- ¿Quién dijo que en la Radio no se puede gritar ni hablar alto?. Así continúa la conversación con José Antonio que de pronto adquiere un nuevo aire convencido de su verdad-.Un actor necesita tener calientes todas las capacidades de sonoridad de su voz. Por eso tiene que ejercitar y desarrollar los resonadores: el occipital, el frontal, el nasal, el bucal y el de laringe y pecho.
Con los distintos ejercicios uno mueve la voz hacia un lado y hacia otro. Cuando tú tienes conciencia de dónde y en qué momento estás colocando la voz, entonces no te dañas. Por otra parte es imposible decir voy a hacer un personaje con esta voz ; se trata que tengas más sensaciones que conciencia, que toda la vibración que te produce la caja, la cavidad sonora, que es el rostro mismo, te ayude un poco a crear tu personaje y a creer en él, y en la atmósfera que puedes crear contigo mismo.
- ¿Qué es para usted un actor?.
- Un creador de atmósferas... Eso es lo más importante. Creo que el poder creador y de imaginación de un actor y su cultura es lo que le da la capacidad de poder corporizar ese personaje, sin olvidar que es un trabajo colectivo con el director y con todos los que lo rodean. El actor tiene que estar con los poros abiertos para recibir, reaccionar y luego expresar. El tiene que mostrar que siente sobre su rostro la luz cuando está ante las cámaras, o el aire que hay en el bosque cuando está actuando en un exterior, o el silencio respetuoso del público, o una risa, o el trabajo de otro compañero.
- Cine, Radio, Televisión, Teatro: ¿en cuál de estos medios se ha sentido más realizado como actor?.
- En el teatro.
- ¿El actor nace o se hace?.
- Nace y se hace.
- De no haberse dedicado a la actuación ¿qué hubiera escogido dentro del ambiente artístico?.
- Cantante... en la intimidad me hago la idea de que lo soy.
- Antes de salir a escena en un teatro ¿en qué piensa?.
- Me acuerdo de mis padres. Sobre todo de mi madre que fue la que más me alentó. También se dice que el actor debe dedicarle su actuación a una persona esté o no esté entre el público... para uno sentir un contacto seguro... son teorías... pero funcionan.
- ¿Cuál es la mayor virtud de un actor?.
- La modestia.
- ¿Y el defecto?.
- El egocentrismo.
- ¿Cómo se convierte usted en un personaje?.
- Es un proceso que no quisiera explicar porque pudiera descubrirlo. Me gusta que se quede en el misterio. Pero es un proceso que me viene de dentro y todo lo que hago en el día lo relaciono con ese personaje: comer... hablando por teléfono... caminar. A veces en un recurso externo se encuentra el personaje y uno no sabe por qué. A mi me sucedió haciendo el personaje de ¿Quién le teme a Virginia Wolf?, tenía dificultades con él, con su carácter y un buen día apareció un saco para ensayar y al ponérmelo todo quedó resuelto. Además, el personaje bebía y tenía una carga interior muy compleja. Entonces agarré un vaso, como si tuviera un trago, y comencé a rodármelo por la frente, tratando de aliviar un dolor de cabeza. Esto se convirtió en una de las características del personaje que padecía de jaquecas. Otro tanto me sucedió con el personaje de Rigoletto, que cuando lo comencé a ensayar encorvado aconteció que me sentí cómodo. El problema es empezar por algo... no es lo mismo caminar con la cabeza encorvada y las piernas semidobladas que caminar con las piernas a plenitud. La vejez es una sensación física y después viene lo psíquico. Creo en esos recursos. También están las inflexiones de voz, lo que se dio en llamar en una época coma alta y coma baja para hablar. Cuando un texto está bien escrito tiene su propia sonoridad. Un actor debe ser, al hablar, como una sinfonía. Si tú tienes un texto de la talla de Shakespeare o de José Martí debes tener una música interior y exterior y saber manejar tu voz, tu decir, tu ritmo y la sonoridad adecuada. La voz es algo importantísimo en el actor y por supuesto, el contenido de lo que estás diciendo te tiene que motivar y la sonoridad te tiene que crear a ti mismo una atmósfera, una magia, en dos palabras.
- ¿Qué sería imperdonable en un actor?.
- Que no cultive su espíritu y por tanto de espacio a la vulgaridad, a lo chapucero, al mal gusto, a la falta de sensibilidad. El actor debe ser un amante de la poesía, de la buena música y debe respetar su trabajo por encima de todo.
- ¿Le interesan las críticas a su trabajo?.
- Incluso las malintencionadas, porque un enemigo te busca el defecto que nadie ve y te lo saca a flote. Es importante atender a las críticas.
- Hablemos de la actuación y los años.
- Hay algo que uno siente se va perdiendo con los años y no se debe perder: la ligereza en la actuación. Los actores cubanos tenemos la tendencia a la mesura, a tomarnos demasiado tiempo con el bocadillo y esto es peligroso porque se puede caer en densidades terribles. No se puede pensar demasiado una transición y el público no está para eso. En poco tiempo el actor tiene que expresar tres o cuatro cosas bien expresadas, limpias. En la medida que el ser humano progresa necesita menos señales para captar el mensaje. En el cine mudo las actuaciones se recreaban y para expresar el amor podían pasar dos minutos pero ya en los tiempos que corren las señales requieren menos tiempo.
- De los personajes que ha interpretado ¿cuál es el más importante para usted?.
- Sentimentalmente y por lo que ha representado ha sido el Rigoletto, de Las Impuras. Fue un punto de giro en mi carrera. No creo que sea el mejor interpretado pero obtuve con él la simpatía mayoritaria del público.
- ¿Hay algún personaje del teatro universal que le gustaría interpretar?.
- El Rey Lear.
- ¿Cuál es su actor preferido?.
- El internacional porque el nacional no lo digo... prefiero a Robert de Niro, porque tiene la cualidad de cambiar fluída y sutilmente, interiormente, sus personajes. Es versátil en la mecánica de cambiar la voz, la forma de andar... Y si me preguntas la actriz te digo que me interesa el trabajo de Jessica Lange...
- ¿Lee mucho?.
- No mucho...
- ¿Cuál es su autor de teatro preferido?.
- Shakespeare.
- ¿Poetas?.
- Neruda, Benedetti, José Martí.
- ¿Novelista favorito?.
- Alejo Carpentier.
- ¿Qué cinematografías en el área internacional le interesan?.
- La argentina y la brasileña por haber logrado madurez. Los ingleses hacen buen cine. Me gusta el antiguo cine soviético, también me agrada el francés y el buen cine norteamericano.
- ¿Y Almodóvar?.
- Me gusta mucho. Ahora mismo estoy pintando una puerta estilo películas de Almodóvar: rojo, amarillo, carmelita... Es un pequeño homenaje que le quise hacer en mi casa...
- ¿Cuál es su color?.
- El rojo. Y no me gusta llevarlo puesto sino mirarlo.
- ¿Qué virtud humana destaca sobre otras?.
- La honestidad.
- ¿Morirá el teatro en el siglo XXI?.
- La energía que se trasmite desde la piel de un actor hasta la piel de un espectador no se cambia por nada... no es lo mismo ver el sudor y las lágrimas de un actor en vivo que a través de la tecnología. La actuación es un acto fundamentalmente de comunicación y más tener esa comunicación frente a frente. En verdad eso es lo energético. El acto del teatro no va a morir. Es un ritual del que estamos necesitados.
Nos estrechamos las manos sintiendo que los aplausos de su público indican que comienza bajar el telón. ¡Hasta el próximo personaje!




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