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Luis Alarcón Santana: La locución es un arte sin límites

Luis Alarcón Santana es un destacado locutor de la Radio y la Televisión Cubanas, posee una vasta experiencia en la profesión alcanzada por su transitar en diferentes medios del país.

Alarcón con gentileza accedió a responder varias preguntas acerca de los parámetros a tener en cuenta, para alcanzar el éxito en la conducción de programas en los medios audiovisuales.

¿Qué elementos técnicos considera Usted como los fundamentales para alcanzar una buena locución?

Hay cuestiones que técnicamente son fundamentales, por ejemplo, en cuanto a la voz no creo que tenga que ser ni más, ni menos grave.

Cualquier voz que sea radiofónica, con un sonido agradable es buena y no
tienen que ser las voces más graves.

Tradicionalmente se usan esas voces porque gustan, no tienen que ser atipladas, pero es importante que no tengan limitaciones fisiológicas (naturales) como la nasalidad excesiva, o los defectos nombrados pseudodislalias. Existen dislalias adquiridas, en Cuba en algunas regiones las hay marcadas y constituyen fenómenos negativos producto de la transculturización como lo calificara Fernando Ortiz. Por ejemplo, en
la región más oriental del país es casi natural el cambio de la R por la L, que se convierten en las llamadas dislalias culturales.

Cuando impartimos los cursos de locución decimos, que al menos en esta profesión, la persona no puede tener dos idiomas: uno de andar y otro de salir. Hay que hablar siempre con el de salir, como un hábito normal.

Sin embargo, hay experiencias que si caben dentro de una posible norma del hablar cubano, que es la aspiración de la S y ese defecto se presenta en casi todo el país y se omite su pronunciación por completo en la región oriental.

En la conversación coloquial, es casi una norma, aunque creo que los lingüistas tampoco consideran normal aspirar la S. Sin ofender, hasta un analfabeto mexicano no la aspira.

En el caso de los locutores existen fenómenos que son inherentes a su formación y que no pueden descuidarse nunca. Nadie puede conformarse con no pronunciar algo correctamente, sobre todo la dicción y la pronunciación tienen que ser correctas, porque la calidad del mensaje está precisamente allí. Ello le da un valor agregado al mensaje.

La interpretación es fundamental. La decodificación individual que se hace de un texto, de lo que quiso decir el autor es primordial, pero ello tendría más valor si fuera correctamente pronunciada y expresada.

Existen otros fenómenos que tienen que ver con la correcta interpretación y es la importancia y el sentido de las pausas, del silencio, que le dan calidad a ese mensaje. Es necesario que los locutores conozcan esta técnica, la cual no está sustentada en algún capricho o algo festinado.

Cuando se comienza a estudiar la lingüística aplicada a la locución nos damos cuenta que las reglas gramaticales parecen rígidas, pero su estudio ratifica que son inviolables.

Todo el mundo debe conocer que antes de B y P se escribe M, porque además es algo lógico la M y la P son bilabiales y por tanto sería absurdo hacer una N que es nasal, ya que la lengua se ubica en otro lugar para la pronunciación.

Cosas tan elementales como esas sustentan la cotidianidad del locutor, quien debe percatarse de que hay que estudiar y aprender todo eso.

¿Qué valor le atribuye a la modestia y la ética en un locutor?

Un poeta árabe decía nunca llegar a la plenitud…, en cuanto llegas a la plenitud viene la luna llena y después el cuarto menguante, por eso hay que estar siempre en el cuarto creciente.

El absurdo mayor en la personalidad de algunos es creer que llegaron y no saber cómo llegaron. Yo no estoy dotado de la inteligencia de esas personas, porque todos los días me doy cuenta de que hay cosas que no sé, y de que hay cosas que debo aprender y consolidar.

Ningún locutor que se respete debe obviar todo lo que socialmente ocurra a su alrededor, todo es importante para su trabajo porque Usted es un profesional de la palabra.

Se deben conocer todos los acontecimientos sociales del mundo en que vive, qué sucede en él y hasta de las mínimas inquietudes de los hombres como de dónde vengo, qué hago aquí, hacia dónde voy. Es imprescindible al menos tener explicaciones para esos fenómenos.

Cuando me preguntan usualmente responde que soy un aprendiz de locución,
en algún momento dejaré de ser y me voy a ir con la tristeza de haber dado todo lo que quería, por eso trato de saber, al menos, por qué tengo que hacer las cosas de esta forma, no existe nada de capricho en el ABC.

¿Qué importancia le concede a la constante superación de los locutores?

No podemos apartarnos del espíritu de superación constante, no se puede dejar nunca de estudiar y no me refiero solamente a los estudios académicos, porque hay conocimientos culturales que no se adquieren en la escuela; no me refiero a los niveles educacionales, sino a la CULTURA con mayúsculas. La Educación y los conocimientos van por vías distintas.

Conozco personas que siendo educadas y con un nivel académico alto, no
son cultas.

Los médicos tienen un axioma que dice: ¨el médico que de Medicina solo sabe, ni de Medicina sabe…¨ En el caso de los locutores, donde la comunicación es tan importante, pensar que llegué, que todo me lo sé, porque tenga determinadas explicaciones lingüísticas, o cierta cultura es un grave error, que se paga muy caro.

Es necesario respetar los conocimientos de todas las especialidades y profesiones y poder aprender de todos, que todo el mundo te pueda explicar algo que no sabes.

Debemos estar abiertos al conocimiento y pensar que todos te pueden enriquecer ese acervo. Aún cuando consideres que lo tienes, debes ser consecuente, no alardear de ello, hay que evitar ser petulante. Hacer alarde de nuestros conocimientos  no ayuda y tenemos que cuidarnos de ello, porque además el público que nos oye es muy sensible e inteligente.

Se debe estudiar todo lo que tenga que ver con tu profesión, aunque se pueden presentar diversas variantes específicamente en el mundo artístico. Fue para todos normal que Benny Moré no supiera una nota musical y le pidiera a Generoso Jiménez lo que él quería, para que se lo escribiera, pero eso no es lógico ahora cuando todos tenemos la posibilidad de estudiar y genios como el Benny no nacen todos los días.

Cuando empecé a desempeñarme como locutor era empírico, y después de una alta calificación fue que por primera vez estudié lingüística y fue solo entonces que pude entender a cabalidad los horizontes maravillosos de este mundo.

Tampoco debemos pensar que los jóvenes nos harán sombra. Los cursos están abiertos para todos, estamos obligados a conocerlo. En ellos se dan las herramientas para desarrollar el trabajo, aunque insisto en que nunca debo creer que todo me lo sé y que soy un bárbaro o una estrella.

Respecto a la polémica de enmendar los errores al aire. ¿Cuál es su opinión?

Existen locutores que cometen errores cuando hacen un programa en vivo y no los rectifican. ¿Cómo Usted no va a rectificar? ¿Piensa que quienes lo escuchan son tontos? ¿Es Usted el único inteligente, capaz, como para darse cuenta de que se equivocó?

Usted tiene que respetar a ese público, que exige determinadas normas. La nuestra debe tender hacia la perfección y si no lo hago perfecto, al menos ese era mi objetivo.

En esta profesión la meta debe ser siempre ganar sobre la base de la calidad y ninguna norma nunca será suficiente en relación con lo que merece nuestro trabajo.

Los directores comenten un error cuando nos dicen que no nos reconocen en la calle. El locutor tiene que ser la referencia y una norma de habla culta de los cubanos.

En algunos países se recomienda a los estudiantes que para aprender la lengua materna escuchen tal o mas cual emisora porque se expresan correctamente. Nuestra aspiración es convertirnos en una referencia del hablar correctamente, sin rebuscamientos chocantes, ni ultra perfecciones.

El aula de nosotros es muy grande, es de millones de alumnos, por tanto debemos ser la referencia. No admito que alguien se equivoque y lo deje así. NO lo admito.

Pensar siempre en el público deviene divisa insoslayable para un locutor.

Es fundamental respetar al público, las personas merecen respeto y Usted es una opción y  no el NON-PLUS-ULTRA. Creerse que lo oyen a Usted solamente es algo sin calificativos.

Aunque los guiones sean muy buenos hay que estudiar de manera permanente todas las cuestiones lingüísticas, todo lo que se admite, porque el uso del idioma es una cosa viva, no un descubrimiento.

Martí decía: ¨…no piense nadie que el lenguaje es la cabalgadura del pensamiento, al contrario, el pensamiento es jinete del lenguaje…¨
Primero aprendemos a designar los objetos, para poder después usar el lenguaje, por tanto hay que enriquecer el pensamiento.

Somos profesionales que contamos con el privilegio de entrar a todos los lugares,  incluso hasta prohibidos e íntimos para algunos, por ello lo mínimo que uno puede hacer es tratar de respetar eso, siendo fiel a esa posibilidad.

¿Consejos a seguir ante un guión deficiente?


Dicen los buenos realizadores que un mal guión lo salvan los buenos locutores, al igual que un buen guión lo hunden los malos locutores, porque la interpretación fue muy deficiente. Hay de todo en la viña del Señor.

Ante los malos guiones se debe saber para qué público se hace el programa; qué espera el público del locutor, o qué espera del programa. Algunos directores tienen confianza en el conductor y te dicen ¨arréglalo¨, ¨sálvalo¨, pero eso sólo se produce en equipos de trabajo donde hay armonía, confianza y donde te dan esa posibilidad.

En ocasiones se deben rectificar algunas cosas y te dicen que lo dejes así, porque así lo quiso quien lo escribió, como si uno fuera a decir que el guión lo escribió fulano y fue arreglado por mí. Lo que importa es que lo que se escuche sea bueno para la audiencia.

Los textos pueden estar escritos correctamente, pero no suena al oído porque no estamos acostumbrados a hablar así, por eso en ocasiones es mejor cambiarlos para que se oiga bien. Eso ocurre con las frases subordinadas enorme, que por cierto deben acabar de desaparecer del lenguaje radiofónico. Es necesario escribir y hablar sin purismos, sin frases rebuscadas y preciosistas.

También ocurre que a veces algo no te resulta cómodo, pero es necesario decirlo de esa manera, porque también es importante respetar la intención de quién lo escribió, o porque son las características del personaje, en estos casos hay que apelar al artista que llevamos dentro.

¿Algunas exigencias de los programas en vivo?


Tradicionalmente en la Radio hacemos programas en vivo en los cuales solo tenemos la producción musical y el resto lo tenemos que poner nosotros. En otros casos no. Sin embargo, existe un sello personal que no aparece en el guión y se puede cambiar, modificar. Distinguirte de los demás, tener tu estilo te permite cambiar el guión y ajustarlo a tus características.

¿Qué importancia le concede al trabajo en equipo?

Es fundamental. La decisión del Director sobre lo que el guionista escribió no concluye el proceso. El trabajo de asesoría tiene que estar presente, el debe recordar constantemente para quién se escribe.

Eso se ve mejor en los dramatizados donde intervienen efectistas, musicalizadores, pero en general debe ser así para cualquier programa. El trabajo en equipo debe funcionar con esa mecánica.

¿Verosimilitud de los mensajes?

Lo leí por primera vez en un reportaje de un periodista ruso y desde entonces lo digo constantemente: para convencer hay que estar convencido.

Artistas y locutores deben estar convencidos de que los textos son parte de su criterio, es parte de su verdad, sumarse a ella, porque entonces NO convence   y esa nota falsa se percibe fácilmente por los oyentes, por esoes muy común oír: eso no se lo cree ni el mismo. Ello va implícito en el respeto a la audiencia que es sensible y se da cuenta de que lo que se dice es falso y no se siente.

La voz no es como el papel, no aguanta todo lo que le ponen. El micrófono amplifica todo lo negativo, las palabras vuelan y los escritos quedan, por tanto el cómo lo dijo es la esencia del problema que suele ser muy peligroso.

Hablar es decir lo que se debe decir, como se debe decir, cuando se debe decir  y donde se debe decir. Hablar no es ser un papagayo, hay que cumplir  con determinadas reglas.

Por eso es tan importante la dramaturgia, incluso en los programas informativos. Los textos y las noticias no son impersonales. Yo no digo igual una reflexión de Fidel que un mensaje de cualquier otro presidente, cada texto exige un tono, porque somos personas con determinado nivel de comprometimiento y si no lo sientes, al menos
tienes que fingirlo.

En la locución no debe haber impersonalidad, las terceras posiciones no son creíbles y los informativos exigen un elevado nivel de veracidad. Este trabajo es espersonalizado y carente de propiedad, pero si Usted no cree lo que dice NO es artista, no es creíble nunca.

Hay que evitar las falsedades y reflejar buen nivel de veracidad, pero hay personas que sí y otras que nunca llegan aunque se empeñen.

¿Qué importancia le confiere al requisito de ser universitario para el desempeño de la locución?

Lo más importante para los locutores es que se comprometan con ese nivel educacional, pues los hay con un título y no cumplen con los requisitos básicos a los que anteriormente hacía referencia y viceversa.

En los Consejos Artísticos y en los Consejos Técnico-Asesor hay personas de mucha experiencia y elevada sensibilidad artística y precisamente son ellas las encargadas de analizar cada caso, para no perder talentos.

Lo que es inconcebible es que alguien renuncie a estas herramientas de trabajo, aunque reitero que hay dotes y talentos naturales los cuales sería una lástima perderlos.

El talentoso no debe obviar esas herramientas y mecanismos de trabajo y se desaprovechen sus dones, es triste que Usted tenga talento y no sea aceptado porque no tenga el nivel escolar.

Tuve la dicha de tener como Maestro en varias oportunidades a Germán Pinelli, quien se definió con voz de ¨pito globero¨. Sin embargo él respaldó esa voz con talento, cultura, con conocimientos tan vastos, que apenas ni te dabas cuenta de la mala calidad de su voz, porque la adornaba  y resultaba imperceptible.

En su caso había un extraordinario talento, simpatía y conocimiento de saber a dónde quería llegar y cómo, pero sobre todo existía la voluntad de ser creíble y eso sólo se logra con profesionalismo, con el corazón.

Usted le tiene que poner amor a lo que hace. Como decía mi Mamá es sentirse apasionado por lo que se hace.

Algunos consejos para ganar en eficiencia.

La preparación general es importante, para poder dominar los nervios. No concibo trabajar sin antes hacer ejercicios de respiración. Hay que conseguir autocontrol, dejar a un lado la ansiedad, sentirse seguro de sí mismo, atemperarse.

Pensar siempre que en el público los hay que saben mucho más que yo, y para algunos estoy aportando y para otros no, pero la conducción debe ser inteligible para todos, tratando de satisfacer, al menos, a la generalidad, lo cual es muy difícil, aunque quizás lo sea más aprender de las críticas.
   
        

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