
Ernesto Valdés, Premio Nacional de la Radio
Ernesto Valdés, Premio Nacional de la Radio, es de esos tipos exteriormente difíciles, de esos que aparentan un carácter pétreo, pero sólo lo es a la hora de situar las cosas en su justo lugar, por lo demás es de esa raza de cubanos representativos, que convierte las situaciones complejas en motivo para sonreír irónicamente y sortear lo escabroso de cualquier circunstancia. Así me recibió en su casa, a punto de que un torrencial aguacero de principios de junio, se precipitara con su avalancha de truenos sobre los techos de barro caprichoso, de la ciudad de Sancti Spíritus.
Con relación a tu pregunta, yo no sé si hoy por hoy es que las cosas se hacen, voy a utilizar ese término, "más estilizadas" que antes, pero viéndolo como yo lo vi, se buscaba más la cultura regional, la cultura de nuestro territorio.
Yo me remonto a mis inicios como trabajador de la emisora Radio Sancti Spíritus a principios de la década del sesenta y me parece que fue un buen momento la conmemoración del 450 aniversario de la fundación de este territorio, sin tener los medios técnicos que hoy se tienen.
Quién sabe qué hubiera sucedido si se hubieran tenido en ese tiempo, porque se hicieron cosas muy valiosas. Hubo compañeros que buscaron cosas que el pueblo desconocía y que el pueblo agradeció cuando logramos transmitirlas, porque se hicieron de una manera muy espontánea. Se habló entonces de las costumbres de nuestra región. Se hizo una especie de recordatorio espirituano, de aquellas personas que se fueron haciendo populares desde tiempos muy lejanos, porque decían y hacían cosas interesantes. Por ejemplo no se puede concebir que alguien como Francisquito, que fue una personalidad interesante por modesto y honesto, también lo fuera por algo que nadie nunca pudo explicar, como andar por la ciudad con un saco al hombro y sin mirar ni a la tierra ni al sol Ud. le preguntaba la hora a las dos de la tarde y él le decía: Las dos de la tarde.
Cosas como esas y muchas otras de tantas personas se transmitieron. Se buscó la historia misma de Sancti-Spíritus, sus orígenes, y eso lo agradeció tremendamente la población. Años después se siguieron haciendo muchas cosas y no quiero decir que ahora no se busque en la cultura del territorio, yo no quiero decir eso, pero me parece que con los medios que hoy tenemos, el nivel alcanzado por muchos compañeros que se dedican a ese menester, pudieran aprovecharse más en la radio los conocimientos culturales del territorio espirituano.
El estatuto del sujeto popular es de esas inmanencias que refiere su registro en esta ciudad, con la insistencia de la sinuosidad de sus calles, estas por donde corren con ímpetu, las aguas de la lluvia en la tarde.
No, no considero que el sujeto popular está perdido, sino que considero que entre los periodistas que se dedican a eso, se podía aprovechar más, porque tienen muchas más posibilidades intelectuales de buscar y presentar eso a la población. Pienso que no se ha llegado todavía a un momento de verdad cumbre en ese sentido.
Con los tiempos, un género radial tan cubano como la radionovela, muchas veces no recibe la valoración más justa por parte de la crítica y de ciertos sectores de opinión en Cuba.
La radionovela cuando se hace bien es bien acogida por la población. Eso es indudable, a mí no me cabe la menor duda. Mira, hablando de eso, pero en la radio nacional, yo recuerdo que en Radio Liberación, antigua CMQ, tenía un espacio dominical que se llamaba Teatro del Domingo y allí se transmitían unas obras de la cultura universal tan interesantes y tan bien manejadas, tan bien presentadas, que eran asequibles por cualquier personas y eso se perdió, eso casi no se hace, es muy difícil, porque en este momento en que estamos hablando, la televisión, ha robado un espacio muy grande en ese sentido. Radio Progreso por ejemplo tiene muchas novelas por el mediodía sobre todo, algunos episodios por la noche, pero la televisión le roba mucho espacio a esos programas. La radionovela bien hecha sí. No es que tenga que ser como esas telenovelas brasileñas, no, no... Es que se pueden dramatizar obras importantes de la literatura universal y transmitirlas y quien duda de que eso sea un manantial de conocimientos...
La lluvia cesa un poco, los truenos retumban, pero Valdés, ajeno a los sonidos exteriores argumenta con rapidez las opiniones ofrecidas, para introducir otras acerca de las carencias de la radio en estos tiempos.
Pienso que las emisoras provinciales debían tener un espacio para difundir la llamada música culta, porque si, nosotros tenemos una emisora nacional que transmite ese tipo de música, ahí es verdad que no escapa ningún autor importante, pero eso no quiere decir que las emisoras provinciales tengan que prescindir de programas de ese tipo.
Ahí tienes a Radio Enciclopedia que transmite música popular instrumental, lo que no quiere decir que en provincias no se pueda tener un espacio de media hora de música instrumental. Una cosa no niega a la otra.
Comienza a silenciarse la furia de la tarde, y otra vez la mirada de Valdés toca aquellos caminos inciertos del pasado y se reacomoda con tranquilidad en espacios seguros.
Mira, tuve la oportunidad de pertenecer a la Comisión Nacional de Locutores y a mi equipo le correspondió trabajar en la región central del país desde Villa Clara hasta Camagüey. Allí nos empezamos a encontrar con el término ese de comunicador. Pero yo me pregunto y me preguntaba en ese momento ¿Qué eran los locutores que me enseñaron a mí a trabajar en radio? Como tú expresaste no existía una escuela para eso.
Aquí en Sancti Spíritus hubo locutores que gustaban muchísimo y se hicieron famosos y sus voces la identificaban lo mismo los campesinos que los hombres de la ciudad y decían cosas y el pueblo los entendía perfectamente... en estos momentos hay un dinamismo en la locución radial, sobre todo uno lo puede apreciar en los que se dedican a conducir programas informativos y otros espacios, que uno se da cuenta que no tienen más riqueza de palabras que otros, pero tienen una forma especial de trabajar en la conducción de esos programas.
El domingo estaba viendo un programa que me gusta mucho y que se llama Pasaje a lo desconocido, Taladrid es quien lo conduce y estaba conversando con un especialista que había allí del tema y entonces él no dejaba que el especialista agotara el tema, no, él lo asaltaba y le hacía preguntas de lo que él quería para fijar la esencia del programa.
Eso me llamó la atención y creo que comenté: Eso es un conductor de programas, ¿y no es un comunicador?
Este hombre, formado profesionalmente en medio del turbión social de los sesenta, se las agenció para obtener las informaciones que de forma autodidacta fortalecieran su vocación y aseguraran el éxito de su carrera. Entonces en el mundo, en los grandes centros de información, diversos estilos caracterizaron una forma de decir en la radio, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. Esto en alguna medida repercutió en Cuba
Nuestra radio es muy cubana, pero algunos que están en la radio quieren utilizar términos, entonaciones, que no tienen nada que ver con lo cubano. Si nos detenemos a pensar que tenemos el privilegio de ser una isla que no somos como otros países continentales que tiene marcas entonativas diferentes, que en Cuba aunque existen en diferentes lugares algunas expresiones con diferencia de significados somos una isla, que nuestra manera de decir es muy musical... A veces usted se pone a oír a una persona hablando por radio o por televisión y tú no sabes de qué país es, porque existe un contagio de querer hablar como los venezolanos, colombianos, que tú dices bueno y esto que cosa es. Estamos admitiéndolo, pero sé que un día se va a trabajar sobre eso y se le va a poner coto, pero ¿no será tarde cuando lo intentemos?
Creo que quienes lo hacen es una minoría, pero lo que sucede es que la radio es muy influyente. De todas formas en Cuba existe una radio que tiene su propia personalidad, eso es innegable...
Me hablabas de la escuela norteamericana. En mis comienzos leí alguna literatura que circulaba aquí en Cuba y hablaba de difusión americana, y algunas de las cosas que dicen esos folletos hoy no lo practicamos, porque escucho o veo entrevistas que se le hacen a personas, por la radio o la televisión y a veces da la coincidencia de que el entrevistador es muy amigo o es familiar del entrevistado, entonces tú aprecias cómo se tutea a esa persona. No, eso no debe ser así. Usted está entrevistando a un médico y no importa cuál sea el vínculo, amigo o vecino suyo con quien conversa cada noche en la cuadra. No, ese es un profesional que Ud. entrevista y debe tratarlo de usted y si por asomo, usted tiene un conocimiento de medicina, no debe entonces de parecer un erudito ante quien entrevista, a veces se cometen esos errores, que entonces le restan elegancia a lo que se trata.
Ernesto Valdés ha sido además un formador de jóvenes profesionales y un hombre de convicción ante el futuro, de posiciones firmes ante los hechos inadecuados.
Espero que la radio mejore. Yo tengo una fe absoluta en la radio del futuro, como tengo una fe absoluta en la transformación que pueda tener por esa crítica que debemos hacerle. Sé positivamente que un día se le pondrá coto a todo eso que debemos criticar, se pondrán las cosas en su orden. Existen periodistas a los cuales se les escapa la habilidad de aprovechar ese momento para introducir la crítica que tú sugieres, pero sí existen otros que lo hacen, y tenemos aquí periodistas que llegan al corazón de lo que es necesario que se toque. Tengo la seguridad de vivir, aunque es difícil lo perfecto, en un lugar que se arregle, donde no haya necesidad de hacer una crítica como la que hoy debemos hacer.




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