José Martí: la guerra breve para evitar la intervención norteamericana

Pocas horas antes de morir en combate, acaso desde un misterioso presentimiento, el Apóstol confesó que el sentido de su inmensa obra era y seguiría siendo “impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Considerada el testamento político del héroe, la famosa carta inconclusa al mexicano Manuel Mercado aparece fechada en el Campamento de Dos Ríos el 18 de mayo de 1895, y que el Maestro no terminó de escribir ante la llegada del General Bartolomé Masó Márquez y sus tropas.

El Premio Nacional de Historia 2009, el investigador, ensayista y profesor cubano Ibrahim Hidalgo Paz, recalcó la percepción de José Martí sobre la política expansionista de los Estados Unidos, en cuya estrategia dominadora no concertaba una eventual guerra de independencia en Cuba.

El Jefe del Equipo de Investigaciones Históricas del Centro de Estudios Martianos, significó las preocupaciones del Apóstol ya en 1885 ante una ruta interoceánica en ciernes por Centroamérica, que le garantizaría a los Estados Unidos la efectiva conexión del este con el oeste del país, pero sobre todo el acceso al Asia.

Ibrahim Hidalgo Paz recordó el interés creciente de la emergente potencia imperialista por el archipiélago de Samoa en la Polinesia del Océano Pacífico sur, donde la marina de guerra norteamericana se abastecería de agua y de carbón.

Según el autor del libro Cuba 1895-1898: Contradicciones y disoluciones, las islas del Caribe, y muy puntualmente Cuba, resultaban un escenario que someter en primer término para llegar sin complicaciones a la boca de un canal, lo mismo por Nicaragua que por Panamá.

Hidalgo Paz reveló la intención creciente de los Estados Unidos de renovar para fines del siglo XIX el Tratado Clayton-Bulwer de abril de 1850, con el evidente propósito de contrarrestar la influencia del Reino Unido de la Gran Bretaña en el área.

El sábado 18 de mayo de 1895, en la proximidad de su heroica caída, José Martí escribió la célebre carta inconclusa a su amigo mexicano Manuel Mercado, donde suscribió la prioridad de cegar “la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia”.

 

 

 

 

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