Conciencia Política

Un fino olfato colectivo prevalece en nuestro pueblo. Sabedor de deberes, desafíos, momentos claves de la historia, llenó las plazas del país este Primero de Mayo. No importó domingo ni calor para la presencia multitudinaria y alegre.

La convocatoria para la celebración era clara y definitoria: respaldar los acuerdos del Séptimo Congreso del Partido y homenajear a Fidel en su 90 cumpleaños, entre otras revolucionarias motivaciones. Quienes marcharon, gritaron consignas, levantaron carteles o enarbolaron banderas sabían a lo que iban.

Esos millones de hombres y mujeres, jóvenes y veteranos, negros y blancos, ese pueblo extraordinario y diverso que se vio en las calles, es fruto de una cultura y una conciencia política forjada y acumulada durante años; que fue salvadora y decisiva durante los duros momentos del periodo especial y sigue siendo baza mayor para estos tiempos de actualización y búsquedas.

No hay ojos cerrados. Los intentos de seducción, el discurso ahistórico y "suave", los artificios y el deslumbramiento han enganchado a unos cuantos. Los sacrificios que ha implicado la gesta revolucionaria, nuestros errores, la debilidad de espíritu ha alejado a otros. Pero la inmensa mayoría sigue de este lado de la Historia.

Nuestro reto mayor está en convertir cada día esa mayoría política en fuerza ideológica conciente y capaz para la batalla; en fuerza económica dinámica y pujante para el desarrollo.

Lo que como pueblo sabemos hacer en los grandes momentos, necesitamos confirmarlo en el diario deber. Más allá de lo logrado, requerimos profundizar la cultura política de nuestro pueblo para, como apuntaba hace unos días el Dr. Fernando Martínez Heredia, sacarle "más provecho a la vida que hemos construido entre todos, a la sociedad que despierta tanta admiración a millones de personas en el mundo y que sustenta tantas simpatías y manifestaciones de solidaridad que recibimos".

Fomentar la cultura anticapitalista y antimperialista, acendrar la apuesta por la justicia social, propiciar el pensamiento propio y el debate, la acción individual y colectiva por el bien, fortalecer los valores y la conciencia socialista desde la participación, son urgencias de estos tiempos de definiciones.

Como lo son también los enormes retos de producir con eficiencia, de desarrollarnos con creatividad y con mentalidad ahorradora, de desplegar en todo su potencial las formas socialistas de producción.

Vendrán ahora jornadas para el debate enriquecedor y revolucionario, cuando discutamos en el Partido y la Juventud, en las organizaciones de masas y sociales, en el seno de los trabajadores, los documentos analizados y perfilados en el Congreso partidista. Estaremos mirando al futuro desde una óptica colectiva y comprometida.

El viaje a lo desconocido que sigue siendo el socialismo como sistema social, será más seguro y efectivo cuanto más conciencia y cultura política acumulemos en su recorrido, cuanta más participación promovamos.

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