Otro engendro de la bestia (I)

Esta humanidad nuestra  tiene sus partos. Muchos, por suerte, resultan hijos insuperables del bien, hermosas criaturas que con su ejemplo se han ganado un sitial muy decoroso entre los pueblos y nos hace sentir aún optimistas en medio de la maldad. Pero otros han nacido retorcidos, como verdaderos monstruos empeñados en hacernos la vida insoportable.

Un ejemplo incuestionable es el imperio al que, a su vez, le nacen criminales siguiendo el ejemplo de su progenitor. ¿Un ejemplo? Una Ley odiosa dedicada a asfixiar a un pueblo noble y laborioso, Cuba, empeñada en construir su propio futuro. ¿Su nombre? Ley Helms-Burton, redactada por dos mentes enfermas, Jesse Helms y Dan Burton. De este cuerpo, que nada tiene de  legal, si me permiten, les estaré hablando a mis amables lectores (as), ojalá que sean muchos jóvenes. Inicio el tema con esta primera entrega.

La ley en cuestión fue firmada durante el gobierno de Bill Clinton el 12 de marzo de 1996, y su objetivo fundamental es el mismo que, desde 1959, intenta cumplir este enemigo común, no otro que derrocar al legítimo gobierno cubano para que se incline ante el amo, y por supuesto, objetivo que jamás han logrado ni lograrán por la voluntad del pueblo.

Ahora, a más de dos décadas de su implantación ya nadie habla de aquellos pequeños monstruos Helms y Burton. Pero a los efectos del imperio eso no importa porque ya le  han nacido otros tan perversos como aquellos. También me parece importante mencionar que en realidad la Ley Helms-Burton no es más que un eslabón adicional a un sinnúmero de planes, todos con el mismo objetivo de aplastar la Revolución Cubana. Por tanto, para obtener los resultados tan ansiados, han hecho acciones  abominables. Veamos unos simples ejemplos:

Cientos de intentos de asesinar a nuestro líder Fidel y otros dirigentes de la Revolución; hacer explotar el vapor Le Coubre, donde murió gran cantidad de cubanos que intentaban salvar vidas; invasión por Playa Girón, obviamente derrotada bochornosamente; introducción de virus y distintas enfermedades a la agricultura y a la masa porcina; explosión de bombas en hoteles de La Habana; asesinato a jovencitos alfabetizadores perpetrado por bandas de delincuentes pagados por la CIA; hacer explotar en pleno vuelo un avión de Cubana de Aviación, donde perdieron la vida deportistas cubanos y algunos extranjeros. Estos ejemplos, como dije, son solo una pequeña muestra, porque reseñar detalladamente todas y cada una de las agresiones requeriría decenas de volúmenes.

Es imposible saber hasta dónde pueden llegar la infamia y el odio al pueblo cubano, y cómo aprovechan cualquier circunstancia para clavar su garra. Fíjese si es así, que la Ley Helms-Burton la implantan en los momentos más difíciles de la Revolución, la década de los años 90, coincidiendo con el período especial.

Como se sabe, en aquellos tiempos perdimos la fuente económica principal representada por el derrumbe del campo socialista que tanto daño hizo a la humanidad. Y es precisamente el momento que les resultó adecuado para clavar el puñal en el pecho de la patria cubana. Había dejado de ser un ataque al gobierno y se  convirtió en una verdadera guerra contra el pueblo. Todo por no querer doblar el espinazo ante la bestia.

Otras importantes aristas quedan en el tintero, y es por ello que pretendo continuar en una próxima entrega. Persuadido estoy que para muchos puede resultar obvio lo que he dicho y diré, sin embargo, a fuerza de absoluta sinceridad, les aseguro que mi pretensión mayor son nuestros muchachos y muchachas  para que aumenten su caudal de conocimientos. Y tengan muy presente que con Ley Helms-Burton o sin ella, ya la Revolución Cubana es indetenible aunque se cocinen en su propia salsa para destruirnos. 

"Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria, se unirá el mar del sur al mar del norte, y nacerá una serpiente de un huevo de águila", José Martí.

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Doctores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual

  • LIBRO DIGITAL: Del Caribe, de Cuba. Una aproximación.
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