La Caravana de la Libertad y su trascendencia histórica

El 8 de enero de 1959 llegó a La Habana la Caravana de la Libertad encabezada por el Comandante en Jefe Fidel  Castro. Una semana antes se había desarticulado la dictadura batistiana, ante el desarrollo de la lucha revolucionaria en el país.

En horas de la madrugada del Primero de Enero de 1959 el dictador Fulgencio Batista, se fugó de Cuba.

Entonces elementos reaccionarios intentaron llevar a cabo una maniobra para tratar de controlar el poder y evitar así un triunfo auténticamente popular y revolucionario.

Fidel que se hallaba en zona cercana a la ciudad de Palma Soriano dispuesto a llevar adelante la batalla por la ocupación de Santiago de Cuba ordenó a los combatientes rebeldes a mantener la ofensiva y también con posterioridad llamó al pueblo a  realizar una huelga general revolucionaria.

El propio Primero de Enero  Fidel llegó a Santiago de Cuba y en un encuentro sostenido con los habitantes de  esa oriental ciudad cubana destacó el gran simbolismo que tenía el triunfo de la Revolución.

En ese instante precisó:

La Revolución empieza ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros.”

Ya el dos de enero Fidel y los demás integrantes de la Caravana de la Libertad iniciaron su traslado hacia La Habana que se prolongó durante varios días.

El recorrido tuvo lugar a través de la Carretera Central, aunque en dos ocasiones  se produjo un desvío, en esos casos el primero en la provincia de Las Villas en que Fidel decidió visitar también la ciudad de Cienfuegos,  que fue escenario de una importante acción durante la lucha revolucionaria el 5 de septiembre de 1957, y en la de Matanzas que igualmente se dirigió hacia Cárdenas para visitar la Casa natal de José Antonio Echeverría y la tumba donde reposan sus restos en el cementerio de dicha ciudad.

Le rindió así un emotivo homenaje al prestigioso dirigente estudiantil universitario y luchador revolucionario que encabezó al grupo de combatientes que realizaron el ataque al Palacio Presidencial y la ocupación de Radio Reloj, el 13 de marzo de 1957 en La Habana.

Durante su desplazamiento por el territorio cubano Fidel sostuvo encuentros con los habitantes de las principales ciudades por donde transitaba.

Apoteósito recibimiento a Fidel Castro y su Ejército Rebelde, durante su entrada a La Habana el 8 de enero de 1959

Al hablar en espontáneos actos que se celebraron fue explicándole al pueblo la significación del momento histórico que vivía Cuba así como detalló principios esenciales que tendría en cuenta la Revolución para llevar adelante su obra transformadora y creadora, y sobre todo, destacó la decisiva participación que tendría el pueblo en el desarrollo y defensa de la Revolución.

Por ejemplo en el discurso que pronunció en el acto efectuado en la Plaza La Caridad de la ciudad de Camagüey, Fidel destacó que la Revolución siempre se apoyaría en el pueblo y detalló seguidamente:

Dura y difícil será la empresa de los que pretendan separarnos y alejarnos a nosotros de nuestro pueblo, porque cuando no se vive más que para un solo propósito, cuando no se vive más que con una sola intención, cuando no se descansa, cuando no se duerme, cuando no hay tregua en el trabajo y en la lucha por servir honradamente una causa, no hay fuerza que pueda separar a un hombre de su pueblo.  Y el pueblo tendrá en nosotros eso: servidores, y no quien trate de servirse del pueblo.” 

Con posterioridad en la ciudad de Matanzas igualmente precisó:

Nosotros somos hombres hechos a una idea:  antes de perder el cariño y la confianza de nuestro pueblo, antes de ver trocado en odio el cariño de hoy, antes de ver trocado en desprecio el afecto que el pueblo nos ha evidenciado en todas partes, mil veces será preferible para todos nosotros la muerte; mil veces, porque, créanlo, no podríamos concebir la vida de otra forma.  Y ese aliento que el pueblo nos brinda, es el que nos hace luchar sin descanso, es el que compensa las horas de sueño que nos faltan, es el que nos da energía aun cuando parece que vamos a desfallecer de cansancio.”

En el transcurso de su intervención  además hizo alusión al destino de Cuba  que según manifiesta tiene que ser grande, porque nuestro pueblo se ha puesto en marcha, nuestro pueblo está de pie y decidido a cualquier cosa.

Y añadió:

Éste es un pueblo lleno hoy de fe en sí mismo, un pueblo que ha decidido romper con la podredumbre, con el vicio, con la corrupción y con todas las inmoralidades que han retrasado su progreso; un pueblo que sabe lo que quiere y sabe cómo lo quiere, un pueblo que está seguro de sí mismo, que tiene confianza en los hombres que hoy lo dirigen, porque sabe muy bien que ésta vez no lo engañarán ni lo traicionarán, como sabemos nosotros que mientras podamos contar con el pueblo, y contaremos con el pueblo mientras seamos leales al pueblo, no habrá obstáculo por delante que no seamos capaces de vencer.”

El 8 de enero de 1959 se produjo la entrada de la Caravana de la Libertad a La Habana. Después de recorrer diversas avenidas y calles en las que el pueblo tributaba una gran bienvenida a los combatientes y de modo muy especial a Fidel, se produjo un acto frente al entonces campamento militar de Columbia.



Allí Fidel resume la trascendencia de ese instante al ratificar:

Creo que es éste un momento decisivo de nuestra historia, la tiranía ha sido derrocada, la alegría es inmensa y sin embargo queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizás en lo adelante todo sea más difícil.”

También en su discurso el líder histórico de la Revolución expuso una relevante consideración acerca de la gran fuerza que había en el pueblo para llevar adelante la Revolución.

Cuando yo oigo hablar de columnas, cuando oigo hablar de frentes de combate, de tropas más ó menos numerosas, siempre pienso: he aquí nuestra más firme columna, nuestra mejor tropa, la única tropa que es capaz de ganar sola la guerra, esa tropa es el pueblo. Más que el pueblo no puede ningún general, más que el pueblo no puede ningún ejército; si a mí me preguntaran qué tropa preferiría mandar, yo diría: prefiero mandar al pueblo.”

En un momento de su intervención Fidel se viró hacia el Comandante Camilo Cienfuegos y le preguntó: “Voy bien, Camilo?... Y a modo de respuesta contundente Camilo  sonrió mientras movía su cabeza en señal de aprobación.

El acto se prolongó hasta casi las doce de la noche. Culminó así el recorrido que durante más de una semana realizó la Caravana de la Libertad desde Santiago de Cuba a La Habana.

Y aunque no pudo ser de inmediato, si en el transcurso del mes de enero de 1959, exactamente el día 17, Fidel visitó también la provincia de Pinar del Río.

Precisamente señaló en aquella ocasión:

“No había venido a Pinar del Río porque tuve necesidad de permanecer en La Habana durante varios días.  Tal era el fervor revolucionario de esta provincia, tan grandes han sido sus méritos en esta lucha, que durante el trayecto entre Oriente y La Habana me llegaron las insinuaciones de numerosos compañeros, pidiéndome que antes de llegar a La Habana viniese a Pinar del Río.  No era posible, sin embargo, detener la marcha de toda la columna para hacer un rodeo por la provincia de Pinar del Río, y yo les respondía a esos compañeros: No se preocupen, que a Pinar del Río no lo tenemos olvidado, que a Pinar del Río iremos.”

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