El Hitler del norte y México

Se ha dicho con mucha razón que la mayor desgracia de nuestro hermano pueblo mexicano es ser vecino del imperio que lo desprecia.

Y para el Fûher de cabello rubio, México es una pieza más que hay que aniquilar, porque está dentro del colimador que insiste en disparar contra todo lo que le resulte incómodo, utilizando ahora el tema de la migración.

Claro, como no sabe de historia ni de ninguna otra cosa, jamás habla de dos verdades irrebatibles: migrantes mexicanos contribuyeron en mucho al crecimiento económico de EE.UU. porque trabajaban por salarios miserables hasta su muerte, explotados como verdaderos esclavos.



Por otra parte, un enorme territorio del actual imperio fue robado a México, por ejemplo Texas, Nuevo México y California. Y Ahora este bárbaro moderno utiliza el tema de la migración para acorralar a México, porque es ahora también que tiene un presidente honesto preocupado por su pueblo y eso los yanquis no lo perdonan.

Hitler discriminaba a judíos, homosexuales, gitanos y otros; y Trump considera inferiores y delincuentes a los que huyen del sufrimiento, el hambre, la marginación y demás males que atormentan a pueblos enteros, en gran parte debido al apoyo que, históricamente, el imperio ha brindado a gobiernos amigos incondicionales que jamás han pensado en el bienestar de sus pueblos.

En lugar de buscar soluciones dignas mediante acuerdos civilizados que alivien el problema de la migración, contrariamente arremete despiadadamente contra su vecino, colocándolo en un callejón sin salida: “o tomas medidas drásticas contra tus propios hermanos mexicanos (es decir, el trabajo sucio) o debes sufrir el castigo imperial para dañar sensiblemente la economía mediante un injusto aumento de los aranceles a los productos mexicanos”).

La estrategia es muy propia de los delincuentes millonarios actuales, como lo fue del odioso fascismo: colocar al país más débil en una posición que le resulte insostenible para convertirlo en rehén de EE.UU. o en una especie de gobierno-guardián, en su propio país, que responda a las órdenes de Trump y su comparsa.

Todo resulta repulsivo, inhumano y bochornoso. Es algo consustancial a las bestias, porque solo entienden de coces, aullidos, rugidos, zarpazos y ciegos instintos. ¿Cómo reaccionaría Trump si el gobierno de López Obrador le reclamara a EE.UU., para un acuerdo justo en el tema migratorio, alguna compensación económica por los territorios que aquel país le robó a México? La respuesta puede parecer hasta tonta, sin embargo, es perfectamente lógica a la luz del más elemental derecho.

Jamás entenderán de paz, armonía entre los pueblos, coexistencia respetuosa etc. los que no entiendan a nuestro universal José Martí cuando afirmó que “Sobre cimientos de cadáveres recientes y de ruinas humeantes no se levantan edificios de cordialidad y de paz”.

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Doctores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual

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