un conjunto de tradiciones, reglas,
símbolos que toman forma y se representan
como sentimientos, pensamientos y conductas
de grupos de personas(...)
La cultura puede ser definida en un sentido amplio,
como todo lo cultivado por el hombre,
ya que comprende el total de las producciones humanas,
tanto en el ámbito material, así como en el espiritual (...)
(Tomado de fuentes diversas)
En “El Silencio de los Pantanos”, de un colectivo de autores matanceros, en los que se encuentra el espeleólogo, Adrián Álvarez Chávez, se muestran evidencias de la aparición en el territorio cenaguero de rasgos de la cultura neolítica, una de las comunidades indígenas cubanas de mayor desarrollo social y productivo, dedicándose fundamentalmente a la agricultura y a la cerámica, lo que trajo consigo la confirmación que en la Ciénaga de Zapata no sólo existían evidencias de una cultura protagonizada por el hombre Mesolítico Medio, quien tuvo como vías de origen el norte del continente suramericano a través del arco antillano en fechas que oscilan entre los años 2000 y 1000 A.N.E, siendo la industria de la concha el rasgo distintivo de estos hombres prehistóricos cenagueros, quienes con técnicas muy rudimentarias construían diferentes tipos de vasijas, platos, cucharas, gubias, picos, martillos, raspadores, cuchillos, hachas, puntas para lanzas y arpones.
Sin embargo, el hallazgo en la zona de Cocodrilos, de sendas hachas petaloídes, características de la cultura mesolítico vino a confirmar la existencia de este grupo aborigen dentro de la zona sur de Matanzas.
El historiador de nuestro Municipio, Julio Amorín Ponce, nos reafirma:
(...)Así se confirmaba la teoría migratoria de los hombres agro alfareros en la región, que establece la procedencia de la Bahía de Cienfuegos (Jagua), cruzando por la Ciénaga rumbo noroeste hasta Canimar (Matanzas) y Habana. (…)
(…)Eran portadores de técnicas agrícolas de determinado nivel de desarrollo con una antigua tradición ceramistas. (…)
(…)La Cerámica, generalmente es lisa y no está decorada; en los casos de decoración no incluyen la pintura, por lo que podemos afirmar que es monocroma, oscilando entre los colores pardo oscuro (casi negro) y pardo claro, algunas veces de color rojizo, todo en dependencia del sistema de cocción y del material empleado por el artesano indígena.(…)
Las Hachas Petaloídes distinguen al hombre neolítico, por su gran hechura y valor estético. Construidas de piedra muy dura, dan la medida de cuan más hábil era este artesano con respecto a su homólogo mesolítico
Huella Primitiva en la Cultura cenaguera
El culto a la muerte constituía una manifestación de todos los pueblos prehistóricos.
El Hombre primitivo cumple este propósito al levantar un túmulo de tierra o aglomerar un montón de piedra.
Estudiosos del Tema Antropología indican un nexo de Comunidad: que en Ciénaga de Zapata se encuentran monumentos iguales a la que abundan en la cuenca del Mississippi.
(..) Los restos de animales encontrados en Guayabo blanco donde predomina la Jutia, Jicotea, etc. nos prueba que la alimentación del Indio de Zapata ya no era solo de pescados y moluscos. Indicando una etapa superior a los de santa teresa (…) esto demuestra una cultura superior con rasgos de la anterior entre los Agricultores Ceramistas con respecto a los recolectores pescadores (…) (Cosculluela, Juan A., Cuatro años en la Ciénaga de Zapata)
La investigación Arqueológica puede determinar algunos otros elementos de importancia:
Pulimentos de las piedras, presencia de útiles de barro, metal, cuchillo de concha y otros objetos que indique el proceso industrial de sus constructores.
Los enterramientos amontonando sus restos perfectamente orientados: la cabeza al naciente y los pies ponientes obedeciendo a propósitos religiosos, manifestación del culto al sol como lo practica la familia Arahuaca de Sur América.
Las construcciones sobre pilotes resultaban ser la base de una población lacustre dedicada fundamentalmente a la pesca.
La Laguna del tesoro presenta vestigios de esos grandes pilotes de madera de yana, que teniendo en cuenta la gran abundancia de peces, su abrigada situación, no es de dudar que existieron en remota época grandes poblaciones lacrustes en ella, pues la tradición conserva un significativo vestigio de su población, al explicar que su nombre se deriva de los tesoros que los Indios depositaron en sus aguas al enterarse del desembarco de los Españoles para conquistar la Isla.
La Flora y la fauna; las leyendas que se derivan de ella y el patrimonio cultural que nos legó, constituyen un buen ejemplo de este proceso de transculturación.
El Manjuarí representante de la fauna ictiológica, esos objetos de variadísimos y controvertidos cuentos.
La Ceiba patriarca de los bosques cenagueros, fue señalada como sagrada y nació un culto que ha dejado huellas muy significativas a lo largo de los habitantes de la cuenca constituyendo una de las supersticiones forestales más arraigadas:
Verificaban los indígenas cubanos, los bailes en los bateyes formando delante de sus bohíos y danzando alrededor de una Ceiba que siempre existía colocado en ella, pues su tronco majestuoso representaba el sol, astro que veneraban y a quién rendían culto.
El cultivo de la yuca hasta nuestros días. Los bailes y el juego de batos, pueden ser perfectamente, antecedentes de los rítmicos bailes cubanos y de nuestro pasa tiempo nacional.
Pintarse los rostros y cuerpos con Bija y Fango eran características en los Indios de la Ciénaga de Zapata, pudiéndose comparar con los maquillajes para el teatro y la danza actuales.
¡Y en eso llegó Colón!
Uno de los fenómenos de transculturación más importante para lo Cubanos fue sin duda el descubrimiento de nuestra Isla por los españoles, y los versos trascendentes del descubridor: “Esta es la Tierra más Hermosa que ojos Humanos han visto”
(…) “Que la Tierra Firme estaba rodeada de profundas lagunas y cenagosas costas en que crecían los árboles dentro del agua (…)” (…) Y ellos hacían imposible su acceso a la flota (…)
En 1518 la flota de Hernán Cortés se proveyó en esta zona:
(…) En Jagua, Cochinos y la Broa, contaban con una gran cantidad de puercos de variadas clase, y ya cuando Cortés salió para la conquista del imperio azteca, en varias de esas haciendas, avitualló su flota (…)
El fomento de la Ganadería (Porcino y Vacuno) comienza en esta época.
Leyendas como la del Indio viejo (Los Hondones) La del legendario Tata Lechuzo, la del Indio triste (Cerca de Charcas), apariciones y tesoros dejados por los piratas y Bucaneros en todo el litoral forman parte de las narraciones orales de los Cenagueros de hoy.
Bucaneros, filibusteros y piratas de Cochinos. El arte de la sal.
La bahía de Cochinos con sus cayos adyacentes incluidos, fueron refugio seguro para la piratería, (1530- 1830), solo superada en el Mar Caribe por Jamaica y las Islas Tortugas. Sitio indispensable para el avituallamiento de aquellos terribles hombres de mar, sobresaliendo: Diego Pérez y Gilberto Girón, inmortalizados por la toponímia del lugar:
Diego Pérez cedió su nombre al cayo que le propiciaba su estancia por estos lares tan desolados por entonces, sirviéndole tanto como abrigo de su tripulación, como para reabastecerse de alimentos y otros utensilios utilizados posteriormente en sus aventuras marítimas.
En el Compendio Histórico elaborado por Julio A. Amorín Ponce se destaca esta actividad entre las que han dejado hasta nuestros días elementos culturales que identifican la variedad de la gama actual en la idiosincrasia del cenaguero:
(…)La prolongada presencia de bergantines, veleros, pataches y bajeles con bandera negra y osamenta humana como símbolo, no solo enturbiaron las cálidas aguas del mar caribe que baña nuestro litoral, sino también influyeron notablemente en la primera actividad económica (ganadería) y folklore de la cuenca.
Son numerosas las anécdotas y leyendas que se han conservado a través de la historia oral hasta nuestros días, relacionadas con estos sanguinarios hombres: “barcos, luces, cadenas, fabulosos tesoros y derroteros piráticos, deambulan todavía por toda la gran ciénaga gracias a la imaginación y búsqueda incesante del nativo longevo”.
Muchos topónimos apuntan hacia aquellos “bandoleros de mar”: Los ya citados Diego Pérez y Girón; caletas Ávalo, El Ingles; Buenaventura, que tuvo en su fundador (Diego Ventura) a un cercano pariente de tales malhechores.
Los Bucaneros (piratas en tierra), transfirieron costumbres y formas de preservar la sal para curar los cueros y tratar las carnes. Resulta que los Lobatos (fundadores del batey de San Lázaro) conservaron durante mucho tiempo tal maña bucanera, veamos:
Ellos, aprovechando las ventajas que le proporcionaba la situación geográfica del batey – relativamente cercano a la única salina cenaguera – transportaban en sacos, alforjas o catauros con la ayuda de mulos, la necesaria sal; Depositándola en el mismo sitio pronto se conformaba una gran pila que se cubría con guano cana y leña seca, quienes al ser pastos de las llamas de un fuego intencional, la capa de sal externa tomaba una consistencia tan dura e impermeable, que podía soportar el sol y agua por gran espacio de tiempo, sin que la que se hallaba en el interior recibiera algún daño. Así cuando se necesitaba de ella, solo era necesario abrir un orificio y extraer la sal tal cual como se había colectado en la vital salina. (…)
Palenques sin rastros.
A finales del siglo XVIII y principios del XIX se produjo un acelerado desarrollo de la Industria azucarera al norte de las provincias de Las Villas y Matanzas, lo que trajeron aparejados la necesidad de mano de obra barata. Obviamente, el trabajo esclavo fue el escogido por los explotadores azucareros. La ciénaga de Zapata, por sus características naturales y geográficas, fue escogida para el paso obligado de la trata de negros esclavos provenientes del continente africano.La trata de negros esclavos no nos legó, como en otras zonas del país rasgos distintivos de esa cultura folclórica tan rica arraigada en la nuestra, solo el amargo trillo de su traslado hacia cañaverales de la cuenca Norte y haciendas vecinas donde se cultiva la dulce gramínea y algunos tizones apagados de palenques situados en lo profundo del paraje.
Huellas de rebeldía.
El hecho de contar dentro de los hijos del gran humedal de 11 mambises que participaron en las guerras por la independencia de Cuba, da muestra que también el himno redentor de la manigua se oyó en estos parajes.
Las palabras del historiador municipal, Julio Antonio Amorín Ponce nos acerca a la época:
(...) En tiempos en que la Cubanía se forjó en la manigua, Cimarrones y Mambises se fundieron para luchar por objetivos comunes: independencia y cese de la esclavitud. Tal parece que litoral, cayos interiores e irregular campanario con sus estrechos senderos, persistieran en resguardar nombres y acciones de los patricios de esta tierra, quienes esparciendo en muchos casos su valiosa sangre por el elemento vital del gran humedal, aferraron como raíz de mangle la antiquísima tradición patriótica del nativo. No solo llenaron de gloria los bosques estos “bravos cubanos”, sino que posibilitaron que la educación del gran humedal naciera patriótica, puesto que sus primeros maestros formaron parte del Ejército Libertador:
Pedro Piñán de Villegas: Teniente Coronel. Desempeñándose en el Cuartel general del 5to cuerpo durante la Guerra de 1895. Impartió clases (1905) en Playa “La Gallina”.
Coleto Castro Sierra: Soldado del Regimiento de Infantería “Gómez” 4to cuerpo. Recuerdan abuelos de hoy - niños analfabetos de ayer – el recio carácter del maestro ¡Quien peregrinaba por los bosques con 70 años encima esparciendo instrucción con su patriótica lanza del saber! (...)
Eulogio Lobato González. Patriarca cenaguero, nuestro patriota insigne, puso a disposición de la causa mambisa no solo sus bienes, sino toda su familia- Ramón, Longino y Andrea- también formaron parte del Ejercito Libertador. Nació en la finca “San Lázaro” -cercana al actual poblado de Buenaventura- en el año 1845, durante su niñez vive la miseria imperante en los campos de Cuba, razón por la que juró luchar por la libertad de su Patria.
Participó en treinta y tres acciones combativas. Alcanzó el grado de Comandante del Ejército Libertador.
Hispanidad. Encaje de una Cultura.
La península de Zapata, a principios del siglo XX, se caracterizó por ser una tierra habitada, fundamentalmente, por emigrantes hispanos, que como ya hemos dicho, viajaron en masas hacia la Isla, escogiendo muchos de ellos, lugares apartados como la zona boscosa del sur de Matanzas, donde se dedicaron a la producción de carbón vegetal y el corte de madera de diferentes tipos, sin duda, fueron ellos los que mayor aportes han dejado en la Cultura Cenaguera.
Las canturías y velorios están arraigadas en nuestros abuelos.
Teniendo como premisa homenajear a un vecino “Curado de alguna enfermedad los velorios se convirtieron en algo imprescindible en los montes Cenagueros. Hay que sumar a ello las canturías, donde la Décima, principalmente la espínela, era la protagonista.
El arte culinario Hispano ha dejado en los gustos del poblador Cenaguero un significativo arraigo, donde las carnes saladas como el tocino y el tasajo eran platos favoritos.
La casa y la pesca constituyen tradiciones del habitante sureño donde el ingenuo y feroz cocodrilo es victima de esta costumbre.
En el lenguaje también quedaron prendidas palabras muy características del territorio: Carril, Campanario, Mégano; frases como: “Algo revirao en la Tripería “, para decir que tiene dolor de estomago o “Pellejo Enseborucao” para decir que tiene roncha en la piel, aun se escuchan en nuestros días por lo más longevos.
Es sin lugar a dudas, la tradición oral una de las más fuertes tradiciones que en nuestro territorio ha predominado durante la última centuria y esto proviene fundamentalmente de esa rica imaginación hispana.
Nuestro historiador nos asevera:
(…)Llama poderosamente la atención, como la hispanidad se manifiesta en todas las facetas de la vida del cenaguero longevo, indicándonos que aquí hubo un poblamiento estable a partir del arribo de aquellos entes hispanos, que “cobijaron el techo cultural” del montuno ¡porque de otra manera no se explica tal transculturación en tan corto tiempo!
Velorios, guateques, canturías, alpargatas, serenatas, gaitas, junto a costumbres culinarias y dietéticas canarias y peninsulares, enriquecieron considerablemente el “arsenal cultural’’ del nativo.
La dieta merece mención especial, por cuanto los chiviricos, chiquitos, tardes, fabadas, y el rancho, vinieron a sustituir de inmediato a los elementos de la fauna que por muchos años habían saciado el apetito cenaguero, aunque la lenta jicotea no fue muy favorecida con ello.
De esta amalgama racial emerge el cenaguero: enajenado ayer y reivindicado hoy.(…)
(…)La Ciénaga de Zapata – dada su inmensidad – ha recibido la influencia cultural de tres zonas cubanas: Sur de la Habana, Matanzas y Las Villas. Es por ello que a veces afloran vocablos y costumbres ceñidas a una determinada zona en plena correspondencia a la ubicación geográfica ¡pero nada, todos somos cubanos y casi no se nota la diferencia!
Nacimiento de lo real maravilloso.
La transculturación en el periodo revolucionario en la Ciénaga de Zapata aporta elementos culturales nuevos a la cultura propia del lugar debido fundamentalmente a la inmigración interna, la presencia de una fuerza intelectual y profesional nunca antes existente en el territorio y a la política cultural del país de contar con instituciones y programas a lo largo y ancho del país.
A partir del triunfo Revolucionario de 1959, año que representa un punto de giro en el destino histórico de Cuba, la cultura entró en una nueva etapa de desarrollo, teniendo como hecho trascendental e iniciador la Campaña nacional de alfabetización, que representó un enorme paso para la democratización de la Cultura.
Obviamente la Ciénaga de Zapata no estuvo exceptuada de esta transformación, que luego se convertiría en baluarte indispensable del pueblo.
La proyección de una red institucional que permitiera el acceso de todos al campo del arte, la literatura y la conservación y conocimiento del Patrimonio (Casa de Cultura, Museos, Bibliotecas, salas de vides, Cine Móvil y la posibilidad de matricular y cursar Escuelas Vocacionales de Arte, Profesionales de Arte y de Instructores, posibilitó ir creando la formación técnica y profesional, que aunque aun es insuficiente, si va creando las simientes de un futuro cultural nunca antes visto. La creación del CAC Korimakao en 1992, devenido en institución insigne del territorio viene a complementar esta Política Cultural de llegar a todo el país con la red de Instituciones culturales.
La política Cultural cubana ha alentado en las últimas cuatro décadas, la participación social del movimiento intelectual, ha fortalecido el criterio de la promoción de la Cultura como eje rector de su papel funcional en la Sociedad, ha trabajado por la conservación del Patrimonio y auspiciado la experimentación y el desarrollo de todas las manifestaciones artísticas por igual, ha garantizado la más amplia variedad formal y ha enriquecido el aprovechamiento del tiempo libre de la población (planes para el hábito de la lectura, Universidad para todos, salas de TV, etc.)
Este proceso cultural se inicia desde el mismo primero de enero de 1959.
Una política bien definida por el gobierno revolucionario, recién triunfante, fue la de transformar las condiciones de vida del Cenaguero, la construcción de nuevas viviendas (vivir en Comunidad), la construcción de carreteras y vías de acceso al terruño, centros turísticos, y otras y variadas incidencias en el proceso de cambio trajeron consigo un nuevo amanecer en el pensamiento del Cenaguero.
La llegada a la Ciénaga de los alfabetizadores fue un hecho cultural sin precedentes. Que los habitantes del humedal aprendieran la importancia de leer y escribir fue un salto espectacular en la cultura cenaguera y en la aparición de rasgos identificativos de otras culturas territoriales, ya sean matanceras o de otras provincias del país.
En la música, fue apareciendo un nuevo ritmo que se agregaría a la música campesina predominante hasta esos momentos: el sucu-sucu, principalmente bailado e interpretado por pobladores de La Ceiba.
La creación del sistema educacional, de Salud y de las instituciones Culturales jugó el rol protagónico en la propagación y divulgación de otras costumbres culturales.
Una nueva cultura arquitectónica comenzaba a florecer con la creación de comunidades como Cayo Ramona, Caletón y Buenaventura, los centros turísticos de Playa Larga y Playa Girón y el comienzo de lo que luego sería la infraestructura administrativa de la Ciénaga de Zapata.
La formación de nuevos gustos estéticos, nuevos valores culturales y teniendo a los propios pobladores como protagonistas del hecho artístico, el Korimakao ha venido a reafirmar el proceso lógico de desarrollo cultural iniciado con intencionalidad el primero de enero de 1959.
El Proyecto teatral “El Bosque”, formado por niños de la comunidad de Cayo Ramona, con once años de creado ha devenido a ser institución comunitaria de Teatro callejero en defensa de la naturaleza y el Medio Ambiente
Ya la mayor parte del cenaguero conoce los diferentes géneros musicales y escoge el de su preferencia; sabe apreciar una obra de teatro con sus principales peculiaridades; admira una obra de las artes plásticas o escultórica; diferencia cuando el cine es instructivo y cuando es de mero entretenimiento y sabe apreciar la belleza de una pareja de baile.
La creación de la Emisora de radio “La voz de la Victoria”, con el objetivo fundamental de promocionar y divulgar el quehacer diario del gran Humedal, es un ejemplo extraordinario de lo que es capaz de hacer una Revolución como la nuestra en lugares tan apartados como la ciénaga de Zapata.
El conocido artista de la plástica, Kcho, trajo al pantano a su brigada Martha Machado y reconstruyeron en Soplillar, poblado cenaguero escogido por Fidel Castro para efectuar la primera nochebuena de la Revolución, los ranchos de las familias campesinas que sirvieron de anfitriones a la cena del entonces primer ministro cubano. Allí se levantó un memorial- biblioteca para la instrucción y la lectura.
Me quedan cosas por decir, lo se, pero es que la cultura es tan amplia que no nos alcanzaría toda la vida para expresar los sentimientos de cada habitante del terruño. Pienso que podemos retomar el tema en otras oportunidades y compartir muchas otras cosas que aún no se han dicho de las tradiciones, costumbres e identidad de mi pueblo.
Como refuerzo a todos estos ejércitos artísticos están los nuevos instructores de arte en las principales escuelas del territorio, los promotores culturales en los diferentes poblados y la voluntad de continuar desarrollando una cultura general integral digna de una Revolución Integral, y de esa manera hacer válida la idea Martiana:
“(...) la Madre del decoro, la sabia de la libertad, el mantenimiento de la Republica y el remedio de sus vicios es, sobre todo lo demás, la propagación de la Cultura”




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