Cuba; igualdad sin igualitarismo

Desde hace muchos años, el país trabaja con una escala salarial que no se ha movido, aunque se ha intentado suplirla en el sector empresarial, con los pagos por resultados, y en el presupuestado, con un aumento de los ingresos.

Ahora, con el profundo proceso de ordenamiento que abarca a todos los sectores de la economía se trata de convertir al salario en un estímulo real para el empleo, a partir de que los trabajadores puedan cubrir al menos el mínimo de sus necesidades materiales y espirituales.

En la medida en que haya mayor calificación y mayor aporte a la sociedad, las gratificantes van a ser diferenciadas y más significativas, asegura Lázaro Toirac, asesor del Ministro de Economía y Planificación. Y ese es justamente el sentido de la planificada Reforma Integral de salarios, pensiones y prestaciones de la asistencia social.

Cubrir las necesidades

Todo va encaminado a que se recupere el salario real, afirma Lázaro Toirac, quien ostenta el Premio Nacional de Economía en 2008.

La intención es cumplir con una vieja máxima de la economía política que establece que el salario debe permitir al trabajador cubrir sus necesidades y las de su familia. Y todo se diseña a partir de una Canasta de bienes y servicios de referencia que pone el listón sobre el que debe saltar el ingreso mínimo.

Por esa misma razón, quienes no trabajan tendrán que salir a buscar empleo para enfrentar ese proceso, que es un ajuste muy diferente al que se hace por otras tierras, pues tiene en cuenta la protección a todos, pero sin paternalismos.

Expertos extranjeros que colaboraron con académicos y técnicos cubanos reconocen que ese enfoque solo es posible por el modelo socio-político cubano.

Ingresos diferentes

De acuerdo con el economista Lázaro Toirac lo que se ha diseñado es una estructura salarial equitativa, en la que cada uno recibe en correspondencia con lo que aporta.

De esa forma se elimina un malsano igualitarismo, al plantear una diferenciación de ingresos a partir de que a mayor complejidad del trabajo, mayor calificación, mayor responsabilidad y mayores ingresos.

Sin embargo, todo trabajador tendrá garantizado un mínimo, lo que constituye un cambio cualitativo a lo que tenemos hoy, y se crean las condiciones para que en la medida en que la economía responda, tengan mejor situación los sectores asalariados, pensionados y asistenciados.

Y es que el país se encamina hacia una transformación económica profunda en la que habrá igualdad, pero sin igualitarismo.

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