Caos, insensibilidad e incapacidad

Pareciera que estamos viendo una película de terror, y que lo hacemos  permanentemente y sin sosiego alguno,  como esos filmes que vemos con frecuencia en la televisión y cuyo objetivo es dañar nuestra sensibilidad humana.

Describen catastrofismo a ultranza: invasión de extraterrestres, se derrumban edificios, seres masacrados, ríos de sangre, monstruos de varias cabezas que producen horror en los niños, aunque no  escapen muchos adultos. Y todo ello para hacer crecer la economía de grandes empresas cinematográficas, bendecidas luego por su exhibición en pantalla con una insensibilidad de espanto.

Una situación muy parecida es la que, lamentablemente, vivimos a diario. Si usted se mantiene al tanto de las informaciones sufrirá algo así como si penetrara en una de las películas a las que hice referencia: guerras, bombardeos, niños masacrados por la metralla imperial, milenarias culturas que desaparecen consecuencia de las bombas, criaturas inocentes que muestran sus huesitos por culpa del hambre y las enfermedades, pruebas nucleares, acelerado deterioro de economías que hasta un momento fueron florecientes y tras un golpe de Estado se derrumban para implantar un modelo rapaz e injusto que solo beneficia al vecino del norte y otros países ricos; masivas y justas protestas que son combatidas con golpes, gases lacrimógenos, y balas de goma para reimplantar “la democracia”.

La Organización de Naciones Unidas, ve, consulta, promueve, clama y exhorta a la paz y la concordia; declara ilegales las acciones criminales que Israel ejecuta contra los palestinos; exige que se mantenga la lucha contra el cambio climático; mantiene el pedido de contribuciones para aliviar la hambruna en el mundo; llama a la unión de los países para combatir la pandemia que nos azota, entre otros muchos anhelos justos.  Sin embargo…¿cuáles son las respuestas? Sencillamente ninguna. Por el contrario, el imperio insulta cínicamente  a la comunidad internacional; amenaza la ONU con retirar sus contribuciones a esa organización e insiste en vetar en el Consejo de Seguridad toda propuesta que implique beneficio para la humanidad.

Si año tras año el mundo apoya el levantamiento del bloqueo criminal contra Cuba, entonces el señor Trump ordena apretar aún más los mecanismos para incrementarlo.

Si la Organización Mundial de la Salud (OMS) trata de impedir el desarrollo de la pandemia adoptándose medidas correctas, entonces el emperador decide, por obra y gracia, de ser el amo del mundo, no solo amenazar con el impago de su deuda con esa organización, sino también acusarla del rápido desarrollo de la enfermedad en su país; o también sugerir como método “eficaz” una inyección intravenosa con algún líquido desinfectante. ¿Puede parecer irrealidad y, sin embargo, es tan cierto como el sol que nos alumbra.

Naturalmente, faltarían cientos de ejemplos para demostrar, obviamente, el desastre que vivimos y, sobre todo la insensibilidad e incapacidad para combatir el mal y la injusticia alarmantes. Entonces se impone, lógicamente, la lucha perseverante para revertir la situación.

No existe otro camino porque…¿Nos acostumbraremos a coexistir pasivamente con tanto horror?, ¿Habrá que volver a la época de Nerón? ¿Volveremos a las cavernas? ¿Nos convertiremos en mansos seres obedientes carentes de dignidad humana? Es que no hay opción posible.

Son dos senderos: uno conduce a la cueva gigante de la maldad eterna donde el ser humano se convierte en un animal irracional y manso; y el otro es como un oasis donde reina la bondad, la igualdad,  la justicia, y la solidaridad. Así que se nos convida a elegir. Seamos inteligentes.

“Mal puede luego alzarse a hombre el que se educa como a siervo mísero”. José Martí

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Doctores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual

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