Tributo popular en Santiago de Cuba a Mártires de la Revolución

Cientos de santiagueros rindieron homenaje este martes a los Mártires de la Revolución Cubana en la ciudad oriental de Santiago de Cuba, guía de las presentes y futuras generaciones en la defensa de la Patria y el Socialismo.

En el retablo donde descansan los restos de los legendarios combatientes del Moncada, la Sierra Maestra y de la lucha clandestina se colocaron las ofrendas florales enviadas por el General de Ejército, Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el presidente Miguel Díaz Canel, y a nombre del pueblo de Cuba.

También hasta los panteones que guarda las osamentas de Frank País, Raúl Pujols y René Ramos Latour en el camposanto santiaguero fueron sus compañeros de armas con ofrendas florales.

Antecedió a esa actividad el tributo al jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento Revolucionario 26 de Julio y a su compañero de fila Raúl Pujols en el Callejón del Muro y la calle San Germán, donde fueron asesinados hace 62 años.

Al pie de las placas que perpetúan el cruel hecho ocurrido en la tarde del 30 de julio de 1957 se situaron ofrendas florales, y el laureado trovador Eduardo Sosa interpretó de Silvio Rodríguez, "Pequeña Serenata Diurna".

A los acordes de marchas patrióticas interpretada por la Banda de Concierto, los santiagueros se trasladaron desde el Callejón del Muro hasta la Placita de los Mártires para honrar la memoria de los que ofrendaron sus vidas durante la contienda insurreccional contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Un momento especial de esa cita con la historia lo constituyó el acto de entrega del carné de militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) a un grupo de estudiantes y trabajadores de la provincia de Santiago de Cuba.

Como colofón de esta jornada patriótica y de homenaje a los Mártires de la Revolución se realizó la tradicional peregrinación desde el Parque Céspedes hasta el cementerio Santa Ifigenia, recodando así el entierro de Frank País y Frank Pujols.

Encabezaron la marcha dos gigantes banderas cubanas y la roja y negra del M-26 -7 portadas por estudiantes que a su paso por la calle San Pedro recibieron un bautizo de pétalos de rosa como expresión de los sentimientos de lealtad y fidelidad al legado de los que murieron en la contienda libertadora.

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