Uno de los tantos trabajadores del ICRT (Instituto Cubano de Radio y TV) que combatió en Playa Girón al producirse en 1961 el ataque mercenario a nuestras costas, fue Ernesto Piñero Padrino, escrito así este nombre apenas nos indica nada, pero cuando decimos El Jockey, enseguida asoma la tranquilidad para todos los colegas que hemos tenido el privilegio de trabajar bajo sus órdenes, porque ha sido el alias bajo el cual nos acostumbramos a llamarle.
Corría el mes de julio de 1959, y en el Canal 4, sito en Mazón y San Miguel, un grupo amplio de jóvenes integra las milicias que contó con la dirección de Dionisio González Agüero, devenido el 1er Jefe, hombre de sobrada experiencia militar, que había participado en la llamada Guerra Civil Española, por lo que también le llamaban el Gallego.
A Ernesto se le orienta sustituir a un compañero director, que estaba en la base ¨Granma¨. Ya desde abril de 19550, era trabajador de la TV cubana, en Mazón y San Miguel, donde había comenzado como ayudante de electricista, luego funge como camarógrafo, y a partir del año 1969, llega a ser director.
Integra el Batallón que debió realizar la caminata de los 94 km, y del cual muchos quedaron a lo largo del camino por falta de resistencia entre otras razones.
El comandante Fidel Castro Ruz lo emplaza a él junto a su batería 30 cuatro bocas en la obra turística en construcción, La Laguna del Tesoro, de la cual fue su Sargento 1ro, con apenas 27 años.
Jockey, de éste lugar, recuerdas alguna anécdota en particular?
-Bueno, al llegar, Fidel nos preguntó:
-Quiénes son ustedes? De los tanques?
-Somos de la base ¨ Granma ¨, de Pepín, comandante.
-Ah! Ustedes son los muchachos de Pepín.
-Si- le contesto- de Pepín Álvarez Bravo.
En este lugar toda la organización de emplazamiento corrió a cargo del comandante. La oscuridad iba ganando terreno, y solo en la mañana pudieron constatar que se encontraban encima de la estación de gasolina, de la boca del polvorín.
Una vez allí la misión era bien clara. Proteger la entrada de La Laguna del Tesoro, por donde se esperaba a las fuerzas enemigas, debido a su posición estratégica entre Playa Larga y el central Australia.
Un accidente inolvidable sería el ocurrido al denominado armero, (lástima que no recuerde su nombre) quien fuera alcanzado por un proyectil que le afectó los dos codos y le mutiló los brazos, dejándolo seminválido.
-Sufrí una leve herida, una esquirla me alcanzó cerca del labio y del cielo de la boca, al reventarse una caja de proyectiles. Fuimos atacados por un bombardero B-26. Volaba tan bajito, que se podían percibir claramente los rostros de los pilotos.
La conversación va ganando en imágenes que provienen del recuerdo y de pronto me cuenta.
-Como sargento 1ro. de la batería, luego de dejar todo emplazado, acomodo un lugar para dormir en el suelo. Fidel había dado las indicaciones a todos de mantenernos en pié, porque podíamos ser sorprendidos. Al terminar de preparar la 1ra pieza, siento un bulto, cuando lo toco, era Oscar Fernández Mel, el jefe de operaciones, que había ocupado mi lugar para dormir y me dice:
-Enano, acaba de acostarte ya y no jodas más!
Inmediatamente entró el 1er bombardero B-26. La historia recoge este hecho como el enfrentamiento inicial. Fue una verdadera suerte que los cohetes tirados por éste avión, flotaran y por ende no llegaran a explotar. Una de las cuatro bocas, era manejada por El Jockey. El mismo que al entrar a formar parte de los hombres de la base ¨Granma¨, (casado y con dos hijos), renunciara a su salario como trabajador y comenzara a percibir sólo 45 pesos, el estipendio que recibían en aquel entonces los estudiantes.
A Girón llegan en camiones. La base ¨Granma¨, estaba situada cerca de Quiebrahacha (entre el Mariel y Guanajay). La larga y tormentosa caminata de más de 90 km, era una prueba de la valentía y tenacidad de estos hombres, en su mayoría jóvenes. Los que eran dados de baja por no cumplimentar tal medida, lloraban.
-Así eran los fundadores de la base ¨Granma¨.-me dice el Jockey, con nostalgia en su voz, pero brillo en la mirada, ya que la vida le demostró que estaba apto para la contienda que emprendía, y de la cual saldría victorioso.
-En el momento del ataque, los dados de baja se presentan a la base para acudir a Girón. Ninguno quiso perderse esta oportunidad.-continúa relatándome y otra vez la voz va tomando el tono jocoso y criollo al que nos tiene acostumbrado.
Alguien especial para ti, dentro de la vorágine de aquellos días? –me atrevo a preguntarle.
-Si. Lamento mucho la pérdida de Juan Dingo Cardona Bravo…era muy noble, y disciplinado…Ya yo fungía como cuadro de la base antiaérea, por lo que tuve que proteger las baterías de cañones y las primera katiuskas, situadas en tres lugares: en Las cuevas de Cuni, en Tapaste y El Cotorro.
Luego de la Crisis de Octubre, en enero, regreso a la TV, después de haber pasado el curso de cañones KAT 30, 57 con radar y 37.
Así fueron los días de Girón, para este pequeñito y menudo hombre de amplios bigotes grises, que siempre nos saluda medio en broma, medio en serio, y al que sin dudas, a 50 años de aquella gesta homenajeamos y recordamos…




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