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De cuando se escuchó en Cinco voces el sonido de la Patria

Érase una vez Cinco hombres cubanos que luchaban por la paz y la justicia, la supervivencia de la tierra; Cinco hombres que dijeron adiós a sus familias y salieron al mundo a salvarlo, hasta que un día común unos agentes irrumpieron en sus vidas, y los encarcelaron.

En lo más profundo de una fría y triste prisión estadounidense empezó la batalla por la verdad de los Cinco hombres. Intentaron silenciar sus razones, aquellas que les hicieran afirmar con vehemencia firme el deseo de tener más de una vida para entregar a su Patria.

Pero no lo consiguieron.

Durante 16 años se escucharon las voces infinitas de su pueblo y de todas partes del mundo que se multiplicaban, y muchas de ellas, las que no llegaron a través de las cartas y mensajes, se les filtraron por los resquicios de aquel aparatico que les llevó la ilusión y la esperanza, cuando la soledad irresistible amenazaba. Las emisiones del programa La luz en lo oscuro, que comenzó a transmitir Radio Rebelde el día de las madres de aquel año 2002, viajaron hasta las prisiones todas las semanas.

“Imagínense por un instante en una celda oscura, una celda húmeda, sucia, parecida a la de Kcho, pero mucho más terrible, una celda sin esperanza —la esperanza no se puede dibujar, la esperanza es la cosa difícil de tener que vivir ahí porque no queda más remedio—, en esos momentos duros, cuando te llega el único aliento desde un radiecito...”, fue el testimonio del Héroe de la República de Cuba Ramón La­bañino, durante la última emisión del programa que salió al aire este domingo desde el Palacio de Convenciones de La Habana; otro acontecimiento de los muchos que desde el pasado di­ciembre se acumulan en la historia presente de la Isla, cada uno más feliz, más conmovedor que el anterior.

Quienes sintonizaron “la emisora de la Re­volución”, nacida en el corazón de la Sierra Maestra en la cúspide de la lucha revolucionaria, que ahora arriba a su aniversario 57, volvieron a escuchar el corazón de los Héroes cubanos abriéndose a su pueblo, desentrañando los misterios de la cárcel, de sus vidas, de su amor infinito por la patria, y sobre de todo, de lo que significaba ese vestigio de luz en medio de tanta tristeza.

Quien más sufrió la ausencia de “ese oasis de optimismo y patriotismo”, como él mismo lo calificara, fue Gerardo Hernández Nordelo: “En la primera etapa en Miami se escuchaban Radio Reloj y otras emisoras, y les digo con toda honestidad que cuando nos dividieron lo primero más difícil fue la separación entre nosotros, pero lo segundo fue, en mi caso, la pérdida de la radio nuestra”.

“Después de mucha insistencia me dijo un preso: ‘si nos ponemos se agarra Radio Habana Cuba’, pero lo único que lograba escuchar eran unas voces que se confundían. Recuerdo un día que dijeron ‘tiene que ser aquí, porque me parece que dijeron la palabra Cuba’, hasta que comenzaron los acordes del Himno Nacional. Fue muy emotivo ese momento”.

Pareciera que cada uno le debe una historia estremecedora a la magia de la radio, el agradecimiento por las horas de aletargada angustia en que los acompañaron, y aquel primer saludo a los Cinco Héroes que se escuchó desde las celdas.

“Nosotros escuchamos a través de Radio Rebelde el discurso de Fidel en el Cotorro. Ra­món y yo en la misma celda lloramos juntos cuando perdió la conciencia momentáneamente. Lloramos escuchando a Polo Mon­tañés la primera vez que salióRegresaré”, comentó Re­né González a los radioescuchas, al tiempo que Antonio Guerrero (Tony) en esa humildad que brota naturalmente del alma de estos hom­bres, agradeció a todas las voces sin rostro que hicieron posible que llegaran hasta él las emisiones de la radio, y entregó a Demetrio Villaurrutia, director de La luz… un obsequio en nombre de los Cinco a Radio Rebelde y Radio Habana Cuba: la imagen de Fidel, Raúl y el Che, durante un primero de mayo.

24 DE FEBrERO: CORAZÓN CORAZA DE FE Y GLORIA

Dicen que el pueblo de Cuba está diferente desde que los hombres que padecieron pobreza y desgracia por defender una gran verdad, regresaron a la Patria. Dicen que el 24 de febrero fue otro día grande, que el pequeño archipiélago creció de nuevo ante la integridad humana de los hombres que cuidan de él, y que miles de espectadores permanecieron atentos a la condecoración.

Se sabe todo de la satisfacción de este pueblo, pero La luz… descubrió el misterio del sentir de los Cinco Héroes cubanos.

Para René González, el 24 de febrero fue la síntesis del proceso de acumulación de afectos que comenzó desde su regreso. Lo que más le “tocó” el alma fue, sin duda, la emoción que se reflejaba en el rostro de Raúl mientras entregaba las medallas. “Yo creo que él estaba viendo a sus hijos recibiendo de su generación todo el resultado de la lucha que ellos han llevado a cabo por tantos años”.

Sin embargo, una certeza mayor se le escuchó decir a Tony, y es esa de que “en definitiva un título, por alto que sea, significa una trayectoria, pero lo importante es lo que empieza a partir de ese momento”. “Si a alguien se le puede llamar héroe es a aquel que todos los días se levanta y hace lo que tiene que hacer en medio de un millón de dificultades, ese es el héroe verdadero que tiene Cuba. Yo creo que eso es lo que en ese momento sentimos cada uno de nosotros, ese compromiso a seguir haciendo lo que la Revo­lución necesite”, dijo no sin clavar en la conciencia de los presentes la sensación de no haber hecho suficiente para servir a la Patria.

Al responder sobre el regalo de los niños de la Colmenita, Gerardo y Ramón revelaron una esencia que seguro no escapará de la percepción de los pequeños. El primero expresó sentirse en el cielo; mientras, para el segundo, “lo sencillo también embarga lo inmenso. (...) Las niñas y mi esposa me habían dicho que siempre lloraban mucho viendo la obra, porque era humanamente muy intensa, que tocan las fibras más intensas de los familiares, de la historia nuestra, del desgarramiento humano que es la prisión, de la lejanía de tus seres queridos, de ver crecer a tus hijas lejos de ti y no poder hacer nada por ellas, y la impotencia ante una enfermedad... Abracadabra trae todo eso”.

Y volvieron a agradecer por la lucha, por la radio, por las cartas, por la espera, porque será difícil para estos hombres poder borrar las cicatrices de la cárcel y las intermitentes alegrías que llegaban de la tierra: “Yo quiero recordar aquella sesión de la asamblea en el 2001 donde se nos concedió el título, y nosotros tuvimos la oportunidad de seguir por la radio las intervenciones de cada uno de los diputados que expresaron su opinión”, rememoró Fer­nando González Llort.

EL MUNDO NECESITA TENER HÉROES

Pocas descripciones tan profundas se habían escuchado de los Héroes que unos agentes apresaron un día común, y es porque a ellos nadie llegó a conocerles tanto como sus abogados, esos que sin importar consecuencias se lanzaron a la lucha contra la injusticia. Por eso también La luz… abrió sus micrófonos para ellos.

El cubano americano Joaquín Méndez, quien asumió la defensa de Fernando, los calificó como “los Cinco titanes”. “En Cuba y otras partes del mundo se conocen como los Cinco Héroes, para mí siempre han sido Cinco Titanes”, dijo al explicar que nunca hubo una queja por su parte, siempre “muy agradecidos por todo, aunque no siempre logramos lo que queríamos lograr”.

Para el experto en apelaciones Orlando Do­campo “fue un orgullo inmenso representar a Cinco caballeros de una calidad tan excelente, unos individuos respetuosos, inteligentes, cultos, valientes”. Sobre la experiencia a la que estuvieron sometidos en el “hueco”, explicó que “las personas que ponen por dos semanas salen de ahí como un fantasma, estos caballeros estuvieron 17 meses y salieron fuertes, y eso demuestra su calidad, su disciplina, su fortaleza mental. Siempre lo demostraron en su manera de comportarse y en su actitud, que ellos estaban ahí injustamente, porque lo que estaban haciendo era defender su patria”.

Una verdad escrita desde hace mucho en las páginas de historia de esta tierra, y que los Cinco cubanos vinieron a sellar con tinta roja en los años de injusta prisión, la lanzó el letrado Ri­chard Klugh, en disertación a la cual se unieron también Bill Norris, abogado de Ra­món, y el puertorriqueño Rafael Anglada, del equipo de la defensa: “Siempre el mundo necesita tener héroes, alguien que pueda servir de ins­piración, pero ahora es más importante que nunca, porque hay muy pocos héroes en el mundo”.

Por eso cuando a los Cinco se les asignó la misión de proteger a su patria dijeron que sí sin pensárselo dos veces; y cuando a Ramón su abogado le preguntó qué significa ser héroe, respondió con rapidez que ser héroe es tener el grado más alto de responsabilidad ante su pueblo, representarlo con dignidad, ser leales a sus principios revolucionarios; verdades todas que enarbolaron desde el fon­do de sus cárceles estos hombres cubanos que luchaban por la paz y la justicia, y vinieron al mundo a salvarlo.

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