Eusebio Leal: conquistador de sueños, bellezas y amores

Duro sigue siendo este 2020, bisiesto, pandémico. Acaba de morir Eusebio Leal, y el corazón de Cuba se sobrecoge porque es una pérdida irreparable.

Conmueve la entereza con que el Historiador de La Habana enfrentó la enfermedad en los últimos años, y cómo a pesar de su fragilidad jamás decayó su pasión, su sentido de responsabilidad con la obra monumental de la restauración del patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad, sin olvidar jamás el tejido social.

Ésa que asumió desde muy joven, cuando hizo del Palacio de los Capitanes Generales -luego Museo de la Ciudad- su primera trinchera en la gesta de resurrección de la cual sería adalid.

En los años 80 Leal dio conferencias en plena calle, para incentivar el conocimiento de La Habana Vieja, y convidó a descubrirla, a imaginarla renacida, a desempolvar piedras y visiones.

Desafíos y Pasiones

Fidel confió plenamente en Eusebio Leal para que encabezara las tareas de restauración del centro histórico de La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad, al frente de la Oficina del Historiador de la ciudad, un equipo altamente calificado, con nutrida presencia de jóvenes y mujeres.

Gracias a su desempeño, el manejo y gestión del centro histórico de la capital cubana -una experiencia singular en el mundo- tienen reconocimiento internacional.

Es el fruto de un intelectual brillante. Se echarán de menos su paso presuroso, supervisando obras, saludando a gente de pueblo que le llama Eusebio, con familiaridad; y su oratoria espléndida; su incesante batallar por la cultura y la dignidad.

Deja una obra inmensa en La Habana, el mejor de sus amores, el mayor de sus desafíos, como él mismo dijo.

Y a cada cubano, el deber, la obligación, de ser leal a Eusebio.

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