El apogeo de la bestialidad

El pueblo cubano ha tenido que enfrentarse a un sinnúmero de agresiones de todo tipo planeadas y ejecutadas desde las refrigeradas  oficinas de la cueva yanqui.

Muy variados acontecimientos también han tenido lugar en casi todo el mundo, como pueden ser, entre otros muchos,  la llamada crisis de los misiles que produjo un enorme riesgo de conflagración mundial; los crímenes que a diario comete Israel contra Palestina; la guerra provocada por Estados Unidos contra Viet Nam, Afganistán,  Irak, Siria que sembraron tanta muerte y destrucción en esos pueblos; los llamados golpes blandos inventados por el imperio para plagar de miseria a la América Latina en nombre de la libertad, como dijera Bolívar; los intentos de aplastar a nuestros pueblos hermanos, como Venezuela, Nicaragua y Cuba para imponer por la fuerza los designios “divinos” del imperio criminal y voraz.

Es como un huracán extremadamente letal empeñado en destruir todo lo bueno que el hombre ha creado a través de la historia. Ciudades enteras prácticamente borradas de la faz de la tierra; millones de seres humanos muertos o mutilados; lugares sagrados de culturas milenarias bombardeados; enormes oleadas de seres que huyen de sus lugares de origen por la miseria y la desesperación, buscando una tierra prometida que también los desprecia como si fueran animales; niños trabajando en minas, carentes de escuelas y atención médica, inducidos a la prostitución, y sirviendo hasta de conejillos para experimentos macabros; mujeres que aún en nuestros tiempos no tienen ningún derecho, solo el de mansedumbre o la prostitución; bloqueos criminales; increíbles atropellos a disposiciones internacionales que rigen la conducta civilizada entre los países; guerras psicológicas mediante campañas mediáticas para mentir y distorsionar realidades.

Todo lo anterior y mucho más, refleja, como ha dicho nuestro ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez,… “un gobierno estadounidense ahogado en la corrupción, la mentira y la inmoralidad”. Y se atreven a convidarnos a aceptar algunas limosnas a cambio de nuestra dignidad si aceptamos sus pretensiones de abandonar nuestro socialismo.

Naturalmente ignoran la pregunta que en cierta ocasión hizo  nuestro Martí, ¿Cuándo se ha levantado una nación con limosneros de derechos?  Hay que ser menso, además de ignorantes, para pensar que con este pueblo fructifiquen tales propuestas. Desconocen que el pueblo cubano no cambia decoro nacional por billetes verdes. Es que tantas calamidades y desvergüenza llevan la impronta de los que gobiernan hoy los Estados Unidos, acompañado en sus fechorías por otros  lacayos e inmorales como el de Brasil, por solo citar un ejemplo.

Todo se resume en la bestialidad histórica del capitalismo que el gobierno estadounidense se empeña en ocultar y que, como muy oportunamente ha dicho también el compañero Bruno, “olvidan o desconocen que del capitalismo surgieron el fascismo, el apartheid y el imperialismo”. Y me gustaría agregar que es un símbolo de la injusticia y causante de los grandes males de nuestra humanidad; sistema donde cualquier atropello a la dignidad de los pueblos es válido si de aumentar el capital se trate.

Por eso nos parece increíble tanta pasividad y quietud ante el monstruo por parte de muchos que no quieren ver, ni oír y mucho menos saber para no buscar problemas con el imperio porque se puede poner bravo y clavar sus garras. Es que ¿desconocen? que los señores del norte no creen en amigos, cuando se juegue su supremacía?

Entonces solo hay una fórmula para combatir la metástasis en que se encuentra el capitalismo: saltar  todos los obstáculos y lograr la UNIÓN DE LOS PUEBLOS, INCLUYENDO EL DE ESTADOS UNIDOS. Sin tal antibiótico no será vencida la maligna enfermedad.

“Los pueblos, como las bestias, no son bellos cuando bien trajeados y rollizos, sirven de cabalgadura al amo burlón, sino cuando de un vuelco altivo desensillan al amo”.

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Doctores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual

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