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Cuba-EEUU: Convivir de manera civilizada, pese a las diferencias (+Audio)

El discurso pronunciado por el Presidente Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014 paralizó a la nación con un júbilo desbordado. Millones de cubanos y amigos solidarios en el mundo vibraron ante una noticia soñada, anhelada y batallada, pero que parecía imposible: el regreso a la Patria de tres de los Cinco Héroes, presos en Estados Unidos por combatir el terrorismo.

Radioyentes y televidentes seguían atentamente la intervención, cuando el General de Ejército anunció otra noticia que dejaría atónitos a los cubanos y a los amigos de la Isla; mientras provocaba la ira de la mafia cubano americana del sur de la Florida y sus aliados.

El Presidente cubano expresó: "Igualmente, hemos acordado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar. Aunque las medidas del bloqueo han sido convertidas en Ley, el Presidente de los Estados Unidos puede modificar su aplicación en uso de sus facultades ejecutivas. Proponemos al Gobierno de los Estados Unidos adoptar medidas mutuas para mejorar el clima bilateral y avanzar hacia la normalización de los vínculos entre nuestros países, basados en los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas".

El 17 de diciembre de 2014, también en Washington, el Presidente estadounidense Barack Obama anunciaba que "los Estados Unidos hoy están cambiando sus relaciones con el pueblo de Cuba y realizando los cambios más significativos en su política en más de 50 años".

"Pondremos fin a un enfoque anticuado que durante décadas no ha podido promover nuestros intereses. Comenzaremos, en cambio, a normalizar las relaciones entre nuestros dos países", aseguró el presidente norteamericano.

Y acerca del tema del bloqueo impuesto a Cuba durante más de cincuenta años, el Presidente Obama dijo que "será analizada esta política".

El cambio de la política de Estados Unidos hacia Cuba iniciado por Obama responde a una realidad que solo un grupo reducido en el norteño país no alcanza a ver, aquellos que hicieron de la contrarrevolución un modo de vida.

Obama ha tenido que reconocer que la política hacia Cuba fue un fracaso. De lo que se trata ahora es de formular una nueva política.

El Jefe de la Casa Blanca aseveró: "El cambio es difícil tanto en nuestras vidas como en las vidas de las naciones, y el cambio se torna aún más difícil cuando llevamos en nuestros hombros la pesada carga de la historia. Pero hoy estamos haciendo estos cambios porque es lo correcto. Hoy los Estados Unidos optan por librarse de las ataduras del pasado para lograr un futuro mejor para el pueblo cubano, para el pueblo de los Estados Unidos, para todo nuestro hemisferio y para el mundo".

Ante esta nueva realidad, el Presidente Raúl Castro dejó clara la postura de Cuba y ha reiterado la disposición a sostener con el gobierno de los Estados Unidos un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación de nuestro pueblo".

El General de Ejército ha reiterado: "Al reconocer que tenemos profundas diferencias, fundamentalmente en materia de soberanía nacional, democracia, derechos humanos y política exterior, reafirmo nuestra voluntad de dialogar sobre todos esos temas. Exhorto al Gobierno de los Estados Unidos a remover los obstáculos que impiden o restringen los vínculos entre nuestros pueblos, las familias y los ciudadanos de ambos países, en particular los relativos a los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones. Los progresos alcanzados en los intercambios sostenidos demuestran que es posible encontrar solución a muchos problemas. Como hemos repetido, debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias".

Las noticias del 17 de diciembre de 2014 marcan un antes y un después en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. El pueblo debe tener claridad de que se ha dado un paso importante, pero queda por resolver lo esencial, que es el cese del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, recrudecido en los últimos años, en particular en el ámbito de las transacciones financieras, con la aplicación de enormes e ilegítimas multas contra bancos de diversos países.

Todos los datos indican que una mayoría de los ciudadanos norteamericanos, y aún más amplia de la emigración cubana, favorece la normalización de las relaciones bilaterales. En el Congreso de los Estados Unidos, que convirtió en Ley las disposiciones del bloqueo, también crece la oposición a esta política.

Los pasos comienzan a darse y Cuba entera debe estar atenta. El mundo también debe conocer que para mejorar las relaciones con los Estados Unidos, la nación jamás renunciará a las ideas por las que ha luchado durante más de un siglo y ha corrido los mayores riesgos.

Bajo esos principios se restablecieron las relaciones diplomáticas, se reabrieron las embajadas en las respectivas capitales y se firmaron más de una docena de acuerdos en diversos aspectos de interés tanto para Cuba como para Estados Unidos, en pos de una relación civilizada entre dos vecinos que mantienen marcadas diferencias.

En cuanto al bloqueo económico, comercial y financiero, si bien el Congreso de Estados Unidos es quien tiene la última palabra para ponerle fin, los cinco paquetes de medidas adoptados por el gobierno norteamericano desde enero de 2015 y la directiva presidencial de Barack Obama hacia Cuba demuestran las amplias facultades ejecutivas que posee cualquier mandatario de ese país para modificar la aplicación práctica de la política hacia Cuba y contribuir sustancialmente al desmantelamiento del bloqueo.

Cuba ha puesto sobre la mesa que para llegar a la normalización se deberá devolver el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo y tendrán que eliminarse otras políticas injerencistas y lesivas a la soberanía de la nación.

La Directora General de Estados Unidos de la Cancillería Josefina Vidal Ferreiro declaró recientemente que "Cuba esperaría que el nuevo gobierno estadounidense tenga en cuenta los resultados desde el 17 de diciembre de 2014, que cuentan con el apoyo mayoritario de la población, de los ciudadanos estadounidenses -incluyendo a la mayoría de los residentes cubanos en esa nación-, y de la inmensa mayoría de los países del mundo".

Por otra parte, desde los anuncios del 17 de diciembre de 2014 las autoridades norteamericanas han expresado en varias ocasiones y de las más variadas maneras que cambian los métodos, pero no los objetivos hacia Cuba.

Los cubanos no somos ingenuos, conocemos que no han desaparecido las aspiraciones de promover cambios en el ordenamiento político, económico y social establecido con la Revolución en 1959.

Pero, tampoco podemos desconocer los pasos históricos alcanzados en los últimos meses, donde se restablecieron las relaciones diplomáticas y se reabrieron las embajadas en los respectivos países. Secretarios de gobierno de Estados Unidos viajaron a La Habana y Ministros cubanos lo hicieron a Washington; mientras Barack Obama se convirtió en el primer presidente norteamericano en visitar la Isla desde 1928.

Cuba y Estados Unidos también establecieron una Comisión Bilateral para evaluar temas de interés común y se han firmado acuerdos de cooperación en algunas materias.

Dentro de un mes Barack Obama concluirá su mandato y dejará la Casa Blanca. Ciertamente, todavía será largo y muy difícil el camino para lograr una relación civilizada entre dos naciones vecinas, marcadas por profundas diferencias.

Escuche el comentario en audio de la periodista Angélica Paredes López, de Radio Rebelde:

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