Nosotros ofrecemos vida (+Fotos) (+Datos)

La arremetida mediática contra la colaboración médica cubana parece no tener fin. Se trata de tergiversar los principios humanistas que guían a nuestros profesionales de la salud desde hace más de 50 años y que les han hecho ir y estar allí, donde más se necesita, incluso, en lugares a donde nunca nadie más había llegado para asistir a los enfermos o hacer labor preventiva en pos de mejorar la calidad de vida de las personas.

Pudiera decirse que no existe hoy una vivienda, un barrio o un centro laboral o estudiantil en esta Isla, donde no se hable de alguna manera de la ayuda solidaria de Cuba en muchos ámbitos, y especialmente, de los médicos, especialistas, enfermeras y tecnólogos de la salud que son parte de este pueblo, de nuestras familias; son nuestros vecinos o conocidos, y cuyas historias de entrega y sacrificio van de boca en boca -con orgullo sano-, como si se tratara siempre de alguien cercano.

A estas alturas, no es un secreto para nadie que es Estados Unidos quien ejerce presiones sobre varios gobiernos y destina fondos millonarios para obstaculizar la colaboración médica cubana, a sabiendas de que nuestro país nunca la ha utilizado para hacer política en otros países, sino para esparcir solidaridad sobre la base del internacionalismo que la Revolución cubana nos ha inculcado y que sentimos desde la sangre hasta la raíz, como esa deuda que debemos saldar con la humanidad.

Solo desde donde reina la desidia y la sinrazón se sigue denigrando los programas bilaterales e intergubernamentales de cooperación en los que ha estado Cuba, desconociendo que fueron legítimamente establecidos entre nuestro gobierno y decenas de países, respondiendo a las pautas de las Naciones Unidas sobre la cooperación Sur-Sur y a los requerimientos de salud que esos propios gobiernos han definido soberanamente.

Estados Unidos y los políticos que se dedican al negocio de la agresión contra Cuba, quienes poco saben de moral y argumentos sólidos y que tanto hablan de libertad, democracia y derechos humanos, deberían escuchar más el reclamo de los pueblos que quedan desamparados cuando se les exime de la sonrisa, el amor, el respeto, la ética y el profesionalismo de nuestros colaboradores, a la vez que se atenta contra un esfuerzo solidario que ha recibido el reconocimiento de la comunidad internacional y el elogio de los más altos directivos de las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud.

Durante décadas y hasta hoy, en aquellas naciones con condiciones económicas más desfavorables, esa cooperación se ha brindado y se brinda como el más noble acto de fe y altruismo de nuestro pueblo, cuyos gastos cubre Cuba prácticamente en su totalidad.

Pero también se ofrece en varias naciones sobre la base de la complementariedad y la compensación parcial por los servicios prestados, un intercambio justo y legítimo entre países, muchos de los cuales cuentan con riquezas naturales, dimensiones económicas o grados de desarrollo industrial superiores a los de Cuba, pero carecen de los recursos humanos necesarios y dispuestos a trabajar en las condiciones más difíciles sin importar horas, días, meses de absoluta entrega en pos del bienestar común.

Nuestros profesionales cuentan, además, con la voluntariedad y la preparación para ser parte de las más diversas y complejas misiones, y durante el cumplimiento de las mismas continúan recibiendo su salario en Cuba, a lo que se suma un estipendio en el país de destino, y en los casos en que dichos convenios bilaterales incluyen una compensación para el país, nuestros colaboradores se sienten orgullosos y tienen el mérito de brindar un aporte altamente valioso, justo y totalmente legítimo para el financiamiento, la sostenibilidad y el desarrollo del sistema de salud cubano, masivo, gratuito y accesible a cada uno de los que vivimos en esta tierra.

El acceso a la salud es reconocido como un derecho humano, por eso duele y molesta tanto ver como Estados Unidos pretende negar y obstaculizar a toda costa la labor de nuestros cooperantes, solo por motivos políticos, como una forma de agredirnos, de disparar contra la dignidad de Cuba.

Algunas puertas se cierran, otras se abrirán. No hay tiempo para el cansancio, hay muchos cuerpos y muchas almas por sanar. Se ha ratificado por estos días: Cuba estará siempre allí, donde más se necesite, para seguir demostrando, como nos diría nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, "que el ser humano puede y debe ser mejor. Nosotros demostraremos el valor de la conciencia y de la ética. Nosotros ofrecemos vidas".

 

 

 

Libro Digital

Doctores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual

  • LIBRO DIGITAL: Del Caribe, de Cuba. Una aproximación.
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