Lino Betancourt y la Radio Cubana

Si Lino Betancourt Molina viviera, este 23 de septiembre habría arribado a los 89 años. Imposible contar la historia de la Radio Cubana y de nuestra música tradicional sin mencionar su nombre. Guantanamero por nacimiento, allá en el oriente legendario, cuna de intérpretes y compositores cuyas obras contribuyeron a forjar el sentido de lo cubano en nuestro pentagrama.

Lino fue de esos seres que a edad temprana cinceló en su mente imborrables recuerdos de nombres y títulos de las canciones que forman parte de nuestra Trova Tradicional. Así llego a ser memoria viva del acervo más genuino del país que lo vio nacer.

Su quehacer estuvo manifiesto en una vida desarrollada a plenitud como periodista, escritor de la radio, locutor y musicógrafo. No hubo para Lino pieza musical cubana que escapara, ni de la cual no supiera contar una anécdota o la misma historia que le diera origen. No por gusto muchos discos de los Estudios Abdala llevan impresos sus siempre enjundiosos comentarios.

Nuestra Radio Cubana, en especial cadenas nacionales, conservan el recuerdo de sus apreciaciones en materia musical. No podía ser de otro modo para quien fue, además de acucioso investigador de la música cubana, un hombre de la radio. Desde la década de los cincuenta – apenas un veinteañero – comenzó a incursionar en este medio en su ciudad natal. Con el triunfo de la Revolución asumió tareas de toda índole, desde alfabetizador, miliciano y maestro. Formó parte del colectivo de Radio Reloj y a partir de 1965 se desempeñó como su director.  Fueron incontables sus viajes al exterior como corresponsal y para impartir conferencias sobre música cubana, su gran pasión.

Multipremiado por prestigiosas instituciones cubanas como el Ministerio de Cultura, la UNEAC y la UPEC, en el 2007 se le otorgó por el ICRT el Premio Nacional de la Radio.  

Era un gusto oírlo por la radio con aquella su manera tan amena de contarnos historias de nuestra música, sus intérpretes y compositores, dotado de una pedagogía sui generis que con sencillez y naturalidad dejaba en cada uno de quienes le escuchábamos una impronta duradera.  Sabedor de lo efímero del mensaje radial, tuvo la sabiduría de perpetuar en letra impresa sus recuerdos. Así surgieron de sus manos títulos valiosos como “Compay Segundo y La Trova en Santiago de Cuba”, “Lo que dice mi cantar”, “La trova y el bolero” y otro libro en coautoría con el bien recordado trovador Eduardo Ramos titulado “Como la rosa, como el perfume”.


Un tuit histórico que anunció la partida física del importante radialista cubano.


Fue un convencido de que existe una sola Trova Cubana que comienza con precursores como Sindo Garay, Manuel Corona, Alberto Villalón, María Teresa Vera, Pepe Sánchez y muchos más, hasta Silvio, Pablo, Sara, Amaury, Santiago y Vicente, Augusto Blanca, Lázaro García y quienes en la contemporaneidad – más actual – asumen la hermosa herencia de sus predecesores.

Extenso conocedor del más genuino patrimonio musical cubano, Lino Betancourt viene al recuerdo de los radiofonistas cubanos. Este 23 de septiembre, aniversario de su nacimiento, evocamos con toda la admiración merecida a este icónico defensor de nuestra identidad cultural. Al guionista, locutor, periodista, comentarista y musicógrafo; lo cual equivale a decir: al hombre consagrado a una Radio y una cultura de cuya historia es parte indispensable.

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