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Ricardo Llaguno, un radialista excepcional

Todo Cienfuegos recuerda a Ricardo Llaguno Fernández. Existen muchas aristas para que este hombre singular permanezca en la memoria de los que le conocieron personalmente y otros a quienes solo llegan referencias suyas: poetas, escritores, cultores de todas las artes, aficionados al deporte, interesados por el conocimiento científico, apasionados por la radio y revolucionarios como Llaguno lo fue, porque ante todo fue eso: un revolucionario ferviente de lo cual dio ejemplo con su vida.

Nació en cuna humilde en el pueblito de Abreus el 25 de marzo de 1932. A la edad de veintitrés años se incorporó a la lucha clandestina contra Batista como miembro del Movimiento 26 de Julio – del cual fue uno de sus fundadores - y desde esa trinchera participó en actividades que le llevaron al calabozo y a sufrir fuertes golpizas por parte de los soldados de la tiranía; maltratos que le dejaron huellas físicas para toda la vida. Abreus, Rodas, Cienfuegos y Santa Clara figuraron entre los escenarios donde enfrentó a aquel desgobierno.

Al triunfo de la Revolución mantuvo su inquebrantable vocación revolucionaria y abrazó el proyecto socialista que profundizaría las necesarias transformaciones políticas, sociales y económicas de la nación cubana. Participó en la Lucha contra Bandidos en el Escambray, en los preparativos durante la Crisis de Octubre y en cuanta misión le fue asignada.

Ejerció como maestro en varias oportunidades y se desempeñó en puestos de dirección, entre ellos como Director de Cultura en el municipio de Cienfuegos de 1960 a 1965. Empezó a cursar la carrera de Ingeniería, la cual dejó para estudiar Control Económico, graduándose como licenciado en 1978. Como economista creó, fundó y puso en marcha el Centro de Cálculo del Puesto de Mando de la Agricultura en la provincia de Cienfuegos, del cual fue director durante varios años.

A la par de sus actividades en el terreno de la economía, ejerció tareas como investigador de la música campesina cubana y el folclor afrocubano en Cienfuegos, propiciando actividades públicas de carácter didáctico. El Museo Provincial de Cienfuegos fue escenario de “La Noche del Punto Cubano”, una peña “sui generis” interactiva y de arraigo popular visitada por personalidades de la cultura cubana, entre ellos la Dra. María Teresa Linares, Argeliers León, Las Hermanas Martí, grupos folclóricos afrocubanos y varios más. Era ocasión para que los participantes dialogaran en directo con aquellas figuras en un intercambio cultural y humano sin precedentes en la historia de la Perla del Sur.

Fue un pensador y destacado crítico de arte; tanto de la música, la literatura, las artes escénicas y la pintura, hasta el quehacer de los medios de comunicación. En todo ese contexto amplio, Ricardo Llaguno se destacó como radialista. Incondicional amante de la difusión cultural, fue un convencido de que la radio era y es vehículo por excelencia para llevar la identidad y el conocimiento universal hasta el rincón más lejano. Entre finales de los años ochenta y comienzos de los noventa, luego de cumplimentar tareas en responsabilidades económicas dentro del Ministerio de la Agricultura, decidió emprender el acariciado sueño de aportar a la radio a tiempo completo.

La presencia de Llaguno en Radio Ciudad del Mar representó positivamente mucho en el quehacer de nuestra radioemisora y en su ambiente creacional. Hizo incontables aportes a la programación de la música campesina desde su puesto como jefe de la redacción de espacios musicales; le correspondió, igualmente, el renacimiento del programa “Con los Grandes de la Música”, rescatando así una tradición que desde los primeros años del triunfo de la Revolución figuró entre los más altos logros del ámbito radial y que se mantiene hasta la fecha, tal vez uno de los pocos – si no el único de su género – en las radios provinciales.

Decir que promovió e hizo realidad el renacimiento de un programa de música clásica no significa en lo más mínimo dar la imagen de un hombre que diera la espalda a lo popular. De la misma manera que difundió a Mozart, Beethoven, Bach, Shostakovich y Tchaikovski, así mismo propagó el gusto por la buena música popular cubana; cercano a las creaciones de Ignacio Piñeiro, Rafael Ortiz, Juan Formell y Adalberto Álvarez, entre muchos, dio fe de que no existen fronteras entre lo clásico y lo popular, sin dejar de admirar los aportes de grupos de otras nacionalidades como Los Beatles, por mencionar solo uno.

Estuvo consciente de la importancia del vínculo entre cultura, conocimiento y ética; de ahí una idea suya convertida en programa fue “Cuestión de Criterio”, donde abordó con sentido crítico y constructivo aspectos de la problemática cultural. Al mismo tiempo, con la modestia y espíritu solidario que le acompañaron siempre, jamás fue de quienes anhelan gloria para sí. Cada programa que creaba constituyó para él – lo hizo saber expresamente en más de una ocasión – un camino a ser continuado por otros. Por esa razón escuchaba cualquier iniciativa con mucha atención.

El 29 de diciembre de 1994 fue triste para la cultura cubana. Ese día dejó de existir en Cienfuegos Ricardo Llaguno Fernández coincidiendo con el deceso en La Habana del maestro Rafael Ortiz, gloria de nuestra música popular.

Además de un radialista en todo el amplio sentido de la palabra, Llaguno fue el ser humano íntegro, comprometido con sus ideas, revolucionario, fidelista y marxista a toda prueba. Fue el amigo sincero que dio siempre su mano franca; de esa raza buena, martiana, de gente con la que se colabora a gusto, se discute y discrepa en los temas más profundos del pensamiento sin que las diferencias – siendo sinceras e inspiradas en la virtud – impidiesen la continuidad de la amistad.

Llaguno, en sus convicciones y en su integridad personal, llevó una vida humilde; tanta, que con una obra poética de riqueza digna de ser estudiada, jamás quiso publicarla. En ningún momento aprovechó posición alguna para su beneficio personal, y al contrario promovió la difusión de obras de otros artistas que consideró dignas de ser dadas a conocer.

Fuimos amigos, oí muchos de sus consejos, lo recibí en casa junto a mi familia, nos tomamos más de un café y un traguito de ron, que tanto le gustaba; reíamos haciendo chistes y hasta tuvimos nuestras discrepancias, siempre como buenos amigos y colegas.

No todas las personas tienen en la vida el privilegio de contar con la amistad de un ser genial, fuera de serie, como lo fuera Ricardo Llaguno. Son muchos los de mi época que compartieron esa suerte de ser amigos y discípulos suyos.

No debo concluir sin antes citar palabras textuales de otro de sus grandes amigos – y mío propio también -, el destacado intelectual, poeta y escritor cienfueguero Alberto Vega Falcón quien acerca de él escribiera:

“La sagacidad de su pensamiento, la mirada escrutadora, que abarcaba todas las manifestaciones del arte, nos acompañó en los eventos más importantes de la cultura cienfueguera y sus valoraciones contribuyeron de forma destacada al análisis de los problemas más peliagudos del acontecer nacional”. (*)

Por lo que aportó a la cultura de su terruño y a su radio; por su virtud y entrega como artista revolucionario, es que no me habría perdonado jamás otro diciembre sin evocar lo que Ricardo Llaguno representa para Cienfuegos. Ojalá que las nuevas generaciones conozcan quien fue, cuánto hizo, y también le recuerden con el respeto y la admiración que merece.

(*) Breve incitación para el para el estudio de la personalidad del crítico e investigador abreuense Ricardo Llaguno Fernández. Por Alberto Vega Falcón. Marzo 16 del 2012.

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