Cultura, emancipación y coherencia

¿Es posible frenar el influjo de la industria hegemónica del entretenimiento y construir una visión descolonizadora de los procesos culturales? Esta fue una de las preguntas que se hicieron nuestros creadores en el encuentro que sostuvo el presidente Díaz-Canel con el ejecutivo de la UNEAC y los principales dirigentes del Ministerio de Cultura y del ICRT.

Continuaba así el esfuerzo por dar seguimiento a los debates del pasado Congreso de la organización. El tema en esta oportunidad se centró en la Comisión “Cultura, medios y redes sociales”, que coordina Magda Resik, y sumó las valoraciones emanadas de la Comisión MINCULT-ICRT.

Hubo un momento del análisis en que se puso énfasis en la calidad del cine que se exhibe a través de la televisión y en la promoción intencional que debe acompañar la difusión de películas valiosas, descolonizadas y descolonizadoras.

Uno de los logros más trascendentes de la política cultural revolucionaria fundada en 1959 fue, sin ninguna duda, la creación de un espectador masivo para el cine de arte, para el cine no comercial, de Cuba y de todas partes. Hoy lamentablemente ha habido retrocesos, en este campo y en otros.

Las nuevas tecnologías, como sabemos, son útiles para difundir el conocimiento y la cultura o pueden replicar la agenda de la maquinaria de opresión y de hipnosis y ponerse al servicio de los “famosos” y de la “cultura-chatarra”. Es muchísimo más difícil en la actualidad el trabajo de formación de públicos, del gusto (que no nos viene instalado en los genes) y de ese “espectador crítico” capaz de distinguir el mensaje intelectual y espiritualmente enriquecedor de la estafa pueril empaquetada de modo deslumbrante.

Una de las palabras que más se repitió en el encuentro referido fue “coherencia”. Es cierto. Nos falta coherencia. Instituciones que tenemos los mismos objetivos actuamos demasiado a menudo de manera desarticulada, inconexa, contradictoria.

El Presidente nos convocó a dejar atrás “el diagnóstico” y a avanzar en la elaboración conjunta de propuestas concretas, cuyos resultados sean evaluados y medidos periódicamente. “Pensemos como país” en el frente cultural y echemos a un lado los feudos.

Me permití recordar en esa reunión algo muy trascendente que dijo Díaz-Canel al acudir a las urnas en el referendo constitucional de febrero, cuando se refirió a los pueblos que permiten que se fracture su identidad cultural y cómo quedan desamparados y terminan siendo víctimas inermes de la dominación imperial. (Tomado de El vuelo del gato)

 

 

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