Fidel: El exilio en México y las células del 26

Después de la salida de Fidel hacia el exilio en México, el 7 de julio de 1955, parte de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio que quedó en Cuba, comenzó a desarrollar, en base a sus orientaciones, una ingente actividad en los frentes principales como fueron la propaganda y la organización.

Tanto Faustino Pérez, como Haydée Santamaría, Melba Hernández, Jesús Montané, Pedro Miret, Armando Hart, y Luis Bonito, cumplieron las más diversas y complejas tareas en Cuba.

Ellos y muchos otros seleccionados por sus cualidades revolucionarias en distintos territorios del país, se encargarían de la distribución a los medios de prensa y a los militantes, del Manifiesto No. 1, al Pueblo de Cuba, fechado el 8 de agosto de 1955 en México, así como el Mensaje al Congreso de Militantes Ortodoxos, el cual sería leído el 15 de agosto de igual año. Ambos documentos redactados y firmados por Fidel tuvieron una amplia repercusión en los medios de difusión en Cuba, y en la militancia antibatistiana, en particular, en los sectores más radicales de la juventud ortodoxa.

En el mensaje al referido congreso Fidel lo finalizó sentenciando:

…esta lucha solo debe cesar cuando no queden opresores en la Patria o haya caído sobre la tierra esclavizada y triste el último revolucionario”.

Como los hechos lo demostraron, fue impresionante la actividad de Fidel desde México, durante los últimos cinco meses del año 1955, emitiendo orientaciones, recibiendo informes, atendiendo a los compañeros que se unirían a la expedición del yate Granma y supervisando su preparación militar, así como la organización del Movimiento. Todo ello en medio de una total compartimentación, para evitar cualquier delación.

Sumamente eficaz fue el trabajo realizado por Pedro Miret en la organización del Movimiento en Cuba. Culminando el mes de agosto de 1955, le habla a Fidel de los contactos con Frank País y del necesario viaje de éste a México, para el encuentro histórico entre ambos. Precisa Miret en su informe que lo logrado en Santiago de Cuba fue de conjunto, con el destacado revolucionario Léster Rodríguez (Justo). Además, Miret se mostraba optimista con la constitución de células en numerosos lugares.

Como parte de la creación de células del Movimiento en centros de trabajo considerados de importancia política se procedió a hacerlo en el Circuito CMQ Radio y Televisión, lo que ocurrió en la última semana del mes de agosto de 1955, contando con la presencia de Faustino Pérez. En ese centro se recibía parte de las recaudaciones nacionales del Movimiento, a nivel nacional, siendo para el contacto de su entrega el compañero Faustino Pérez.

De hecho, la mencionada célula se fue convirtiendo, debido a las experiencias en el trabajo clandestino, en una célula madre. Esto coadyuvó a que antes del desembarco de los expedicionarios del yate Granma, el 2 de diciembre de 1956, la organización llegaría a estar constituida, en las emisoras Cadena Oriental de Radio, Circuito Nacional Cubano y CMBF. Todas de nivel nacional, incluida la CMQ Radio y Televisión, menos la 1060, pero de gran audiencia en la capital.

Fidel Castro desde enero de 1959 mantuvo la comunicación con su pueblo desde los estudios y micrófonos de la CMQFidel Castro desde enero de 1959 mantuvo la comunicación con su pueblo desde los estudios y micrófonos de la CMQ

Hubo emisoras como Radio Progreso en que no se construyeron las células por no existir suficientes militantes del Movimiento, por ejemplo, el actor Salvador Wood, un combativo militante y de gran prestigio dentro del resto de los trabajadores, fue quien centró con el apoyo de varios colaboradores muchas tareas a realizar.

Correspondería al combatiente Wilfredo Rodríguez Cárdenas, como Coordinador del Movimiento 26 de Julio en el sector de la Radio y la Televisión, un meticuloso trabajo de evaluación de las condiciones políticas en las principales emisoras radiales en la capital, y en especial, el personal con posibilidades de reclutar por su firmeza revolucionaria.

Muy importante para las acciones diversas y la preparación de la Huelga General Revolucionaria representó esa infatigable y seria labor con total compartimentación, en lo que tuvo el apoyo técnico del combatiente Fernando Poo, jefe técnico de la emisora Cadena Oriental de Radio.

Comenzaría de manera bien estudiada por los trabajos técnicos la interferencia de programas de gran audiencia, con mensajes revolucionarios. En esto se destacaría el compañero Julio Ariosa, como jefe del Movimiento en la CMQ Radio y Televisión y Fernando Poo, integrante de la organización, en la Cadena Oriental de Radio.

La clandestinidad en la Radio y la Televisión fue consistente y segura para la Revolución.   Así fue entre los medios de comunicación hasta el triunfo de enero de 1959.

La Revolución seguiría su curso, llena de pruebas, de sacrificio y combatividad, al precio de sus mejores hijos. Se aproximaba a cumplir la sentencia de Fidel, de que “En 1956 seremos libres o seremos mártires”.

      

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