El desafío de llevar por apellido Faílde

Con solo 24 años de edad, Ethiel Fernández Faílde asume la conducción de una orquesta y la presidencia del Encuentro Internacional de Danzoneros Miguel Faílde In Memoriam. Para el tataranieto del matancero creador del danzón, convertido en el baile nacional de Cuba, el mayor desafío es llevar con dignidad un apellido que prestigia la música y la cultura de la mayor de las Antillas.

El joven flautista fundó hace cerca de cuatro años la Orquesta Típica Miguel Faílde, con 16 músicos graduados de la enseñanza artística para el rescate de ese ritmo. Sobre el reto de ser descendiente directo del padre fundador del danzón, Ethiel asegura que es un orgullo porque recae en él ese legado histórico.

Sostiene además que otro desafío es lograr que la juventud cubana sienta el danzón como un género para bailar y divertirse. Pocos imaginan que tuvo como juguete el danzón, porque asegura que desde los cinco años de edad lo aprendió guiado por su madre.

Pero en realidad considera que tomó conciencia de su apellido y la importancia del ritmo creado por su tatarabuelo con el trabajo de la agrupación. Con solo cuatro partituras empezó tocando danzones, luego de más de tres años ya cuenta en el repertorio con 18 piezas y más de 40 temas.

La Orquesta Típica Miguel Faílde se distingue como la más novel del país, por sus mujeres cantantes y músicos y la incorporación de instrumentos como las trompetas. Definitivamente el orgullo de representar la herencia de un apellido, símbolo para la cultura nacional, hace de este joven cubano un músico de prometedor futuro.

El ensemble, que cautivó al público en los festejos por el fin de año 2015 en La Habana, es uno de los cinco piquetes de Cuba, y recientemente amenizó la cena ofrecida por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la sede del Consejo de Estado en La Habana.

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