Papito, el peluquero cubano que conversó con Obama

El peluquero Gilberto Valladares (Papito) fue uno de los emprendedores cubanos que participó el 21 de marzo con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en una reunión de diálogo e intercambio. Ese encuentro ocurrió en el Antiguo Almacén de la Madera y el Tabaco, de La Habana Vieja, donde el estilista dijo al mandatario que en la actualidad el 95 por ciento de los peluqueros en la mayor de las Antillas pertenecen al sector privado.

Papito, como todos le conocen, es responsable de uno de los proyectos más interesantes de rescate social en La Habana Vieja, y que lleva por nombre Artecorte.

La labor de la Oficina del Historiador de la Ciudad, con la égida del Doctor Eusebio Leal Spengler, estimula diferentes planes surgidos en la comunidad tal y como lo reconoció oportunamente Valladares.

Este proyecto fue elegido entre 300 de su tipo en el mundo mediante un concurso internacional auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización Mundial de Ciudades Patrimoniales.

La referida entidad patrimonial, con sede en Canadá, seleccionó en una primera etapa 13 programas, y luego quedaron tres, que fueron agasajados en su reunión anual de alcaldes en Oaxaca, México, en el año 2013, a la que asistió Papito.

Barbero y peluquero desde hace unos 30 años, al graduarse de una de las escuelas de este oficio a los 17, ahora constituye destacado promotor cultural en el Callejón de los Barberos, situado en Aguiar entre Peña Pobre y Avenida de las Misiones, parte antigua de La Habana.

Inaugurado en 1999, Artecorte se inició en la casa de Papito y expandió su influencia con el apoyo del Doctor Leal Spengler para, incluso a partir de sus beneficios económicos, fundar una escuela de barbería y peluquería gratuita para jóvenes del área.

Esta iniciativa se engarza con un Barbeparque, o parque infantil de barbería, en el que además de los niños jugar en aparatos con figuras de herramientas de peluquería, pueden pelarse en un salón creado allí, o con ayudas a una Casa de Abuelos.

El proyecto tiene su eje en la casa del estilista, una especie de museo activo con centenares de piezas de barbería rescatadas para una colección viva, pues los clientes se atienden el cabello.

Artecorte fue mucho más allá, al incluir colecciones, museo, pintura, música, y la escuela de un año, que en inicio era para los muchachos del barrio Santo Ángel y luego se amplió a otros interesados, de otras partes de la capital cubana.

Esos detalles los explicó Papito al presidente norteamericano Barack Obama, cuando aseguró además que se le otorga singular importancia al tema de los valores sociales, de ahí que en estos momentos 10 muchachas sordas aprenden ese oficio.

Pin It

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar