Trump, chantaje y más chantaje

Mientras avanza el juicio político contra Donald Trump relacionado con sus sucios manejos con relación a Ucrania para dañar la imagen de su posible rival demócrata Joe Biden en los comicios de este año, el señor presidente de los norteamericanos acaba de entregarse a otra aventura de chantaje abierto y descarnado.

Se trata de su recién divulgado mensaje a Iraq de que verá obstaculizada su cuenta petrolera multimillonaria controlada por la Reserva Federal de los Estados Unidos, si se materializa la solicitud del parlamento de aquella nación árabe de expulsar a todas las tropas norteamericanas que aún permanecen en territorio nacional.

Recuérdese que Iraq fue ocupado militarmente hace dieciséis años en la titulada segunda guerra del Golfo.

El legislativo con sede en Bagdad votó días atrás una resolución contra la presencia militar gringa luego del asesinato por la aviación estadounidense del general iraní Qasem Soleimani, jefe de las fuerzas Al Quds, y de varios de sus colaboradores en la lucha contra el terrorista Estado Islámico, armado, pagado y entrenado por Washington y sus aliados.

Según se dijo, en un mensaje remitido desde la Casa Blanca a las oficinas iraquíes de gobierno, se amenazó abiertamente a Bagdad con bloquear su enorme cuenta petrolera en la Reserva Federal de los Estados Unidos, si los 5 200 militares gringos que aún permanecen en Iraq son obligados a salir del país.

Ello significaría privar a Iraq de la mayor parte de su presupuesto, toda vez que las ventas de petróleo representan el noventa por ciento de sus ingresos anuales.

Luego de la Primera Guerra del Golfo, bajo la presidencia de George Bush padre, se estableció una manipulada resolución internacional. Esta condicionó “el alivio de las sanciones y el embargo petrolero impuesto a Irak tras la decisión de Sadam Hussein de invadir Kuwait” a la remisión a la Reserva Federal de los Estados Unidos de todos los ingresos procedentes de las ventas de crudo iraquí.

Ese paso colocó en manos de Washington un claro control sobre los fondos mayoritarios de una nación ajena.

Es lo que ha permitido a Trump repetir sin pudor, ahora contra el parlamento iraquí, la extorsión que  instrumentó tiempo atrás con Kíev. Práctica que es y sigue siendo de los “pilares políticos”  de una potencia imperial sin ética ni decencia institucionales.

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