La frontera infranqueable de Boquerones

Cuando la Doctora Lídice Ibarra Rodríguez, directora de salud en el municipio de La Sierpe conoce por la llamada de Carlos Alberto Cruz Ferrer que la circunscripción de Boquerones, de la cual él es delegado del Poder Popular, había recibido visita de una persona que había dado positivo a la COVID 19, apenas tuvo tiempo para asimilar la noticia.

De inmediato se comunica con el equipo de Higiene y Epidemiología, estos se movilizan rápidamente y comenzó a ejecutarse el protocolo para aislar personas, controlar foco, sin pérdida de tiempo y con mucha responsabilidad.

Cerrar y blindar las fronteras de Boquerones, separado a escasos dos kilómetros del poblado cabecera municipal, fue también una acción rápida e imprescindible. Ya el lugar quedaba declarado como zona restringida por la COVID-19.

En lo adelante solo el personal que estrictamente prestaría algún servicio a los pobladores de la comunidad y médicos, personal de enfermería y otros trabajadores de la salud alistados para estas emergencias accederían al barrio, después de cumplir con los rigores de las medidas higiénico sanitarias.

Los escasos vehículos autorizados a cruzar el límite, Boquerones adentro, son fumigados con soluciones desinfectantes. Los mensajeros que prestan servicios a los pobladores también se someten al rigor de la desinfección.

Los servicios de suministros de alimentos, agua, y otros recursos para esta comunidad, subieron a prioridad vital. Y entonces Boquerones comenzó a vivir su otra historia, donde no falta la solidaridad y el desprendimiento de sus campesinos, con donativos de alimentos para cubrir necesidades elementales.

Esa que lleva una carga imprescindible de disciplina, responsabilidad, de pobladores y de todos los que de una u otra forma le cierran allí el paso a la pandemia.

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