S.O.S. ante el exhibicionismo digital en la era de las comunicaciones

En esta era digital, las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram constituyen trascendentales adelantos tecnológicos -comunicacionales que propician la actualización en cuanto a diferentes temas, además del reencuentro con familiares y amigos, conocer a nuevas personas y facilitar los vínculos afectivos, profesionales, entre otros.

No obstante, muchas veces en el afán de interactuar con numerosos individuos a la vez, algunos muestran un desmedido exhibicionismo a la luz de la pantalla de celulares, tablets y computadoras.

Quienes así actúan desconocen o menosprecian el elevado alcance y penetración de estas redes en la privacidad individual. Al publicar fotos, videos y comentarios que reflejan las interioridades de la vida exponen ante un incontable público rasgos de la personalidad, intereses y otras informaciones que deben ser de carácter más confidencial para familiares y amigos cercanos.

Entonces, esos excesivamente confiados o exhibicionistas corren el riesgo de ser atacados por personas inescrupulosas que usen para malos fines esa intimidad regalada a la mirada de todos.

Hoy en las redes sociales, principalmente Facebook, aparecen usuarios con identidades falsas, ciber acosadores e indolentes de todo tipo capaces de manipular momentos privados que se reflejan en fotografías, videos y otras publicaciones, para poner en ridículo, provocar conflictos y hasta situaciones de repercusión psicológica, ética y legal.

No olvidemos que la comunicación en esas plataformas digitales también es proclive para las estafas, la denigración moral y hasta la exacerbación del morbo con imágenes de niños violados, videos de la reconstrucción de asesinatos, trifulcas en lugares públicos y hasta lamentables accidentes como el ocurrido con el avión que se estrelló en La Habana hace más de un año. Recuerdo que en ese triste suceso, algunos lejos de ayudar, se acercaron al lugar para tomar fotos y luego subirlas al Facebook, sin el menor respeto a las víctimas del trágico siniestro ni a sus familiares.

Esas publicaciones dejan mucho que desear, provocan diferentes conflictos y hasta suicidios porque algunos no tienen la fortaleza para enfrentarse a la burla, la lástima o el rechazo social.

Entonces, pregunto: ¿Por qué actuar así? ¿Es que se ha perdido el sentido de la decencia y la consideración a los demás?

Por otra parte, ¿a dónde fueron a parar la prudencia y discreción?  ¿sabe usted cómo actuar si recibe un ciberataque de los cuales hablamos? Lo invito a reflexionar, quizás usted sea uno de los que regala su propia historia a la mirada de disímiles curiosos. 

La Constitución de la República de Cuba en varios artículos refiere que la correspondencia y otros modos de comunicación son inviolables y el Código Penal establece multas para quienes incurran en los delitos de perjurio y difamación.  No obstante, aun no contamos con una ley para establecer el carácter punitivo de las violaciones del espacio personal en Internet y la seguridad de cada usuario.

Por tanto, ante los lados oscuros de las redes sociales, el llamado es mantener una conducta ética y comedida, pues todos merecemos transitar en paz por ese infinito ciber universo, cada vez más común para el beneficio individual y colectivo.

 

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