El Moncada y los 65 años de experiencias revolucionarias

Sesenta y cinco años se cumplen de aquella mañana de la Santa Ana, en que las escasas armas de la Generación del Centenario protagonizaron los hechos del 26 de julio de 1953, dirigidos por el joven abogado Fidel Castro, que tenían como objetivo tomar los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente.

Después de fallar el factor sorpresa y de reponerse del ataque, la soldadesca, de la tiranía protagonizaría una orgía de sangre con crueles torturas y bestiales crímenes. Era una manifestación de impotencia y cobardía, realizando persecuciones y allanamientos de casas en busca de sobrevivientes de las acciones, a la vez que atemorizaba a los partidos políticos que de una manera, u otra, figuraban como opositores al régimen golpista del 10 de marzo de 1952.

Antecedentes importantes se fueron conformando antes del 26 de julio de 1953 en que un núcleo de jóvenes, portadores de una gran visión de la realidad cubana, pasaban a la vanguardia. Así fue el caso del poeta de la Generación del Centenario, y mártir del Moncada, Raúl Gómez García, quien muy tempranamente hubo de publicar su ensayo “ Revolución sin Juventud”, en el cual hace un llamado directo a quienes debían dar un paso al frente ante la situación que vivía el país, acotando:

 … el hombre que se tenga el mínimo respeto por vergüenza y por hombre repudiará vivir en tinieblas e irá a buscar el sol del día”.

A pocos días de producirse el artero golpe batistiano, el abogado Fidel Castro Ruz demandó ante el Tribunal de Urgencia el enjuiciamiento de Fulgencio Batista por haber violado la constitución de 1940, y pronostica en el histórico documento:

“ hay opresión en la patria, pero habrá algún día otra vez libertad”.

En este contexto, sería el joven Raúl Castro quien en la manifestación convocada para el entierro simbólico de la Constitución de 1940 enarbolaría la bandera cubana en la vanguardia del desfile que se inició en la escalinata de la Universidad de La Habana.

Transcurrieron las semanas y los meses en que calladamente y con la mayor compartimentación se fue estructurando una fuerza revolucionaria, selectiva por células, cuyos integrantes respondían a los sectores más humildes del pueblo con trabajadores en su casi totalidad, procedentes de la ciudad y del campo.

Ya el 28 de enero de 1953 aquellos que conformaban el movimiento que surgía, participaron con la mayor disciplina y organización en la Marcha de las Antorchas, decisión de valentía patriótica del estudiantado para impedir que las ideas de José Martí no quedaran en el olvido. No había duda alguna, la Generación del Centenario representaba una fuente nutricia que podía hacer cambiar los destinos de Cuba.

Como dijera el entonces Comandante Raúl Castro en su discurso del 26 de Julio de 1961, en Santiago de Cuba, en referencia a las acciones que tuvieron lugar en Santiago de Cuba y en Bayamo: “No se trataba de organizar una acción a espaldas de las masas, sino de conseguir los medios para armar a las masas y movilizarlas a la lucha armada. Que no se trataba de apoderarse de la sede del gobierno y asaltar el poder, sino de iniciar la acción revolucionaria para llevar al pueblo al poder “. Esa fue la esencia y estrategia del 26 de julio de 1953.

Solo el heroísmo y el programa político de la vanguardia revolucionaria del Centenario haría posible, como bien señalara Haydée Santamaría, heroína del Moncada, que

“ .. sin ese valor de los que murieron, y sin la firme decisión de los que quedaron, el Moncada hubiera sido el asalto a un cuartel, pero no hubiera sido un Moncada”.

Cierto es que las referidas acciones del 26 de julio de 1953 no tuvieron el éxito esperado, pero sí marcó como dijera Fidel, el inicio de ”la última y definitiva etapa de la contienda por la independencia nacional que había venido librando nuestro pueblo desde 1898”.

Con la detención de Fidel y del grupo de combatientes que lo acompañaban con destino a las montañas y salvados gracias a la digna postura del capitán Sarría, vendrían los interrogatorios, y el momento en que Fidel asumió su propia defensa ante el tribunal que lo juzgaba, resumida en el documento conocido como “La Historia me Absolverá”, el cual circuló posteriormente, clandestinamente por todo el país.

De esa manera denunció los crímenes cometidos por la barbarie batistiana, convirtiéndo el lugar del juicio en una tribuna revolucionaria en la que dio a conocer el Programa Político de la Revolución que había comenzado.

Aquel resultado de las armas revolucionarias, ha sido analizado por el historiador Mario Mencía en su libro: “ El Moncada”. La respuesta necesaria”, investigación exhaustiva de los hechos en que se precisa que de los 158 jóvenes movilizados, cinco murieron en la acción de la posta tres del Moncada y 113 fueron capturados. De éstos resultaron asesinados 56.

Vendría, con las condenas impuestas, el presidio en Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud), de una buena parte de los combatientes encabezados por Fidel, y que fueron liberados el 15 de mayo de 1955 gracias al pujante movimiento popular proamnistía. Muchos integrarían, la expedición del yate Granma, la fundación y desarrollo del Ejército Rebelde y de la lucha clandestina en las ciudades. Otros no verían la victoria del 1ro. de enero de 1959, ni el cumplimiento programático de la Historia me Absolverá.

El Programa del Moncada, el cual radicaba fundamentalmente en seis aspectos, suficientes como para recibir el apoyo decidido de las masas, abordaba la solución de los problemas de la tierra, industrialización, vivienda, desempleo, educación y salud del pueblo. Sobre este documento programático de la Revolución Cubana, Fidel diría el 26 de julio de 1962: 

“ una lectura cuidadosa de la Historia me Absolverá evidencia que nos apartábamos ya por completo de la concepción capitalista del desarrollo económico y social”.

Cuando el Gobierno Revolucionario aprobó la Ley de Reforma Urbana, el 14 de octubre de 1960, se dio por culminado el Programa del Moncada. Así lo anunció Fidel un día después en un programa especial Ante la Prensa, precisando que esa ley era el único punto que faltaba del programa.

El Programa del MoncadaEl Programa del Moncada

Con la aprobación de todas las leyes que respondían al Programa del Moncada se cerraba una etapa decisiva y fundamental de la Revolución, que a partir de entonces iniciaba una nueva.  Fidel, al frente del Gobierno Revolucionario, había cumplido el Programa del Moncada.

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Doctores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual

  • LIBRO DIGITAL: Del Caribe, de Cuba. Una aproximación.
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