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Corina Mestre: La Radio me ayuda a estar todo el tiempo entrenada

Corina Emilia Mestre VilaboyCorina Emilia Mestre VilaboyCorina Mestre impresiona. Su voz privilegiada y el hecho de entregarse en cuerpo y alma en cada obra, cualquiera sea el medio, es el secreto de por qué esta artista cautiva y convence.

Es una artista de talla completa. Magistral sobre las tablas y ante el público con un más que virtuoso movimiento escénico, genial en la declamación como en el canto, alegre o triste según lo reclame la dramaturgia, impresionante siempre con esa elocuencia genial propia de ella.

Junto a su vitalidad expresiva va la sencillez de una actriz del pueblo que canta, baila y hace reír y llorar. Su entrega al arte es total. Desde hace tiempo quise conocerla más de cerca, que me contara de su carrera, y confieso que cuando la tuve frente a mí, ante tantas facetas artísticas que la identifican, no supe al comienzo por dónde empezar. Me ayudó, sin dudas, otra característica suya, la de un ser humano desbordante de amistad y sincera.
 
Corina, ¿eres habanera o de otra parte del país?

Nadie piensa que es verdad, pero soy de Ciudad de La Habana, nací en El Vedado y he vivido toda la vida, bueno, toda la vida no, porque mi esposo es Médico de Familia y lo ubicaron en Santa Cruz del Norte donde vivimos por un tiempo y luego volvimos para La Habana.

Ante todo me disculpas, pero te confieso que tu primer apellido, Mestre, desde la primera vez que te vi actuar, siempre me trajo a la mente el parentesco con dos empresarios de la televisión y la radio en Cuba, ¿me equivoco?

A ver, te voy a explicar… Goar y Abel son primos de mi abuelo paterno, lo que pasa es que mi abuelo era anarco-sindicalista y la familia lo rechazó, como que mi abuelo no tenía nada que ver con la familia, y nunca hubo relación entre nosotros, la más mínima, ahora, realmente existe el parentesco porque ellos fueron primos hermanos.

¿Alguna vez llegaste a conocerlos?


No, nunca los conocí, pues mi abuelo no se relacionaba con ellos, sólo una hermana de mi abuelo sí tenía relaciones con mi familia, ella era una vieja más burguesa, ¿no?, mi abuelo era otra cosa, él era el Secretario General de la entonces Compañía de Electricidad, mi papá también trabajaba allí. Ellos eran conocidos porque mi abuelo en esa época era el Tesorero de la CTC cuando Lázaro Peña. Después mi abuelo cuando Batista se tuvo que ir a Venezuela porque lo iban a matar; a mi papá lo torturó Ventura y también se tuvo que ir para Venezuela. Lo sacó el Movimiento 26 de Julio en un avión de carga para curarlo, pues se estaba muriendo. Así que soy de los Mestre de la Compañía de Electricidad, medio pariente de aquellos, pero de los de este lado, no del otro.

Otra pregunta, no quiero ser indiscreto, pero me parece interesante: Corina, ¿es tu nombre artístico o es el verdadero?

No, para nada. Me llamo Corina Emilia Mestre Vilaboy. Me llamo Corina por una tía, o sea, la esposa de un tío que murió, y Emilia porque era el nombre de mi abuela.

¿Cómo empezaste en el arte hasta ser la personalidad artística que eres hoy en día?

A ver, yo empecé… Lo primero que hice de niña fue poesía en todos los actos de la escuela, en Ciudad Libertad, era la niña que recitaba en todos los actos a principios de la Revolución en la Primaria. Yo nací en el año 1954. Como ya te había dicho mi papá era del Movimiento 26 de Julio, jefe de la célula principal en la Compañía de Electricidad. Mi papá viene de regreso del exilio el 1º de enero cuando triunfa la Revolución. Mi mamá y yo llegamos el 8 de enero, el mismo día en que entró Fidel a La Habana, tuvimos que venir una semana después, pues primero dejaban salir a los hombres para acá en los aviones. Yo fui para la Primaria, pero mi mamá estaba trabajando en todas las organizaciones de masas y yo iba a todos los actos a recitar las poesías de Raúl Ferrer, algunas del Indio Naborí, mucha poesía de Martí, porque desde niña me gustó mucho la poesía.

¿Hay alguna anécdota que recuerdes de aquellos tiempos?

Sí, que mi papá se ponía bravo porque me decían cómo había que mover las manos y yo no lo hacía, pero en definitiva eso fue lo que hice. Cuando ya tenía 13 años, los padres de Noel Nicola, eran muy amigos de mi papá porque Isaac trabajaba, y Nicola también, en el distrito de los CDR. Noel y yo nos hicimos amigos, él me tenía mucho cariño y es por eso que me vinculo con la Nueva Trova, él me llevó al primer concierto que hicieron y se creó un vínculo muy fuerte.

Entonces, después de la declamación, en la que comenzaste desde niña, vino tu incorporación a la Trova…

Sí, así fue. Realmente de la poesía, lo primero que yo hago, es acercarme a la gente de la Nueva Trova. 

¿Empezaste a cantar con ellos?

No, aún no, lo primero que hacía con ellos era decir poesía. Ellos me descubrieron una noche que empiezo a decir un poema de Vallejo, no había luz, yo no quería hacer nada delante de ellos porque me daba pena, pero una noche se fue la luz cuando se estaba haciendo un concierto en el Teatro Estudio, empecé a decir el poema “Esta tarde llueve” de Vallejo y ellos empezaron a decir: “¿Y esa niña que tiene el vozarrón ese quién es?” A partir de allí empecé a decir poesías con ellos.

¿Y lo de cantar, por fin…?

Pues hasta un momento en que me sabía las canciones de todo el mundo, y uno de ellos sentado un día al lado mío me escuchó cantar, y empezaron con que yo cantara, pero realmente no le di mucha importancia a lo del canto, aunque me gustaba con locura. Me decía: “yo ni muerta, con toda esta gente escuchando a Pablo, toda esta gente buenísima”. Eso fue a los 13 años. A los 14 fui a pasarme unas vacaciones a la Isla de la Juventud, pues mi mamá es de allá, y conozco a Humberto Rodríguez, me hago amiga de él, instructor de teatro. El regresó para La Habana después de terminar el trabajo que hacía en la Isla, y un día llego a su casa, él estaba haciendo una obra que se llamaba “Mogollón”, entonces la muchachita que hacía de madre de Mogollón se enfermó y él me pidió que actuara. Yo le dije que no, que ni muerta me encaramaba en el escenario, pero a la semana estaba haciendo la obra.

A partir de ahí empecé a trabajar como actriz, sin desvincularme de la gente de la Nueva Trova. Entré en el Ministerio del Interior a los 14 años, y estando allí, en 1972, fundé en el MININT los Festivales de Aficionados. Allí estuve trabajando hasta 1980, y para esa fecha tenía muchas propuestas; Raquel Revuelta quería que fuera con ella para el Teatro Estudio porque me había visto actuar y era amiga de mi madre también. Me habían pedido cosas para la televisión, pero por mi trabajo no me era posible, hasta que pedí la baja, ya desde 1978 había empezado a pedirla; había terminado Matemáticas y Sociología, y entro en el Instituto Superior de Arte también en el Curso para Trabajadores. Ya desde 1980 me fui a trabajar al grupo Teatro Estudio y empecé mi carrera profesional.

Te vemos en la televisión, el cine, el teatro, la radio… Ya en cuanto a la declamación, ¿cuáles consideras las diferencias de hacerlo ante el público y hacerlo por la radio? Arte dramático sobre las tablas, ante el micrófono… ¿Cuánto tienes que esforzarte en cada medio?

A ver, yo creo que la actuación es una sola, lo único que cambia es el lenguaje, por el lenguaje del medio. A mí me cuesta mucho trabajo hacerlo porque estudio mucho, o sea, no me gusta hacer las cosas sin estudiar. Y tú me dirías que hay una diferencia muy grande porque en el radio hay micrófonos, yo tengo suerte porque tengo un buen aparato vocal. Y siempre lo que más me gusta hacer es el teatro, pero disfruto muchísimo hacer la radio, como disfruto mucho hacer la televisión y el cine, ¡en las cosas que me gustan!, por eso es que me preguntas, ¿por qué estás perdida?, es que yo hago los personajes que me gustan, dentro de algunas novelas o series que son las que me gustan. No cambio mis intereses con respecto a las horas por cualquier otra cosa, o sea, con tal que me vean. Y como te dije al principio, yo no creo que haya ninguna diferencia, sólo la diferencia misma que tiene el lenguaje de los medios. Incluso los matices que uno trabaja, en el teatro lo que pasa es que están un poco más dimensionados, pero son los mismos. Y la diferencia es que en el radio la gente “no está teniendo la suerte de tener la imagen” o “la desgracia de tenerla”,  todo se lo imaginan, y yo creo que la imaginación es mucho más fuerte, más interesante que tener la realidad misma puesta allí delante con una imagen.

¿Cuánto tiempo llevas haciendo radio?

Hace muchos años, empecé a hacer radio en 1982 en Radio Habana Cuba, hacía un programa que se llamaba Canto y Verso donde difundíamos toda la canción comprometida latinoamericana, y la poesía de los poetas truncos y después de los grandes poetas latinoamericanos. Después de allí, cuando fundan Habana Radio empiezo allá, pero allá si estoy haciendo dramatizados. Hago cuatro programas infantiles y un programa que se llama Cuentos de Camino que si lo hago yo sola, tengo que hacer a veces 20 ó 30 voces en un programa y me da un entrenamiento muy grande. A veces puede ser que no esté haciendo nada en televisión o en cine, pero teatro siempre estoy haciendo. La radio me ayuda a estar todo el tiempo entrenada, también.

¿Será que es tu favorita?

¿Quieres que te diga algo? Para mí todos los medios son favoritos, a mí lo que me gusta es actuar, me gusta lo mismo el radio que la televisión, ¡todo me gusta! A ver… hasta cierto punto la radio parecería que es más cómoda, pero no lo es porque implica una violencia en cuanto a que tienes que hacer una búsqueda mucho más profunda de los matices a la hora de trabajar.

¿Definitivamente…? ¿El teatro?

El teatro es mi cuna, si yo diría cuál es el favorito, para mí es el teatro.

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