La ciencia cubana y el pensamiento de Fidel

La comunidad científica de Cuba celebra su día este 15 de enero, fecha en que remembranzas y homenajes llegan a cada uno de los colectivos en que la ciencia constituye motivación y compromiso para nuevas empresas.

Y es que en aras de superar los complejos desafíos que enfrenta la isla, hombres y mujeres de esta tierra antillana que se dedican al estudio de las ciencias trabajan en tareas como la producción de alimento humano y animal, el desarrollo energético sostenible y la automatización e informatización de la sociedad.

A ello se suman las prácticas para la adaptación al cambio climático, el uso consciente de recursos naturales y el desarrollo sustentable, elementos que se materializan en el programa Tarea Vida. Un plan de Estado Cubano que diseñado con acciones progresivas hasta el año 2100, se devela como la respuesta más integral a las vulnerabilidades a que nos enfrentamos como nación insular.

En esta línea de pensamiento resulta imprescindible referirse al legado medioambientalista de Fidel aplicado a temas como el administración adecuada de los recursos que la naturaleza nos ofrece sin costos, ni enmiendas.

Según la máster en ciencias Milagros Alfonso Cabrera, en ello influyeron la visión adquirida por el máximo líder de la Revolución Cubana del entorno rural en que nació, los conocimientos que atesoró en la vida estudiantil, además de su formación académica y política.

Períodos y procesos estos que le permitieron evaluar la situación de Cuba, plantear en su alegato de autodefensa “La historia me absolverá”, problemas tan crudos como el mal uso de la tierra y materializar la ley de reforma agraria.

" La reforma agraria en sí es la base de la aspiración del joven gobierno revolucionario cubano de hacer un manejo sostenible de las tierra de cultivo para eliminar los terrenos ociosos y que la producción procedente del campo llegara a todos”.

En los inicios de la Revolución Cubana, el huracán Flora cuyas torrenciales lluvias causaron inundaciones nunca antes vistas, provocaron la muerte de aproximadamente dos mil personas y graves daños materiales; también estimuló el pensamiento medioambientalista de Fidel.

Ahí Fidel avizora la necesidad de fortalecer la voluntad hidráulica del país. Operar adecuadamente las cuencas y que un volumen de agua tan importante no se perdiera hacia el mar o provocase desastres entre la población, la ganadería, la agricultura o el medio ambiente como sucedió con las inundaciones dejadas por Flora”.

“ Las palabras de Fidel en la Cumbre de Río, celebrada en 1992, resultan una expresión de ideas tan sólidas que su vitalidad se multiplica en estos tiempos de recrudecimiento de fenómenos atmosféricos, tiempos en que la naturaleza nos devuelve el golpe que le hemos dado durante siglos de desarrollo humano.

“ Se han firmado acuerdos, países signatarios de protocolos sobre el cambio climático han trabajado aún en contra de otros cuyo interés exclusivo es el sustento de la sociedad de consumo, pero los esfuerzos son todavía insuficientes. Nuestro entorno merece una mirada más respetuosa”

Y es justamente a partir de esa atención que requiere el entorno y basada en la creatividad de Fidel que nació el Plan de Estado cubano conocido como Tarea Vida.

Es la sublimación de todo aquello que Fidel nos enseñó en acciones, en indicadores, en ejecuciones porque Tarea Vida tiene bien definidas las vulnerabilidades que como nación insular presentamos y problemas ambientales a los que estamos abocados si no cuidamos el entorno.”

Por ello el compromiso de científicos, productores y pobladores de las diversas comunidades tiene que dirigirse a defender con acciones concretas las ideas de Fidel sobre la humanidad y el medio ambiente.

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