De los “pinos nuevos”, homenaje a los mártires del 27 de noviembre

A sus héroes y mártires, símbolos imperecederos de siglos de rebeldía, luchas y anhelos, honraron hoy los “pinos nuevos” de la Revolución, a 149 años del crimen monstruoso del 27 de noviembre.

La pandemia obliga al distanciamiento físico y la multitudinaria marcha de cada año desde la Colina Universitaria y por todo San Lázaro, cedió esta vez su lugar a un acto sencillo, pero igual de combativo en la explanada de La Punta, ante el monumento erigido donde fueron fusilados los ocho estudiantes de Medicina en 1871.

Acompañaron el homenaje del estudiantado y los jóvenes, ofrendas florales enviadas por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República de Cuba, y los Consejos de Estado y de Ministros.

Diosvany Acosta Abrahantes, primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas, y José Ángel Fernández Castañeda y Yozara Acosta Nápoles, presidentes de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, respectivamente, encabezaron el acto conmemorativo, que tuvo al alumnado de Ciencias Médicas como protagonista mayor. 

Al pie de este monumento a la pureza frente a la barbarie, venimos a honrar a nuestros hermanos asesinados, primeros entre tantos mártires del estudiantado universitario cubano, afirmó Daniel Medina Fernández, alumno de cuarto año de Medicina y miembro del Secretariado Nacional de la FEU.

Aludió al 27 de noviembre como uno de esos días de cita ineludible con la Patria y su historia, de los que duelen, no importa el tiempo transcurrido, pero en los cuales la nación se agiganta y el deber llama al combate y a la reafirmación del compromiso de las generaciones jóvenes con Cuba, la Revolución y el porvenir. 

 El odio y la impotencia del colonialismo español segó sus vidas cuando apenas si comenzaban a echar alas sus sueños, los mismos que hoy hace realidad cada joven que cursa una carrera universitaria en nuestra amada tierra y que nos convocan a seguir luchando contra la maldad, la injusticia y los incontables crímenes que se cometen a diario en este mundo, enfatizó el orador.

Y recordó las palabras de José Martí: “Hay un límite al llanto sobre las sepulturas de los muertos, y es el amor infinito a la Patria y la gloria que se jura sobre sus cuerpos y que no teme, ni se abate, ni se debilita jamás, porque los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra”.

Con flores también y canciones nacidas del alma, rindieron tributo los jóvenes de hoy a Alonso Álvarez, Eladio González, Carlos de la Torre, Ángel Laborde, José de Marcos Medina, Pascual Rodríguez, Anacleto Bermúdez y Carlos Verdugo.

Fue este encuentro en La Punta el cierre de una jornada, que alcanzó a universidades y otros escenarios de toda Cuba y que en La Habana llevó al estudiantado hasta el mausoleo en la necrópolis Cristóbal Colón, donde reposan los restos de los ocho estudiantes de Medicina, casi adolescentes, asesinados el 27 de noviembre de 1871.

También en la capital y por la mañana, pero en la acera de El Louvre, la juventud estudiosa viajó a la raíz de la mano de especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad, para revivir el ambiente, la tensión y los sucesos mismos, antes, durante y después de aquel aciago día.

 

 

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