Previamente había pasado la escuela militar en Managua, en el batallón 113, desde diciembre de l960, y en enero fue acuartelado en Cuquines con su batallón, para partir al Escambray.
Cuando se produce el Preludio de la Invasión, acuden a 23 y 12 a escuchar al Comandante Fidel Castro Ruz, en su discurso del entierro de las víctimas de los ataques a los aeropuertos, ocurrido el 15 de abril. Al amanecer se dirigen a Girón.
Entran por Matanzas, Jagüey Grande, al central Australia, dirigidos por el entonces capitán José Ramón Fernández, el Gallego Fernández, quien da la orden al batallón 113 de ir hacia la carretera de Yaguarama, colindante con Cienfuegos.
Allí estaban los paracaidistas mercenarios que fueron detenidos por una compañía del batallón 117 que les hizo frente honrosamente. Por tal motivo, el batallón 113 debía relevar a la mencionada compañía.
Esa tarde-noche, recibieron la orden de lanzar una ofensiva. Ya al amanecer avanzan por la carretera de Yaguarama a San Blas, donde fueron emboscados por el antes nombrado batallón de paracaidistas, los cuales se replegaban ante el avance del batallón 113.
Durante la trayectoria, recibieron un total de 8 emboscadas en diferentes lugares estratégicos de la carretera con ametralladoras, lo que sirvió para calar el arrojo de los hombres de éste batallón, que no se doblegaron ante los mercenarios.
La noche del 18 de abril, hubo un contacto con el avión bombardero B-26 enemigo. Las 5 bajas que sufrió el batallón 117, hizo que fueran relevados por los hombres del 113, a los que la suerte les favoreció un tanto, al contar con algunos heridos y una sola pérdida al calor de las emboscadas.
Como dato a destacar, nos comenta Angelino Batista, que en el batallón 113, estaban 2 compañeros del ICRT: de la 4ta. Compañía, el ya fallecido José Ángel Molina, quien se desempeñaba en facilidades, y Zamora, quien fue primero camarógrafo, luego ingeniero y posteriormente Vicepresidente Técnico del organismo.
Todo hecho histórico, guarda alguna que otra anécdota, y ante mi marcada insistencia para que recordara alguna entre tantas, nos relata Batista:
La mayor experiencia combativa, de los miembros del Ejército Rebelde, fue contar con la dirección del capitán Dreke. El Negro iba al frente de ellos. Del grupo de paracaidistas, una ametralladora 50 había hecho fuego. Teníamos de un lado las balas de los mercenarios, aproximadamente 1000 hombres, del otro, nuestros compañeros de apoyo. De pronto veo a mi lado un uniforme verde olivo y unas botas, alzo la vista y era el capitán Dreke. Impresionado le digo: ¿Negro, y tú que haces acá, a ti no te entran los tiros, chico? Tu estás premiado, o qué? Con un gesto de su mano, más de 50 hombres lo siguieron hasta donde pudieron. Era así. Había mucho en juego.
La edad promedio registrada de los combatientes cubanos, era de 24,7 años. Muertos hubo 150. Eran niños que contaban en aquel entonces, solamente con 14, 15, 16 años.
Me comenta Batista tras un largo silencio reflexivo, como si en él estuvieran congelados los momentos de aquellos días vividos.
¿Cuál era su edad entonces Batista?-Me atreví a preguntarle una vez que levantó la mirada.
-Recién cumplía 20 años…
Tengo entendido que hasta San Blas, llegó Fidel Castro, que entró por otra carretera.
-El Gallego Fernández, nos mandó a una zona cenagosa que salía al mar, por donde luego regresamos. El 18 de abril, se hace un balance artillero y al amanecer entran los tanques, nuestra misión era apoyarlos. El comandante Fidel Castro llega en un jipi descapotable hasta la punta de la carretera y me pregunta:
¿Qué batallón es este? –le respondo:
-El 113 comandante.
-Ya vienen más batallones – me dice. Se marchó perdiéndose en la carretera.
Más tarde llegan los batallones frescos para relevarnos. En ese último combate, cae herido el capitán Dreke, aunque ya contábamos con el apoyo de los tanques, él se le fue arriba a una ametralladora, posiblemente una 30. Fue recogido por una ambulancia, para ser hospitalizado en el central Australia.
Los hombres del 113, recibieron la orden de acantonarse y los que llegaron en los batallones frescos, continuaron la marcha.
En lo adelante, también el 113 se incorporaría al camino?
-Aproximadamente había 200 hombres con heridas leves, ninguno de ellos quiso retroceder.
Me hirieron en una rodilla, fui intervenido quirúrgicamente por tener fragmentos de bala y huesos partidos, tampoco retrocedí entonces.
Angelino Batista trabajó como camarógrafo durante 6 años en la Mesa Redonda, y se jubiló coincidentemente una vez que nuestro comandante Fidel Castro se retira del cargo de Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba.




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