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La locución me ha salvado

Colocarse frente a un micrófono no es fácil. Lo sabe bien Patricia Angelino, quien no puede evitar el miedo, sobre todo en presentaciones con público.

Pero es difícil creer que ella era una muchacha tímida cuando accedió al curso de formación de locutores impartido por el profesor Benito Pérez Limonte en Santa Clara hace 32 años. Quizá el locutor, como el actor, puede ser otro en el ejercicio de su profesión.

Un locutor no precisa ser actor y viceversa. Pero la locución tiene mucho de actuación, sobre todo a la hora de interpretar un texto, de imprimirle vida. Cuando yo voy a trabajar, una Patricia se queda en la casa y otra va para la emisora. A mucha gente les cuesta trabajo entender que yo pueda sobreponerme a realidades tan duras como la perdida de una hija –también locutora-  y estar en la radio acompañando a otros. Es que los locutores estamos para eso. Lo que todo cuanto hagamos lleva un componente de naturalidad distinto al de la actuación".

En Radio Sagua ha protagonizado monólogos, chistes y mini-series. Incluso, ha imitado a personajes humorísticos. Preparada para cualquier eventualidad, Patricia recuerda la ocasión en que solo quedaron en la planta dos locutores y tuvo que hacerse cargo de nueve de las 18 horas de trasmisión.

La versatilidad la distingue, aunque prefiere los programas que le exigen un trabajo de interpretación complejo, con directores que soliciten varias tomas, que la obliguen a repetir. En ese sentido justiprecia la propaganda y la publicidad.

Nadie obtiene el salario del mes haciendo estas cosas. A veces necesitas treinta minutos o sesenta, para una mención que dura treinta segundos al aire. En otras oportunidades basta con cinco minutos; pero nadie calcula la connotación de una obra que se reitera varias veces al día durante meses, que no es como la noticia que sale al aire un día, o el programa que se presenta una sola vez".

La más reciente acreedora del Premio Nacional de Locución Violeta Casal ha grabado spots y presentaciones en diversas emisoras. Convida al sosiego y la relajación durante el espacio de CMHW En el claro de la luna (domingos, 10 p.m.).

Los oyentes de Radio Sagua atienden a los consejos que ofrece en la revista matutina En familia (lunes-sábados, 9:20 a. m.) desde hace 25 años. Es fácil imaginar a los amantes arrullándose con su voz al escuchar A solas contigo (lunes-sábados, 11:00 p.m.), donde se ha desempeñado como declamadora.

También presenta espacios musicales, desde especializados dedicados a los clásicos, hasta un guateque. Admite que en su profesión hay que desdoblarse y no excluye las influencias.

Hay figuras a las que una siempre tiene presentes y cuando se empieza, las imitamos. Es lógico. Yo imitaba. Aprecio la capacidad que tenían Consuelo Vidal y Germán Pinelli para entretener. Pero, poco a poco, fui definiendo un estilo conversacional que mezcla simpatía, sensualidad y cubanía. Todo surgió de manera espontánea y hoy me sorprende que la locución de Radio Sagua sea así. Aquí abundan las sopranos y hay cierta musicalidad en las voces femeninas que ha sido mal vista en otros lugares, pero ha funcionado y las comisiones evaluadoras se han ido satisfechas".

Incluida en el libro Mujeres locutoras de Cuba, de Josefa Bracero Torres (Editorial Capiro, 2011), Patricia de los Ángeles Angelino Casas transitó del tercero al primer nivel artístico, valorada por figuras de la talla de Gladys Goizueta, Roberto Canela, Ernesto Valdés y Alfredo Iturria.

Considero que se reparten primeros niveles con mucha prisa. Es bueno ir de menos a más, poco a poco. Esta es una profesión que requiere de superación constante y solo nos acercamos a lo perfecto con el paso de los años".

El calendario indica la proximidad de la jubilación, pero la Angelino seguirá encantando a la audiencia del centro del país con su voz de colorido singular. ¿Se sentirá en deuda con la radio? ¿Deberá algún tributo a su profesión? La confidencia final devela la respuesta:

He dedicado a Radio Sagua mis mejores años. Me han invitado a trabajar en otras emisoras, pero me siento identificada con Sagua la Grande -la ciudad donde nací- y con la radio que se hace aquí. La salud y los retos de la vida, especialmente la custodia de mi nieto, me han alejado en fechas como la del 31 de diciembre. Antes siempre estaba, pero creo que nunca podré apartarme del todo, porque los oyentes también integran mi familia. Con ellos aprendo. La locución me ha servido para aprender mucho, me ha ayudado a pensar, a levantarme cuando he caído. La locución es mi refugio. Me ha salvado.

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