Cada tarde de sábado, sobre la una y media, en Radio Ciudad del Mar se escucha un programa sui generis que es conducido por un hombre de la radio. Alberto Vega Falcón entra a la escena sonora a través del espacio Con Todo Detalle, una propuesta de compromiso con el ejercicio del criterio artístico.
En este programa dirigido por Jorge Torres se abordan temas del acontecer cultural en la Perla del Sur, y deviene foro donde se propala cuanta actividad de ese orden tiene como escenario al centro-sur de Cuba. Al programa pudiera dedicarle un artículo completo, pero prefiero esta vez comentar acerca de quien lo conduce con maestría singular.
Resulta incuestionable que sea Alberto Vega Falcón – entre sus miles de amigos Veguita – quien tenga a su cargo la conducción de un programa de radio con semejantes características. Más allá de sus facultades para establecer una comunicación amigable con su radio-auditorio, se le incorpora la virtud de ser también un artista. Me parece que ese es el “toque de gracia” que corresponde a quien se atreva a conducir un espacio con semejantes características.
Siempre me ha llamado la atención ese carácter polifacético de Veguita; es, ante todo, un artista de la poesía versado tanto en el repentismo de nuestros campos como en el humorismo y en esa poética pensada, reflexiva, que llega directo al papel clamando a gritos el concurso de la imprenta. Ante una persona así no es nada raro que se le oiga en un programa donde se habla de artes plásticas, literatura, teatro o poesía, al tiempo que incursiona en otro tan popular como el Guateque Campesino de las doce y media del mediodía por nuestra emisora CMFL Radio Ciudad del Mar. Claro que esto no ha sido de un día para otro porque Veguita ha tenido que andar un largo trecho que le sirvió para perfilar sus dotes de comunicador, y hacerlas del todo armónicas con su esencia de creador artístico.
Veguita en una de sus secciones del Güateque CampesinoHace poco estuvimos conversando, y él rememoraba sus comienzos en la radio cuando escribía notas culturales en el pretérito 1968; lo hacía entonces para un programa que dirigía y conducía nuestro amigo común Humberto Albanés. Aquel espacio era: Correo Musical. Más tarde, Veguita dirigió algunos espacios en condición de colaborador, entre ellos Alegrías del Domingo, bajo la conducción del locutor y actor cienfueguero Félix Puerto Muñiz.
Desde años nos conocemos y compartimos juntos el quehacer radiofónico, pero sabedor de que siempre cada uno guarda lo suyo, me di a la tarea de preguntarle a ver si salían a la luz algunos aspectos de sus radioandanzas que yo ignorase. Por eso le lancé una pregunta tras otra.
- ¿Cómo calificarías, a tu modo, el programa Con todo Detalle?
Es un programa para el cual tengo que prepararme porque no solo es hacer las preguntas, sino estar bien informado y tener un mínimo de conocimientos sobre el tema que se trata. Siento un extraordinario placer cuando conduzco ese espacio que ha ganado con el tiempo – más de cuatro años – una buena audiencia. He aprendido mucho en ese espacio y significa para mí una retroalimentación desde el punto de vista profesional.
- ¿Qué representa para ti el Guateque Campesino?
Para mí es el mejor vocero de lo que escribo y creo. En él tengo tres secciones semanales: “La décima también se dice”, “La décima constante” y “Estampa Guajira”.
- ¿Por qué no describes cada una de ellas?
Pues fíjate: En “La décima también se dice” siempre leo dos décimas de mi cosecha, y en algunas ocasiones de otros autores. En el caso de “La décima constante”, se trata de un trabajo muy interesante de investigación sobre nuestra estrofa nacional, a la vez de divulgación y promoción de figuras relevantes de ese arte y de jóvenes valores que surgen. En el caso de “Estampa Guajira” te confieso que esa sección me fascina y me hace trabajar mucho, pues estoy obligado a recoger anécdotas e historias de nuestros campos, y con un poco de imaginación y su correspondiente toque de ficción hacerlas llegar a los miles de radioescuchas que cada mediodía sintonizan el programa.
- ¿Has pensado en un futuro destino editorial para “Estampa Guajira”?
Creo que sí; de hecho, preparo en la actualidad una selección de Estampas para presentarlas luego en alguna editorial que se interese por estos temas.
- Pero ya tienes libros publicados. Coméntanos acerca de ellos.
Sí, tengo tres libros publicados. En 1996 Ediciones Unión me publicó “Por la piel del calendario”; luego en el 2000 Ediciones Mecenas publicó “Canto a María Corralillo y otros Sonetos”, y ese mismo año apareció “Décimas”, publicado por Ediciones Las Huesas, del Ayuntamiento de Telde, en Palmas de Gran Canaria.
- ¿Qué piensas de la relación entre tu obra y la radio?
Es una relación total. Hay entre mi obra y la radio como un cordón umbilical. Todo esto es parte indisoluble de mi vida. Desde muy niño la radio significó para mí una meta de ilusión guajira, y es hoy y por siempre un punto de partida. Es un medio extraordinario, educativo, recreativo y capaz de despertar la imaginación. La radio es, sin duda, el medio por excelencia de lo real-maravilloso. Es por decirlo de alguna forma… familiar. Mi segunda casa.
- Como eres un hombre versado en situaciones humorísticas, ¿tienes alguna anécdota que contar?
De esas tengo muchas, pero voy a contarte solo una. Esto pasó hace varios años durante la conducción de un programa en vivo. Acostumbrado como estoy a decir chistes a mis compañeros de trabajo, en una ocasión estábamos María de los Ángeles Inchauspi y un servidor en la locución del programa “Desde Aquí” de facilitación social. Entonces se me ocurre lanzarle a Mary un chiste en un ínterin que el micrófono permanecía cerrado, pero ella, que es tan risueña, no pudo contener la risa y se cayó de la silla – ya con el micrófono abierto – y se armó tremendo ruido en la cabina de transmisión. El director de la emisora en aquella época se enteró enseguida y determinó que María de los Ángeles y yo no podíamos seguir trabajando juntos porque nos reíamos demasiado.
- Pero ahora sí trabajan juntos, al menos en el Guateque Campesino.
Claro que sí.
- ¿Y se siguen riendo?
Por supuesto que nos reímos y hacemos reír. Es parte de nuestra razón de ser, máxime cuando transmitimos ese buen humor a quienes están escuchándonos.
Así es Alberto Vega Falcón, el poeta, locutor y humorista, ser impregnado de sano humor criollo que siempre tiene a flor de labio el chiste ocurrente y la décima ocasional. Hombre de la radio – para la radio – con cualidades de ley y con todo detalle.




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