Notre Dame, Patrimonio en llamas

La noche fenecía en la capital francesa cuando sorpresivamente gigantescas lenguas de fuego escapaban airadas desde el interior de la Catedral de Notre Dame.

Muchos parisinos regresaban a sus hogares cuando les sorprendió el siniestro; quedó inconcluso el beso de alguna que otra pareja mientras caminaban despreocupados junto al Sena. Inesperadamente se produjo la horrible catástrofe. De las maderas preciosas que forman su interior apenas nada sobrevive. La humareda vertical emulaba, entrada la noche, con la robustez férrea de la torre Eiffel.

Pronto los habitantes de París, presas del desconcierto, se acercaron al lugar. Perplejidad, llanto, oraciones. El siniestro es un gran desastre para creyentes o no.

Junto a reliquias sagradas que venera el Catolicismo mundial, se vinieron abajo hermosos vitrales del rosetón oeste; las torres norte y sur; sus fachadas norte, sur y este; el mayor órgano de Francia, construido en el siglo XVIII; muchas de sus gárgolas artísticamente diseñadas para evacuar la lluvia. Todo venido abajo en pocas horas, junto con el techo y su aguja central.

Su construcción comenzó a mediados del siglo XII y se concluyó en la primera mitad de la siguiente centuria. Es una de las catedrales góticas más antiguas en todo el mundo, erigida en una época de transición entre lo románico y el gótico, para expresar la magnificencia y el esplendor de una época en que Francia ejercía preponderancia económica y política sobre parte del mundo. Testigo de acontecimientos esenciales para entender la historia europea durante la Edad Media y el siglo XIX.

La destrucción espanta. Es un desastre cultural solo comparado en este siglo con la destrucción de las ruinas sirias de Palmira debido a la guerra contra el terrorismo, y antes de nuestra era con el fuego que destruyó para siempre la Biblioteca de Alejandría con su caudal de sabiduría de la Antigüedad.

Desde hace algún tiempo se clamaba por una reconstrucción de tan emblemática edificación. Es un enigma si finalmente se podrá salvar parte de la Catedral, y restaurar lo ya destruido.

La Catedral de Notre Dame fue el centro inspirador para que el poeta y escritor romántico Víctor Hugo escribiera la novela homónima, más conocida como “El jorobado de Notre Dame”. Salvo por fotos y algún que otro documental, las generaciones venideras jamás podrán caminar sobre los empedrados por donde la gitana Esmeralda echaba suertes y bailaba, se espantaba con la fealdad física del noble y encorvado Quasimodo, y abría sus aterrados ojos ante la codiciante mirada del archidiácono Claudio Frollo con su amor reprimido hacia la muchacha. Personajes todos emanados de la ficción de Hugo, pero representativos de conflictos de una época signada por el prejuicio, de un lado, y la marginación del otro.

Las cubanas y cubanos sentimos intenso dolor ante el fatal suceso parisino de este lunes 15 de abril. Entre muchos connacionales nuestros corre sangre francesa; en ciudades, como Cienfuegos que el próximo 22 de abril arribará a su Bicentenario, la huella francesa es patente a través de edificios, el trazado urbano de su centro histórico y muchos apellidos. Cuba toda ama al pueblo francés cuya cultura admira, al pueblo laborioso y amigo, el mismo que hace años dio su grito de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” mientras cantaba La Marsellesa; el de la Comuna de París en 1871 y que diecisiete años después interpretó por primera vez La Internacional.

Hoy doblan las campanas ante el dolor del pueblo parisino y de toda Francia. A sus lágrimas se unen las nuestras en este momento en que la cultura universal ha contemplado venirse abajo una de sus obras monumentales. Ojalá se restaure lo perdido y quienes un día se acerquen al lugar imaginen a Esmeralda con su cabra adivinadora, mientras Quasimodo alegre trepa a lo alto para con sus tímpanos de otrora destruidos hacer tañer la campana en honor a su gitana.

París, Francia, el pueblo de Cuba está a tu lado en esta hora terrible. Las campanas de angustia que doblan por ti lo hacen también por esa joya del Patrimonio Universal.

En su página de Facebook el destacado músico cubano Harold Lopez-Nussa expresó:

París te amo y estoy muy triste...! 😥.
#paris #havana #michellegrand #youmustbelieveinspring #triste #notredame

 

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Doctores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual

  • LIBRO DIGITAL: Del Caribe, de Cuba. Una aproximación.
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