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Del pensamiento martiano

He leído y releído un sinnúmero de frases de ese genio universal que se llama José Martí en un documento que cuenta con 360 de ellas. Y ahora –no he resistido la tentación- quiero compartirlas con mis lectores. No solo por el simple placer que nos produce, sino porque las 85 que he seleccionado pueden contribuir, sobre todo, a los que recién se inician como escritores de la radio, independientemente del tema o temas que trate en sus guiones o libretos. Bien sabemos que siempre vendrá a nuestro auxilio. Al leer estas frases fíjense en la sorprendente vigencia que tienen en este complejo mundo que nos ha tocado vivir.


Quien se levanta hoy con Cuba se levanta para todos los tiempos.
Cuando un pueblo se divide se mata.
Plan contra plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque.
La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante: es proposición, estudio, examen y consejo.
¡Los flojos respeten, los grandes adelante! Esta es tarea de grandes.
Y Cuba debe ser libre –de España y de los Estados Unidos.
De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento.
Pueblo que se somete, perece.
Es recia y nauseabunda una campaña presidencial en los Estados Unidos.
(...) el sentimiento es también un elemento de la ciencia.
Podrán los gobiernos desconocernos: los pueblos tendrán siempre que amarnos y admirarnos.
Por Cuba va a cuajar la emancipación de la América.
Así, donde la razón campea, florece la fe en la armonía del Universo.
El odio canijo ladra y no obra. Solo el amor construye.
Se tratará como enemigos a los que como enemigos nos traten (...)
De vez en cuando es necesario sacudir el mundo, para que lo podrido caiga a tierra.
El cariño es la llave del mundo. Y el odio es su estercolero.
Un progreso no es verdad sino cuando invadiendo las masas, penetra en ellas y parte de ellas (...)
Donde el virtuoso se recata, el ambicioso vence.
Un ambicioso es un criminal.
Es cubano todo americano de nuestra América.
Lo culpable en las horas decisivas, es la indecisión.
Perdura lo que un pueblo quiere. El Partido Revolucionario Cubano, es el pueblo cubano.
La patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal.
La imitación servil extravía, en economía como en literatura y en política.
Un hombre que oculta lo que piensa o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado.
Aquí donde los trabajadores son fuertes, lucharán y vencerán los trabajadores.
Hasta que los obreros no sean hombres cultos no serán libres.
Sin honor no hay hombre. Cada cual viva de su sudor, o no viva.
La verdad bien dicha, dicha a tiempo, disipa, como si fuese humo, a sus enemigos.
Yo moriré sin dolor: Será un rompimiento interior, una caída suave, y una sonrisa.
No hay más que un medio de vivir después de muerto: Haber sido un hombre de todos los tiempos o un hombre de su tiempo.
Los malos no triunfan sino donde los buenos son indiferentes.
Ignoran los déspotas que el pueblo, la masa adolorida, es el verdadero jefe de las revoluciones.
Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero.
A quien merme un derecho, córtesele la mano.
Antes que impugnar, debe amarse al que nos dice rudamente la verdad.
La razón es nuestro escudo.
El que no sabe honrar a los grandes no es digno de descender de ellos.
Un pueblo libre y justo es el único homenaje propio de los que mueren por él.
(...) sólo dejan de entender la honradez en los demás los que han dejado de ser hombres honrados.
El talento, es el deber de emplearlo en beneficio de los desamparados.
Estatuas talladas en fango parecen los hijos de sociedades despóticas.
¡Y el que no pueda vivir honrado, que no viva!
En política, resistir vale tanto como arremeter.
Al acero responda el acero, y la amistad a la amistad.
Sin plan fijo es muy dudoso el éxito de una revolución.
Ver con calma un crimen, es cometerlo.
De hombre es ver de lejos ya disponerse al conflicto que ha de venir.
Mientras que la justicia no esté conseguida, se pelea.
Así se es hombre: vertido en todo un pueblo.
La América ha de promover todo lo que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte.
Los pueblos no se unen sino con lazos de fraternidad y amor.
Y hasta que no se haga andar al indio, no comenzará a andar bien la América.
Aplazar no es resolver.
Sin emoción se puede hacer escultor en verso, o pintar en verso; pero no poeta.
(...) prepararse un pueblo para defenderse y para vivir con honor, es el mejor modo de defenderlo.
No hay provecho privado, ni provecho público, si no se basa en el honor.
(...) un pueblo inteligente no puede ser fanático.
No hay espectáculo, en verdad, más odioso que el de los talentos serviles.
Es glorioso y da anhelo de gloria un anciano que ha vivido bravamente.
Comienza a ser desventurado un pueblo que empieza a ser desagradecido.
No hay monstruos mayores que aquellos en que la inteligencia está divorciada del corazón.
El robo, el abuso, la inmoralidad están debajo de esas fortunas enormes.
El monopolio está sentado, como un gigante implacable, a la puerta de todos los pobres.
La revolución en Cuba no es una trama; es el alma de la Isla.
En política hay que prever. El genio está en prever.
Los misterios más puros del alma se cumplieron en aquella mañana de la Demajagua.
El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos.
Lo pasado es la raíz de lo presente. Ha de saberse lo que fue, porque lo que fue está en lo que es.
Para qué, sino para poner paz entre los hombres, han de ser los adelantos de la ciencia.
Es un ladrón el hombre egoísta.
(...) los malos solo se abren camino por entre las divisiones de los buenos.
Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad de los Estados Unidos.
El egoísmo es el mal del mundo.
No es la inteligencia, recibida y casual lo que da al hombre honor: sino el modo con que la usa y la salva.
El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos.
Esto es muerte o vida, y no cabe errar.
(...) los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que más se apartan de los Estados Unidos.
Patria es humanidad.
(...) los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra.
Criticar no es censurar, sino ejercitar el criterio.
El lenguaje es humo cuando no sirve de vestido al sentimiento generoso o a la idea eterna.
El que ajuste su pensamiento a su forma, como una hoja de espada a la vaina, ese tiene estilo.
Instrucción no es lo mismo que educación: aquella se refiere al pensamiento, y ésta principalmente a los sentimientos.
Cesen los soberbios, y cesará la necesidad de levantar a los humildes.
Los tiempos grandes requieren grandes sacrificios.
Nada piden los cubanos al mundo, sino el conocimiento y respeto de su sacrificio: irá al universo su sangre.

NOTA DE INTERÉS

Revisando copias de guiones de otros tiempos y que archivé celosamente, me encuentro con uno que describe una faceta de Martí muy poco divulgada, pero no por ello muy especial ya que, a mi juicio, denota que es un eslabón más de su grandeza extraordinaria. Me refiero a la ropa que utilizaba.

Vestía pobremente, aunque sí con pulcritud y limpieza propias de su higiene personal cuidadosa, así como de su profunda cultura y de su sensibilidad humana y artística. Él mismo había dicho que tenía más precio el decoro que la hacienda; y que el lujo era venenoso y enemigo de la libertad, porque pudre al hombre liviano.

Refiriéndose al equipaje que utilizaba, Salvador Massip lo describió como muy modesto. Se reducía a una maleta y a veces a un maletín, que contenía unas pocas mudas de ropa interior y lo necesario para la higiene. Muy pocas veces llevaba de repuesto y mucho menos ropa de etiqueta.

El cubano Santiago I. Massenet, allá por el año 1892 describió de esta manera a Martí respecto a su ropa: "Aunque vestido decentemente, Martí traía puesto un sombrero de yarey, de anchas alas, de los que por acá cuestan 20 centavos y son excelentes para resguardarse uno de la fiereza del sol".

Cuando hablamos acerca de la forma de vestir de Martí vale la pena hacer referencia a una nota que éste le escribe a Gonzalo de Quesada: "Esta carta va de sermón, porque un zapatero, que está disimulando unas suelas, me da media hora de respiro". Y en mensaje a Máximo Gómez le dice: "A Pancho se lo devuelvo...Lo que no le devuelvo es su capa, que llevo a que me ampare, más que librarme de la lluvia, ni unos pantalones muy cariñosos y ya amados".

Sobre el cubano Salcedo, dijo Martí algo que también ilustra la cuestión que hablamos: "Sin queja ni lisonja, porque me oye decir que vengo con los pantalones deshechos, me trae los mejores suyos, de dril fino azul, con un remiendo honroso".

Lleguemos a una conclusión: La sencillez y la modestia siempre han ido de la mano de los grandes hombres de la humanidad. No hay duda alguna.

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