recuerdo algunos que no has mencionado.

El italiano del cuento "La gran solución", del paraguayo Augusto Roa Bastos, dirigido por Mirtha, y que obtuvo el Premio en el recién finalizado Festival Nacional de la TV. ¡Y ahora este cardiólogo en "Historias de fuego", dirigida por Noemí Cartalla, personaje de larga vida en pantalla; no resulta nada fácil estar en cada capítulo durante toda la serie. ¡El reto es serio! Me entregué a él con lo mejor que pude. ¡Cada personaje y cada obra artística es un misterio!, la cuestión está en si uno es capaz de revelarlo o no en el tiempo que te toca interpretarlo. Por eso creo que soy artista.

Quieres decir que te atraen los retos.

¡Sin duda! El día que sienta que no hay retos, que presienta que las posibilidades reales de fracaso y de acierto no están delante de mí, entonces sabré que hasta ahí llegó el artista. ¡Espero que eso sea cuando tenga 200 años!

Ahora cuéntame de llegada a la radio.

El sueño de la radio nació conmigo, pero parece que también pude presentir que necesitaba recorrer caminos variados antes de centrarme en ella.

Ya que echaste raíces en la radio, específicamente con el grupo dramático de Radio Ciudad del Mar, ¿cómo comparas todas tus experiencias anteriores con ésta?


Disfruté y disfruto los otros caminos, pero la radio es inigualable. Diariamente actúo en la radio y asumo varios personajes a la vez. No siento apenas el tiempo pasar cuando estoy en el Estudio trabajando. Cuando la jornada termina, salgo a la calle con los personajes en la mente, revoloteando hasta el otro día. Así ocurre una y otra vez.

¿Cuál consideras sea el medio idóneo para el desarrollo más integral como actor? ¿Cuál aporta mayor éxito?

Creo más bien que el teatro y la televisión están contribuyendo al éxito en la radio. Digo “éxito” y me siento incómodo. Creo que el éxito es algo relativo. Me encuentro más a gusto si digo que el trabajo en el teatro y la televisión están contribuyendo mucho a mi desempeño en la radio. Con el éxito no sé qué se pueda hacer; con el trabajo, se crea. Todo actor debiera tener la posibilidad de transitar por el teatro, el cine, la televisión y la radio. Fíjate que lo menciono en un orden, pues considero que ese debía ser. Llegar a la radio es como tener la oportunidad de medir la integralidad del desarrollo actoral.

Casi siempre las entrevistas terminan con el manido “proyectos futuros”. Permíteme la gracia de la ortodoxia también en ésta.

De niño me decían: “si cuentas el sueño antes de las 12 del día no se hará realidad”.

Me has hablado del artista y del ser humano, que es lo mismo, pero cuéntame más del Jorge Luis Leyva profundo, íntimo…


Dije casi al comienzo que era un hombre feliz, lo soy; pero aprender también cuesta, y los caminos no siempre estarán llenos de pétalos ni mucho menos. A los golpes bajos de la vida no se ripostarlos con otra cosa que no sea con una sonrisa. Agradezco lo bueno, pero sobre todo he aprendido a agradecer también lo malo; es lo que enseña, lo que mantiene alerta, vigilante. La sonrisa es un arma casi infalible. Pero también la sonrisa es el mejor regalo que se pueda ofrecer a la vida.

Gracias, Jorge Luis, por dedicarme este tiempo que también agradecen los visitantes del Portal de la Radio Cubana. Espero que sigas dándonos tu arte nacido en el teatro, y que ahora va de un sitio a otro entre ondas sonoras de radio y señales de televisión.

 

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