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Mariángel: la voz y la sonrisa PDF Imprimir E-mail
Escrito por Alfonso Cadalzo Ruiz   
Lunes, 08 de Noviembre de 2010 14:02
María de los Ángeles Inchauspi

María de los Ángeles Inchauspi

La voz de María de los Ángeles Inchauspi identifica buena parte de la programación en Radio Ciudad del Mar. Su voz agradable y bien articulada está sazonada por la alegría. Es una mujer simpática de quien todos los radioyentes se sienten sus amigos aunque jamás la hayan visto en persona. Ahí radica el encanto de su voz y su sonreír; destila una alegría que contagia a quien la oye, y lo más curioso de todo esto consiste en que así se manifiesta en su cotidianidad al relacionarse con la familia y sus amistades más cercanas.

Reza un antiguo refrán que “nadie da de lo que no tiene”. A partir de esa sabiduría popular se llega a la conclusión de que Mary o Mariángel, como le llamamos sus más allegados compañeros, tiene mucho que ofrecer como locutora y como persona entusiasta y simpática. Tiene mucho y bueno en esos aspectos, y lo da sin reparos. Esta mujer que es, además de hija única, esposa y madre de dos hijos cuenta entre las personalidades de la Radio Cubana que sin dudas merecen ser antologadas en un libro. 

Aproveché nuestra proximidad profesional y la amistad que nos une para conversar acerca de su quehacer en nuestro medio.

Mariángel, ¿cómo llegaste a la radio?

- De primaria participaba en un programa radial, cuando eso la emisora se encontraba en San Carlos y Prado. En aquel entonces iba por la Escuela, todo era en vivo, no había programas grabados y recitaba, cantaba… era un programa que se hacía cuando yo era pionera.

¿Y de tu entrada ya como profesional?


- Pues entré a la radio gracias a una convocatoria para un curso de locutores. Eso fue en 1983, me inscribí el último día de la convocatoria y ese mismo año empezó el curso que duró hasta 1985. Mientras cursaba estudios de locución empecé a colaborar en el programa De Repente que hacía Sergio Farray como locutor y director. Ahí colaboraba en un segmento dedicado a la educación formal, donde hablábamos de cómo sentarnos, comer, expresarnos correctamente… Farray me dio esa posibilidad y fue así como empecé a colaborar dentro del curso de locución A partir de ahí empezaron a suceder cosas, tal es que en 1984 hice programas en vivo de todo tipo, lo mismo especiales de verano como de fin de año. Así me introduje en el quehacer, pero como alumna de locución.

Entonces, ¿qué pasó al terminar aquel curso?

- En aquel curso salí muy bien, quienes mejores resultados obtuvimos en los exámenes fuimos Sergio Rivero y yo. A partir de entonces seguí colaborando, pero no fue hasta 1986 cuando me hicieron el contrato de trabajo. Hacía de todo por un mínimo salario, no es como ahora que muchos quieren entrar desde arriba y piensan que la radio es muy fácil, no, tuve que trabajar mucho y no me arrepiento; aquello fue bueno, resultó una práctica llegar hasta hoy, que desde el 2005 estoy evaluada como locutora de Primer Nivel, cuando quise evaluarme de nuevo.

¿Qué recuerdas de aquellos días cuando estudiabas locución?

- Tengo muy gratos recuerdos, pienso que fue el curso más integral que se ha dado en nuestra emisora. Fíjate si fue así, que todos los que pasamos ese curso así también lo consideran. Además, los profesores que tuvimos: Doris Era en Lingüística, que es una especialista en la materia, hoy Premio Nacional de la Radio; Humberto Albanés en Técnica Radial; Rafaela Sosa nos dio clases de Español y Literatura, también de Geografía, que la impartió un profesor muy joven Licenciado en Geografía que era también alumno del curso. Recibimos clases de Filosofía que impartió la directora de programas y locutora Aleida Capdevila, muchas otras asignaturas, y sobre todo mucha práctica. De aquel curso recuerdo con cariño a todos los que estudiaron conmigo: a Gladis María Calzadilla, Odalis López, Sergio Rivero, William Hernández, Zenaida Cala, y todos ellos hicieron radio.

Ya que lo mencionaste, me acuerdo de un programa para jóvenes que hiciste con William, ¿también tú te acuerdas de aquello?

- A ver, el programa Encuentro lo hicimos, cuando tú entraste como director de programas un año antes que yo. Me acuerdo de que nos dirigiste en ese programa; algunos otros nombres de programas no los recuerdo, soy muy mala para memorizar nombres de programas, pero sí hice muchos juveniles como Cita con la Juventud. William y yo iniciamos el programa Desde Aquí de facilitación social cuando empezó. Su primer director fue Rafael Martínez Casanova, “Cuco”.

¿Por qué no me hablas un poquito del Guateque?

El Guateque lo hice también cuando era todos los días en vivo, y Albanés estuvo ausente por razones ajenas a su voluntad. No había quien hiciera el Guateque; yo salía del Desde Aquí, recuerdo que Pedro Martínez estaba como loco, pues no tenía quien hiciera el Guateque Campesino. Alguna gente no podía hacerlo o no querían, no sé por qué razón, y me preguntaron si estaba de acuerdo. Dije que sí; aquello era en vivo, mucho más difícil que hacerlo grabado, pues el error que sale se queda. Empecé a hacerlo y he continuado con el programa hasta la fecha. Llevo unos cuantos años haciéndolo.

¿Qué sientes que te aporta ese programa?

- Como locutora, el Guateque enseña a través de la Décima a conocer la poesía, pues la décima es buena poesía. Hay Décimas que no se hacen buenas, pero las hay muy bonitas. En la Escuela nos enseñan a rimar, pero ahí en el Guateque aprendes cómo se rima de verdad, que son ocho versos, que tienen que ser octosílabos, y ya cuando una persona te pide un pie forzado que no tiene la métrica, ya se sabe si no es octosílabo. Aprendes a conocer eso y a conocer la humildad que tiene el campesino. De ahí he fomentado grandes amistades y el mayor agradecimiento lo recibo a través del Guateque Campesino desde muchos lugares, desde los más intrincados que apenas conozco y no se sabe la geografía donde están. Hay radioyentes que me escuchan en el Guateque Campesino y me lo manifiestan; por eso me siento gratificada al saber que me escuchan, lo mismo en el horario de la madrugada o a las doce y treinta del día.

Eres la voz femenina de uno de los programas insignia de Radio Ciudad del Mar. La mayoría de las personas afirman que llenas los hogares de alegría.


- (RISAS) Pues te diré que en el Siete Mil Musical comencé a trabajar para atender llamadas en el panel telefónico. Carlos de la Paz era el locutor, y yo desde el panel telefónico recibía las peticiones musicales. ¿Por qué se creó este programa? Con el objetivo de atender la correspondencia y los favoritos musicales. Cuando aquello no había en otros programas participación de los radioyentes, ese fue el primer programa creado en nuestra emisora con ese fin. Después empecé a simultanear la locución con Carlos. Luego, por un tiempo muy corto, por reajustes en la programación, dejé de hacer el programa. Pasé a la locución del programa Tómanos en Serio, que salía a las seis y media de la tarde, poquito después del Siete Mil Musical y así se evitaba la reiteración tan seguida de mi voz. Pero ya te digo: fue muy poco el tiempo y cuando retomé el Siete Mil Musical, de ahí no me he ido más. Me mantengo hasta los días de hoy. Es un programa que para algunas personas resulta superfluo porque tiene la característica esa de saludar y complacer a los oyentes, pero esos que lo critican también van con reportes para que los feliciten, los saluden y hasta para que los complazcan con alguna canción. Hay diferentes géneros de personas que nos escuchan, incluso excelentes profesionales de la salud que son seguidores del programa, lo mismo que barrenderos, bodegueros… tenemos diversidad de gente que nos escucha.

¿Qué me dices del programa Amigas?

-    Amigas lo hice por un tiempo, después lo dejé cuando salí embarazada; fui decantando programas, no porque quisiera, sino porque ya fui mamá de nuevo y me quedé solamente con el Siete Mil Musical y el Guateque. Después por necesidad de la emisora me piden que vuelva a hacerlo, que por su tónica se necesitaba una voz como la mía, y ya desde entonces lo tengo y es un programa muy necesario sobre todo para la mujer, y nos siguen, pues recibimos cartas; nos escriben para pedir que se traten determinados temas. Ahí se habla de salud, belleza, recetas, consejos, qué tenemos que hacer en caso de ciclones, cómo realizar el auto focal de los mosquitos, para que sirven las plantas… bueno, es para un sector determinado de la población, siempre con un tema necesario y de utilidad.

Vuelvo a preguntarte acerca del Siete Mil Musical. Es a dos voces, Osvaldo Vega y tú. Algunos dicen que existe una contrapartida en las voces, pues tú te muestras alegre, sonriente, mientras que Osvaldo es más sobrio. ¿Qué me dices de eso? ¿Conflicto o complemento?

- Eso depende del radioyente, de como quieran recibir a quien me haga compañía, pues yo he tenido varios compañeros en la locución de ese programa, desde su fundador hasta Rigotti, que lo recuerdo siempre con su buena voz, lo que pasa es que Rigotti es actualmente el narrador de los dramatizados, eso le ocupa casi todo el tiempo aunque de vez en cuando haga la locución de algún que otro programa. También me acompañó ante el micrófono Gerardo García Siso, tremendo locutor, que hicimos muy buena pareja; también Alián y Yunior Morales, pero Osvaldo entre todos ellos siempre ha estado con su voz especial y su tónica, y pienso que a la gente le gusta también, aunque cuando yo falto dicen que falta la alegría del programa; es que yo soy quien lo incito a que se ría, a buscar el buen humor, la chispa, hay que tener la chispa siempre arribita.

A los nuevos locutores, ¿qué les aconsejarías?

- Mira, se piensa que la locución es leer nada más, pero no es sólo eso. Hay que ser buen locutor, y para serlo hay que saber lo que se lee; quien no interprete lo que lea, nunca será un buen locutor. Ese poder de interpretación es fundamental para cualquiera persona que quiera dedicar su vida a este medio. La naturalidad, también la fluidez, buena dicción, con la improvisación, todo esto es importante para ser buen locutor o locutora. No se es sólo por saber leer y tener una voz bonita y ya, hay que reunir todos estos factores para ser bueno en esta profesión. Y superarse.

Hay quienes afirman que a los guiones de radio ya se les firmó el certificado de defunción. ¿También tú lo crees así?

- Creo que no: con un buen guión se puede hacer un excelente programa siempre y cuando haya un buen locutor, porque si tienes un buen guión y no tienes un buen locutor, mata completamente lo que quieran lograr el guionista y el director del programa.

Además de locutora has participado en programas dramáticos…

- Sí, realicé el programa para niños Trapina y Retazo. Fue el primer trabajo que hizo Rosa Campo en la emisora con programas seriados dramatizados. Un programa muy lindo que salió todas las mañanas durante una programación de verano, y tuve la alegría de que Rosa me escogiera para hacer el personaje de Trapina, una muñequita de trapo; el otro personaje era Retazo, igual que Trapina, como sus nombres lo revelan. Estaba el personaje de Fresita, todo aquello con un tema precioso como el que ella escribió después para el programa Amanecer Feliz. Era un horario donde los niños podían disfrutar de los cuentos y de la imaginación tan grande que tiene Rosa. Hicimos unos dramatizados muy lindos y los recuerdo con mucho amor. Nunca lo voy a olvidar. Rosa lo escribía, y en aquel momento Lissette González todavía no lo dirigía; fue Ibis Machado quien empezó a hacerlo, precisamente quien le sugirió a Rosa la idea de un programa así. El personaje de Retazo en aquel entonces lo hacía Severino Lafont, actor de un grupo de teatro infantil. Después lo encarnó el locutor Armando García.

En ese aval tuyo amplio y exitoso cuenta un programa que ha obtenido varios premios en festivales nacionales de la radio. Coméntame algo de Swing Latino.

- Fui la fundadora de ese programa con muy buenos premios en la categoría de Música Latinoamericana, obtuvimos premios nacionales de la radio con Juan Clavero Quintana, su guionista y director; fuimos los fundadores.

Aquí tengo un ejemplar del periódico Cinco de Septiembre. Es del 14 de abril de 2006 y lo conservo, aparece una entrevista que te hizo Aymara Cáceres Abreu. Me gusta mucho una décima que te dedicaron y aparece aquí.

- Sí, esa Décima me la dedicó un poeta llamado José Colarte.

Voy a leerla: “Del Guateque Campesino / al Siete Mil Musical / te persigo en el dial / a donde yo te imagino. / En la vera del camino / tan alegre te sentí / y de repente creí / mientras que se divertían / que hasta las aves reían / para parecerse a ti.”

(RISAS) Mary  creo que con esta Décima no hace falta ningún cierre para la entrevista.

- Pienso igual que tú.
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