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Señora de los coros (III)

- Busquemos su conexión con la Radio Cubana

- A ella estuve vinculada con un programa titulado Nuestros Líricos. Me fui familiarizando con la técnica radial y los guiones. Para mi estaba claro que las personas se aprendían las canciones de moda escuchando la radio, que repetía una canción una y otra vez. Por eso escuchas que se cantan determinadas canciones según el estilo de los intérpretes de moda. Con esa idea pensé que la radio podía ser el medio que llevara eficazmente el canto a la escuelas primarias. Razoné que las canciones debían estar en la voz de una buena cantante, con dicción clara y fraseo estudiado, utilizando textos de poetas y música de excelentes músicos con acompañamiento en manos de artistas notables. Si reuníamos todos estos factores estaba segura que los niños aprenderían.

Desde 1967 conquisté adeptos para mi proyecto, incluyendo a  Guzmán. Hice investigaciones y pruebas. Me dieron cintas y un estudio con Guzmán al piano y como cantante obtuve a Berta González. Luego trabajé con veinte niños directamente, tocando yo el piano. Trataba de conformar una metodología que sirviera al niño promedio y no sólo para los que tenían condiciones vocales. Los niños iban dos veces por semana y la metodología se basaba en una repetición sistemática. Usé textos de Mirta Aguirre, Dora Alonso y Nicolás Guillén y la música era de Olga de Blanck. Esas canciones tenían tesitura y una extensión melódicas apropiadas para el niño promedio. De ahí salió Niñito Cubano, que se hizo muy popular entre los niños. Nosotros quisimos que nuestra base fuera la música cubana para partir de lo conocido a lo desconocido, de lo nacional a lo universal.

- ¿Qué aconteció después de ese inicio radial?

- Terminada esa etapa comenzamos con Guzmán las grabaciones y las llevamos a la escuela Felipe Poey, anexa a la universidad. Allí no era yo la que estaba frente a los niños para enseñarles las voces sino la metodología que estaba experimentando y que decía en la grabación: Boca cerrada, escuchar solamente, después agregaba: Decir la letra con el movimiento de los labios pero sin sonido, es decir, ellos empezaban a articular letras y así las fijaban, entonces la oían tres veces, luego se le decía: Cantar pianísimo con la voz guía, y por último se agregaba: Cantar solo con el piano. Cuando ya íbamos por la novena vez cantaban con el piano. Esa metodología, basada en la imitación por repetición sistemática, daba resultado.

- Ese fue el inicio de lo que sería su programa radial La profesora invisible...ahora bien...¿cómo se perfeccionó la idea?

- Después probamos con mil niños campesinos que estudiaban en la capital de país. En ese experimento las órdenes musicales venían dadas en la propia cinta grabada. Ellos nunca supieron que yo era la que hablaba. Esto me probó que los niños eran capaces de aprender a cantar. A través de este sistema podía dársele educación musical. Hay que decir que la radio tiene un encanto especial, es lo misterioso. Usted es un hombre de Radio y lo sabe muy bien. Por otra parte sabía que las clases debían ser activas porque de lo contrario el niño se cansaba, dejaba de atender y se dispersaba. Por eso pensé crear dos bandos, el rojo y el azul, como se hace en las competencias campesinas. Solo que utilicé el bando Saumell y el bando Ignacio Cervantes, y frente a los niños, arriba y en el centro de la pizarra, estaba un dibujo con una boca ovalada, para que los niños tuvieran una imagen de cómo poner la boca y a la que hay que regresar siempre. Se lanzaba una pregunta a un bando y se daba un tiempo para la respuesta.

Después  dábamos la respuesta correcta confirmando o no si respondieron bien o mal. Así fui llevando la educación musical donde paralelamente se daban los diferentes aspectos de la misma. Eran unos cinco minutos para el desarrollo rítmico y se cambiaba la actividad y se daba un pequeño tiempo para hablar del carácter de la música, las particularidades del sonido y otros aspectos. Para este trabajo se crearon ciertas fórmulas que tenían que ver con la radio. A ese aspecto le llamábamos diálogo entre el piano y la profesora invisible. Ahí es donde nace la profesora invisible, teniendo en el piano a Mario Romeu, como cantante  Berta González y yo, que era la profesora que llevaba la clase. Este programa se transmitió de manera regular por la emisora Radio Rebelde. Se radiaba a las nueve de la mañana y por las plantas locales se repetía  a las tres de la tarde. Y agrego que duró 21 años al aire.

- ¿A qué edad usted se jubiló?

- Cuando tenía 70 años. Aunque tenía ánimos para seguir quería dejar el camino abierto para las nuevas generaciones.

- Como artista ¿se siente realizada?

- No sé si hay alguien que se sienta realizado plenamente. Lo importante es que he tenido oportunidad de iniciar trabajos, siempre con un  sentido masivo.

- ¿Cuál ha sido el momento más feliz de su carrera profesional?

- Cuando dirigí  el coro de setecientos niños frente al Capitolio. Para mí fue una emoción tan grande como la que experimenté en Media Luna, cuando me reuní  con ochenta muchachos y me conocieron como la profesora invisible. Ese ha sido un personaje que me ha entregado el cariño y el recuerdo de los niños.

- ¿Cómo ve el desarrollo coral en Cuba?

-Es alto. Hay variedad en los repertorios. Sólo quiero señalar que los coros cubanos, a veces, interpretan la música cubana como si fueran extranjeros. La música y la canción cubanas tienen una base rítmica fija pero su melodía pasea graciosa, elegante, mulata y muy cubana y muy libre sobre ese ritmo. Y esa es una característica que es difícil lograr en los coros, pero hay que lograrlo. Algunos lo logran, otros no.

- ¿En qué ocupa ahora su tiempo?

- Es difícil jubilarse después de una vida muy activa...pero he retomado la guitarra y canciones que hice en mi juventud y que trato de actualizarlas.. ayudo en la familia y cuido de mi perrita salchicha.

- ¿No tiene tiempo para pensar en la muerte?
- Hay que ocuparse de otras cosas más productivas, que den alegría.

Y ahí dejamos la conversación. Mientras abandonaba el edificio Focsa sentí esa especial sensación de haberme encontrado con una mujer excepcional, de un espíritu de trabajo muy arraigado a lo largo de su larga existencia. Ella misma es esa especial música que nos asalta en los momentos  extraordinarios y nos deja como en estado de nirvana momento en qué muchos acontecimientos  se agolpan en nuestro cerebro. Cuca Rivero, una de esas personas nacidas para agradecer. Y su invisibilidad es precisamente su eterna presencia en nuestra Radio y Televisión.

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