Intensifican en Cuba lucha vectorial con garantías de combustible

El sonido de las avionetas en vuelo a baja altura sobre barrios de algunas ciudades cubanas, puso sobre el tapete la intensificación de las jornadas contra el dengue, aplicadas aquí a pesar de las limitaciones de un tipo de combustible.

Los aeroplanos riegan una sustancia que contribuye a neutralizar el mosquito Aedes Aegypti, causante del dengue, entre otros padecimientos.

En tierra, se multiplica el personal encargado de visitar las casas para una fumigación intensiva en los municipios con mayor riesgo de desatarse el dengue.

Las tareas se anotan en un plan del ministerio cubano de Salud Pública para sostener la vitalidad del sistema de atención y ante el aumento de casos de la enfermedad en la región.

Honduras, México y República Dominicana indicaron incrementos de los fallecimientos por el mencionado origen, cuando la Organización Panamericana de la Salud habla de un año epidémico de arbovirosis en América Latina y el Caribe.

De ahí el carácter intensivo de la campaña puesta en marcha en la mayor de las Antillas, con pesquisas activas para buscar  reservorios de los insectos y casos sospechosos de la dolencia.

A su vez, los médicos de la familia y los medios de comunicación persuaden a los ciudadanos a acudir a los consultorios con rapidez ante fiebres de origen no especificado.

Como la salud de la población es prioritaria, el gobierno garantizó los recursos y sobre todo el combustible para lidiar con el mosquito Aedes aegypti.

Destinar el energético resultó decisivo y harto complejo en medio de la escasez temporal de diésel en el país, pues Estados Unidos persigue a los buques suministradores del llamado oro negro.

Como parte del recrudecimiento del bloqueo, la asechanza a armadores, navieras y compañías aseguradoras impidió que Cuba contara con reservas suficientes en la primera quincena de septiembre.

Si bien un buque logró llegar al país el último fin de semana, la limitante con el energético prosigue hasta octubre.

Ello obliga a continuar la aplicación de prácticas de ahorro de combustible, entre ellas el desplazamiento de actividades productivas en los horarios de mayor demanda eléctrica y la reducción del transporte de carga y público.

Los cubanos ajustan su vida diaria y apelan a alternativas diseñadas con el control gubernamental.

A la par, reaccionan ante un escenario regional de salud preocupante y apelan a una experiencia doméstica de más de tres décadas en el enfrentamiento al dengue.

Cuba vela por mantener una situación epidemiológica bajo control a pesar de las transitorias restricciones de un tipo de combustible, de amplio uso en la vida nacional.

Por: Roberto Morejón
Edición: Maite González Martínez

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